Identidad cristiana

Nosotros, los verdaderos cristianos, sabemos de antemano quienes somos.  Se nos distingue como los discípulos o seguidores de Cristo, “los del camino” (Hechos 9:2), “alborotadores” (16:20) y propiamente “cristianos” (11:26).

Por tanto, la religión que nos identifica se llama Cristianismo porque fue fundada por CRISTO. Esta se distingue de las demás por ser reconocida como “la religión de las religiones” y por ser la religión “del pesebre vacío, la cruz vacía y del sepulcro vacío”•.

  • “Pesebre Vacío”, porque Jesucristo dejó de ser niño para convertirse en hombre y llevar a cabo el plan divino.
    “Cruz Vacía”, porque Jesús ya no pende de ella y no hay razón de celebrar (la cruz) y pensar que tiene un poder milagroso como para portarla o lucirla, sin olvidar que la cruz es un símbolo de sacrificio que nos recuerda que Cristo murió por nuestros pecados y nos limpió de ellos (Si creemos en él como sujeto en vez de la cruz como objeto o cosa).
    “Sepulcro Vacío” porque la tierra, como criatura de él, no pudo contenerlo, y nuestra Fe no descansa en un Cristo muerto como para adorarlo (el llamado “Santo Sudario”), sino en un Cristo viviente y victorioso sobre la muerte, y ascendido al Cielo, donde intercede y promete volver a este mundo para juzgar y llevar con él a los suyos y vivir toda una eternidad en su presencia.

Ninguna otra religión, sea Zoroastrismo, Hinduismo, Budismo, Confusionismo, Laozismo, Shintoismo, Judaismo, Islamismo, etcétera, rivaliza con ella.

Las ramas del cristianismo se llaman denominaciones; no así lo sectario ni lo grupal.

Por ejemplo, a los Bautistas como denominación cristiana, además de ser llamados con este sobrenombre, se dice que son la élite de las denominaciones cristianas, por ser gente apegada a la Biblia en cuanto a la doctrina y práctica. Y alguien lo corroboró posteriormente al expresar su deseo triple: “Me gustaría tener pies de “Testigo de Jehová”, fervor “Pentecostés” y doctrina “Bautista”. Los Bautistas son “el pueblo del Libro.”

Así que, al conocer nuestra identidad cristiana, podremos identificar los principios y doctina que nos rigen, siempre apegados a la Biblia, que es nuestro manual de Fe y práctica.∞

 

La teología ambiental

Por: RGO.-

La Teología Ambiental tiene que ver con el aspecto mayordómico responsable de nuestro entorno: La tierra, las aguas y la atmósfera. Por supuesto que me refiero a la ECOLOGIA como la ciencia que estudia las relaciones existentes entre los seres vivientes y el medio en que viven.

De hecho, entre la decena de partidos políticos que existen en México, hay uno llamado  “Partido Verde Ecologista”, que pugna por la protección y conservación del hábitat en general.  Algo ha logrado y su propósito es digno de elogio; pero, intentos como éste que también se realizan en diversas partes del mundo, no han podido crear real conciencia de tal compromiso que todos los seres humanos del planeta tenemos; al grado que las palabras del apóstol Pablo resuenan por doquier: «sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no solo ella, sino que también nosotros mismos  que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo».(Romanos 8:22,23)

Dicho pasaje muestra la profunda desesperación a que ha llegado la creación en su estado embarazoso por causa del abuso y maltrato con que el hombre corrupto que la habita la ha dañado inmisericordemente.  Aunque toda esta situación pasará(2ª de Pedro 3:10-13), porque el Señor Jesucristo volverá  por los suyos para llevarlos consigo a una tierra y cielo nuevos que fue a prepararles en el más allá.

¿Cuáles son los abusos cometidos? La lluvia ácida ocasionada por las industrias, el agotamiento de las tierras agrícolas y en consecuencia la escasez de los recursos naturales y el hambre y la desnutrición, la tala inmode-rada de los bosques y selvas tropicales, la contaminación de los ríos y lagos, las especies en extinción debido a cacería sin control por quebrantar la ley de protección animal, incendios deliberados, basura tirada a diestra y siniestra en calles y carreteras —aun y cuando el Lic. Hank González, regente del Distrito Federal Mexicano, nos dejara su frase: «la ciudad más limpia no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia»—.

Ahora que, si piensas que soy un fanático de la limpieza, a las pruebas me remito, pues tal vez tengas razón, porque me encanta mantener diariamente impecable hasta la calle de mi casa —que es la tuya—. Esto es verdadera urbanidad; y tratándose de etiqueta de mesa, persevero en aquella que reza así: «lo que usas lo levantas, lavas, secas y lo colocas en su correspondiente lugar». 

Sobre esto, asiduo lector, te comento de manera hiperbólica lo siguiente acerca de Adán y Eva como presuntos malhechores en contra de la creación en el Edén:

«…entonces cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales». (Génesis 3:7)

«…maldita será la tierra por tu causa» (Génesis 3:17)

«Espinos y cardos te producirá…» (Génesis 3:18)

«Y Jehová hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles y los vistió». (Génesis 3:21)

Por culpa de dicha pareja, los árboles perdieron su follaje (flora), los animales fueron muertos (fauna) y la tierra se volvió estéril. ¿Te parece exagerado o te sirve de reflexión?

Aún el problema actual que yo percibo, y creo no estar equivocado, es que a pesar de vivir en pleno siglo XXI, seguimos padeciendo de inculturismo, al punto quizá (en algunos casos)  de salvajismo. Estamos inmersos en esa pandemia mientras que Juntas Cumbres van y vienen,  mensajes y exhortaciones que se nos dan a través de los medios masivos de comunicación, advertencias graves que nos hacen los científicos respecto a que de en tantos años más ya no tendremos agua, que el cambio climático o calentamiento de la tierra aumenta constantemente etc., etc., etc.

Y ni así nos preocupamos un ápice.

¿Acaso a ti y a mí como cristianos, si? Que tu respuesta, como la mía, sean afirmativas; y aparte de orar con mucho fervor, pidiéndole a Dios nos perdone y tenga misericordia, nos lancemos a voz de ya a iniciar campañas o participar en ellas para ayudar con nuestro granito de arena a corregir toda anomalía existente que aqueja a nuestro globo terráqueo. «No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos»(Gálatas 5:9). «Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas».(Efesios 2:10).

Dios «todo lo hizo hermoso en su tiempo»(Eclesiastés 3:10-13) y el hombre debe ocuparse de guardarlo limpio y organizado. 

Cuidemos los recursos del planeta y evitemos el riesgo probable, o casi inminente, de un desastre ecológico mundial.

El origen o permisión del mal

Por: RGO.-

Dice la parte «b» de Job 2:10: «¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?»

Al respecto Ralph L. Smith, en su breve comentario sobre el libro de Job, levanta las siguientes dos preguntas: «¿Puede la gente que recibe solamente buenas dádivas de Dios creer en El?,  ¿Puede lo que parece ser mal también ser considerado como una buena dádiva de Dios?» La respuesta viene del mismo autor al citar Génesis 50:20 cuando José dijo a sus hermanos: «Vosotros pensasteis mal contra mí,  mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo». Y como lo expresa  el himnólogo James Montgomery en su himno «Cuando sea tentado»:

Si la prueba enviares, a mi vida aquí,
El dolor, la pena, luto y aflicción,
Haz que nunca dude que vendrás a mí,
Y que Tú lo cambias, todo en bendición.

Sin embargo, tales interrogantes, junto con la respuesta, como que no tienen que ver directamente con el tema, aunque sí arrojan cierta luz sobre él, tomando en cuenta la voluntad de Dios en su aspecto permisivo.

Otros dos pasajes referenciales que corroboran son: «Yo formo la luz y creo las tinieblas, traigo bienestar y creo calamidad; Yo, el Señor hago todas estas cosas.”»(Isaías 45:7) Y  Lamentaciones 3:38: «¿No es acaso por mandato del Altísimo que acontece lo bueno y lo malo?» (NVI)

En el sentido demoniaco sí corresponden o se relacionan, por lo cual el mal se origina en Satanás y de él procede, inclusive a manera de malicia, maledicencia y maldición. No obstante, el Diccionario Bíblico afirma lo contrario al decir que «la Biblia atribuye al Diablo el haber introducido y perpetuado el pecado en el mundo, pero deja sin resolver el enigma del origen del mal».

Nada más y nada menos que al consultar el Compendio Manual de la Biblia, de Henry H. Halley, encuentro referente al capítulo 2 de Job lo que declara contundentemente: «La mano de Satanás está en todo ello, pues se nos da aquí un vislumbre del mundo de los espíritus, en donde todos los secretos de la existencia se conocen». No dudamos en lo más mínimo que el diablo es el autor del mal y Dios únicamente le permite actuar para el bien del hombre.

¡Aleluya!∞

Algo más de Dicotomía

Por: RGO.-

Recordarás querido lector que hace poco en otra de mis Verdades Cardinales escribí sobre: Dicotomía contra Monocotomía y Tricotomía. Hoy quiero centrarme en Dicotomía: cuerpo y espíritu, para aseverar en parte al respecto y hacer ciertas aclaraciones pertinentes, a saber:

Según la Biblia(Eclesiastés3:1) hay tiempo de morir físicamente, puesto que  «los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos».(Salmos 90:10)

También afirma(Eclesiastés 2:16; 3:19, 20 y 9:2-6, 10) que «a todos ocurre lo mismo»,  refiriéndose a esta clase de muerte.

Pero tocante a la muerte espiritual, eterna o segunda, dice Efesios 2:1  que aún en vida las personas pueden  estar «muertas en sus delitos y pecados».

Ahora bien, a lo que voy con esta clase de abordaje, es a contestar la pregunta de Eclesiastés 3:21:  «¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra?» con relación a Eclesiastés 8:8: «no hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre  el día de la muerte…» y 12:7: «el polvo vuelva a la tierra, como era; y el espíritu vuelva a Dios que lo dió».  Así queda demostrada a toda luz Escrituraria la separación de ambas naturalezas del hombre causada por la primera muerte.

Y, lógicamente, entender que el EPD —en paz descanse—, que expresamos en nuestra condolencia o pésame a los deudos, está relacionado con los cuerpos de acuerdo con Apocalipsis 14:13 «…descansarán de sus trabajos» …porque… «nada saben, ni tienen más paga;  su memoria es puesta en olvido; su amor, odio y envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol»(Eclesiastés 9:5,6). Y, «porque en el Seol, a donde van, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría»(Vs. 10).

Así, el espíritu queda libre y es la parte viviente que emigra temporalmente a su lugar o destino corres-pondiente, donde espera el día de resurrección para volver a tomar su propio cuerpo, ser juzgado y despachado finalmente «para vida eterna o para vergüenza y confusión perpetua».(Daniel 12:2)

A eso se debe que los salvos en Cristo sabemos dónde se encuentran en espíritu los también salvos que ya han partido de este mundo, motivándonos sumo gozo tal certidumbre de fe y de esperanza; mientras otros lo lamentan por ignorancia o creencias equivocadas que les han inculcado. Dice el apóstol Pablo en 2Timoteo 1:12 «…yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día».

AMÉN.∞

Algo más sobre religión

Por: RGO.-

El hombre es un ser que por lo general tiende a lo religioso. Su búsqueda de Dios lo ha llevado por diversos caminos y, por lo mismo, ha equivocado el rumbo. Dice el apóstol Pablo en Romanos 1:25: 

«Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos.  Amén».

Uno que otro se declara libre pensador o creyente, esto es, incrédulo o teniendo fe en algo —cosa u objeto—. El ateo es un creyente, ya que cree que no hay Dios. Paralelamente, afirma Federico el Grande:   «el hombre sin religión es hijo de las circunstancias, y aunque sea el más honrado del mundo, casi siempre se habla mal»; al grado, añade Abraham de Córdoba: «no merece ser tratado como hombre el que no tiene religión», no así el cristiano cuya fe está cimentada en Jesucristo,  quien NO es religión, sino relación.

El verdadero camino es Cristo(Juan 14:6),  quien conduce al hombre al Padre Dios. La religión únicamente sirve de freno o control, por lo que la religión no salva. A esta se le compara con un caballo domado, que al quitarle el fierro que lo sujeta —al fin animal irracional—, vuelve a mostrar su brutez.

Y algo semejante le acontece a la persona sin Cristo, pues Proverbios 26:11 dice: «como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad» [lo mismo sustenta 2 Pedro 2:22]. Y en la práctica, según Santiago 1:27: «la religión pura y sin mácula de Dios el Padre es esta: “Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y  guardarse sin mancha del mundo”».

La palabra religión proviene del Latín  religare = vincular, término  que puede doblemente interpretarse como la relación con lo trascendental o comunidad de creyentes. 

Por otro lado, entiéndase por religión: creencia, fe, dogma. Así, nuestra religión responde al nombre de Cristianismo, cuyo fundador es Cristo y es salvo el que lo profesa(Hechos 4:12). Ninguna otra religión la aproxima, iguala, ni supera. Es que son fundadores religiosos que solo moralizan, socializan y no le dan prioridad a lo eterno. 

Cuando se trata de evangelizar a alguien, éste responde: -«yo no voy a cambiar de religión y menos a traicionar a mis padres que me la enseñaron». No es eso; y si así fuera, no sería pecado o deslealtad, ya que claramente lo expresa Ezequiel 20:18, 19:

«Antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus ídolos. Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra».

Algunos tienen por religión la patria que los vió nacer —como si eso fuera su todo en la vida—, mientras que hay gente que ni patria tiene porque no son «ni de aquí, ni de allá». Entonces, un desterrado o despatriado o un deportado no son necesariamente antirreligiosos.   El colmo es que existen los que sólo creen en sí mismos, habiéndose divinizado o convertido caprichosamente en su propio Dios.

Finalmente ¿Qué se quiere dar a entender al usar la frase «religiosamente hablando»? Que lo que estoy diciendo es creíble o totalmente confiable y la exactitud en hacer o cumplir una cosa; en tanto que religioso es todo lo relativo a la religión o al que la profesa.∞

¿Qué de la neomoralidad?

Por: RGO.-

La modernidad terminó con la década de los 50’s del pasado Siglo XX y se inició la post-modernidad. A la post-modernidad se ha sumado la neomoralidad. Antes se hablaba de la ética bajo tres conceptos:

•moral   •inmoral    •amoral,

es decir, lo bueno, malo y neutro (ni bueno ni malo). Hoy por hoy las cosas se están invirtiendo o alrevesando. El profeta Isaías se anticipó 700 años a de C., para referir y condenar tales situaciones irregulares. En el Capítulo cinco de su libro, donde trata los ayes o lamentos sobre los malvados, los versículos 18 y 20 dicen lo siguiente: «¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como coyundas de carreta… Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!»

Entendamos «iniquidad» por  «maldad» y «vanidad» por «descaro»; mientras que «pecado» es algo que esclaviza y significa «errar al blanco». Lo de «cuerdas» y «coyundas» conllevan la idea de fuertes ataduras.

¡Qué triste y lamentable es, entonces, lo que dice William MacDo-nald sobre «aquellos que borran las distinciones morales, negando la diferencia entre lo bueno y lo malo»!

Así las cosas actualmente —y más que nunca—, no nos sorprenda la deslealtad e hipocresía al amigo, deshonestidad, envidia, celo, hurto de ideas (cuando «robarlas es peor que robar dinero»), competitividad mal intencionada, denigración y descrédito; lo que muestra a toda luz que se vive conformado al espíritu de este nuevo siglo: con engaño, inmoralidad, impiedad, egoísmo, violencia y rebelión. Al respecto, se cuenta de 2 amigos que andando por el bosque los persiguió un oso queriéndoles hacer daño. Ambos corrieron tratando de escapar de sus garras, pero uno tropezó en tanto que el otro se subió a un árbol poniéndose a salvo. El caído se hizo el muerto, conteniendo aún la respiración. El animal lo olfateó y se retiró. El del árbol se bajó y le preguntó al amigo que seguía tirado: -«¿qué te dijo el oso?», a lo que contestó: -«me dijo que qué mal amigo eres».

Por otra parte, y dicho en el vocabulario político del momento mismo que vivimos: es público y notorio el narcotráfico, crimen organizado, contrabando de órganos, trata de blancas, fraudes millonarios escandalosos (FIFA), etc., etc., los secuestros que Pablo menciona en 1 Timoteo 1:10ª, Éxodo 21:16, Deuteronomio 24:7 que aún se siguen cometiendo, incluyendo los llamados lujosamente «exprés» y los divorcios quincenales. Amén de muchos otros actos delictuosos condenables enlistados en Romanos 1:18-2:16.

La conclusión del tema te la dejo a ti, amado lector, para que leyendo con detenimiento Isaías 33:15,16; IICorintios 6:14-7:1; Efesios 4:17-5:20; Tito 2:11-14, simplemente recuerdes que aunque seguimos en el mundo no somos del mundo, por lo que no hemos de amarlo, ni las cosas que en él están(IJuan 2:15-17) y se hacen.∞

El ABC del contenido de la Biblia

Por: RGO.-

Si te preguntas ¿cómo leer y estudiar la Biblia? la respuesta es diversa. La manera en que tú y yo la aprendimos seguramente entra en esa diversidad. Tu servidor recuerda cómo se la enseñaron:

1 Volumen

2 Campos: Antiguo y Nuevo Testamento

10 Secciones: [AT]Pentateuco, Historia, Poesía, Profecía Mayor, Profecía Menor, [NT]Evangelios, Historia, Epístolas Paulinas, Epístolas Pastorales y Profecía.

También, mediante ejercicios numéricos grupales:

45 Libros, 21 Epístolas = 66(Hay que memorizarlos: De corrido, al revés, intercalados, etc.)

Las Epístolas no son LIBROS, sino CARTAS; así que evitemos, al citarlos o citarlas, no confundir los UNOS con las OTRAS; tomando muy en cuenta que estas, las CARTAS, tienen sus respectivos escritores inspirados divinamente y no se las atribuímos a los recipientes. Por ejemplo, Corintios es: «Primera y Segunda “a los” en lugar “de los”». Los cristianos de allí no escribieron; fue el apóstol Pablo quien les remitió ambas Cartas.

La Biblia cuenta con:

1,351 Capítulos (La división parrafal, si se desea incluír
puede contarse en la Biblia y anteceder su cantidad a la de los capítulos)

31,173 versículos

773,692 palabras

3,586,489 letras

5, 12, 5, 5, 12, 4, 1, 13, 8, 1.

Aparte, y que a la vez es muy importante, hay que anunciar varias veces el pasaje bíblico alusivo o básico que se va a leer, a fin de que todos escuchen en lugar de preguntar —con mayor razón si va a ser al unísono o alternadamente (no altercadamente)—; a excepción de proyectarlo en la pantalla y solo cuidar que no lleve errores ortográficos. Puede ser selecta o coral.

Hasta aquí, amado lector, es posible haber ofendido tu acerco de conocimiento con algo al parecer elemental y por lo mismo objetable. Pero, así de simple que se te haga, es una verdad cardinal desde el punto de vista de la teología bíblica respecto a que el Culto de Adoración a Dios debe ser fundamentalmente solemne-festivo, tanto en su liturgia como en su ritual, y ello quedar diáfanamente manifiesto en todo el desarrollo del programa cúltico.

Volvamos, entonces, a nuestro silabario o cartilla bíblica. Desempolvémosla, recordémosla y apliquémosla por su valor intrínseco vigente que la caracteriza; muy al contrario de baladí o pueril como algunos lo consideran  neciamente.∞

Teología y Humanismo

Por: RGO.-

Diferenciar estos dos términos le ayudarán a recordar que Dios es el centro de su vida y que todo, todo, todo proviene de Él

Definir ambos conceptos establece desde ya la abismal o marcada diferencia.

La Teología es la ciencia que trata del Dios único, verdadero y trinitario; mientras que el Humanismo es la doctrina filosófica que considera al hombre y los valores humanos por encima de todos los demás.

El teocentrismo tiene a Dios como el centro de todo; y el antropocentrismo al hombre —sin recurrir a ninguna religión—, dando paso al Renacimiento que abiertamente desplaza a Dios y libera al hombre de las normas teológicas. De éste, a su vez, se deriva el Humanismo secular o laico, que se ocupa de lo material, social, razón humana y ética.

Una comparación común aclara tal diferencia: Dios, como Creador del hombre, lo valora completo, en cuerpo y espíritu; en tanto, dicha corriente, sólo en lo físico o material. Dios se interesa en el hombre total.  El Evangelio de Cristo es socio-espiritual.(Lucas 4:16-19 y 19:10)

La Antropología es una gran doctrina de la Biblia que habla de la creación, sustenta-ción y redención del hombre por Dios; por lo que no es solamente un ser humano, sino también un ente espiritual, una persona en su doble naturaleza.

Cual ser humano, es sensible, compasivo, afable, cuerdo, etc. Y cual ser espiritual, es semejante a Dios que lo hizo. Sin embargo, Robert Schuller articuló una teología antro-pocéntrica que reemplaza la adoración a Dios y pone en detrimento su soberanía.

Así que, el Humanismo se centra en el aspecto terrenal del hombre —marginando lo espiritual o eterno y terminando por deificarlo, haciéndole creer que es capaz de todo—. Esa misma idea que el diablo usó que en el principio con el primer hombre para su propio mal (Gén.3:5  «…y seréis como Dios…»); tendencia que continúa hasta el día de hoy, sobretodo por causa de la postmoderna tecnología de punta que inventa, produce, distribuye, compra y consume o usa y utiliza.

Todo, todo, todo, absolutamente todo «ha sido dado de arriba»(Juan 19:11). Aunque, a lo que debe darle prioridad suma es a lo que a vida eterna permanece.(Colocenses 3:1-4)

En México, recientemente ha surgido un nuevo partido político que responde al nombre «Humanista», cuyo slogan o frase es «Libertad y Unificación»; que por el momento escapa a mi entender y comprensión lo que persigue: En cuanto a Libertad, ya llevamos dos siglos y un cachito de ser un país libre (1810-2015); tocante a Unificación, nuestra lucha es lograrla dentro de lo posible a nivel nacional. Pero aclaro, en lo posible —lo que parece imposible, debido a la diversidad de colores e idealismos partidistas existentes—. Si Unificar significa uniformar y llegar todos a ser de un mismo parecer, es tarea inalcanzable.

A esto, la Biblia responde diáfanamente que la verdadera libertad solo la encontramos en Cristo al conocerlo como Señor y Salvador(Juan 8:32); y la unificación, cual unión o conformación que es en esencia, también se encuentra en Cristo siendo con Él de un mismo pensar, sentir y querer(1Corintios 2:16, Filipenses 2:5,13). Es espiritual(Juan 17:21) porque en lo material no somos homogéneos. Basta que seamos empáticos tanto en actitud y hecho ya que así lo manda Dios en Filipenses 2:1-4, que a la letra dice:

«Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánime, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo. No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.»

Que el individuo es libre y totalmente responsable de sus actos, así es, porque Dios lo hizo desde el principio un ser libre. Pero su libertinaje o abuso de su libertad lo incita o mueve a criar su propia ética individualista al margen de cualquier sistema de creencias en su entorno. Ya en su estado libertino universaliza o generaliza su neomoralidad que considera válida para todos los seres humanos, convirtiendo lo malo en bueno y lo bueno en malo.(Rom.1:18-32)

El Humanismo, pues, trata sobre la dignidad humana. Se vuelve existencialista al analizar su condición: libertad, responsabilidad individual, emociones y significado de la vida. En este sentido está relacionado con la generosidad, compasión y preocupación por la valoración de los atributos y vínculos del hombre.

En el calendario 2015 que nos regaló un bufete de abogados, y remarcado cómo fecha importante —bajo el día primero del mes de enero—, reza lo siguiente sobre el Humanismo: «Un año nuevo comienza. Entonces, en éste mismo instante empecemos a recrear un mundo distinto, un mundo mejor, sin violencia, sin armas, sin fronteras; con amor, con dignidad, con menos policías y más maestros, con menos cárceles y más escuelas, con menos ricos y menos pobres. Unamos nuestras manos y formemos una cadena humana hasta sentir que un calor pasa de un cuerpo a otro, el calor del amor, el calor que tanta falta nos hace. Si queremos podemos conseguirlo, y si no, estamos perdidos, porque nada más que nosotros, podremos construir nuestra propia felicidad».(Del libro «Cuentos para Niños de 8 a 108 II». Del autor Pancho Aquino)

En su libro «De Pastor A Pastor», Erwin Lutzer habla del rey Nabucodonosor como un perfecto humanista, quien por su extre-ma confianza en sí mismo o autoestima y aparente personalidad integrada, se atrevió a decir: «¿No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?»(Daniel 4:30). La respuesta de Dios fue disciplinarlo con locura. Vivió con las bestias del campo y comía hierba como el ganado. Su pelo creció como plumas de águila y sus uñas como las garras de un pájaro. Esa experiencia lo liberó de mantener una visión distorsionada de sí mismo. Cuando finalmente pudo verse tal y como era ante Dios, le fueron devueltas su cordura y su posición como rey. Entonces él bendijo a Dios y ofreció ésta alabanza:

«…y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?».(Daniel 4:34 y 35)

De allí en adelante Dios lo bendijo porque él ya sabía que era el barro y que Dios era el alfarero. Nabucodonosor entendió que Dios tiene el primer lugar en la teología.

En nuestro desliz hacia la preocupación narcisista en nosotros mismos en lugar de Dios, ésta es una verdad que necesitamos reafirmar.

Y respecto a ¿por qué fracasa la filosofía ante la conducta humana? Transcribo de un boletín lo siguiente:

«Los filósofos de distintas escuelas, desde los lejanos tiempos de la Grecia hasta nuestros días, han estado luchando por establecer reglas fijas que sirvan de buena orientación al género humano.

«No dejamos de reconocer que Pitágoras, Platón, Aristóteles y demás filósofos de la antigüedad hasta Kant, Locke, Borgson y otros que figuran hoy como grandes genios en el campo de la filosofía, han presentado teorías muy preciosas con relación a la conducta de los seres humanos, pero sin éxito en su aplicación.

«Cada filósofo ha expuesto su programa: desde Sócrates que creía que “El saber prepara el camino de las buenas acciones”, hasta Augusto Comte con su moral positiva o social en que la humanidad ocupa el lugar del Ser Supremo.

«Todos han expuesto ideas muy bonitas, pero con belleza y todo no responden a su práctica. Tan pronto llega el momento de actuar en la vida cotidiana, los partidarios de dichas teorías se dejan llevar por el egoísmo y obran en pugna con sus principios.

«Los preceptos moralistas apelan nada más a la mente del individuo, dejando el corazón sin cambio alguno. La religión en eso es más efectiva porque habla de un Creador que nos creó para la práctica del bien. Ella nos presenta la idea de la responsabilidad de nuestras acciones no ante una sociedad compuesta de seres malos e injustos, sino ante un Dios que castiga la maldad y premia la virtud según una justicia perfecta.

«Al concebir la idea de que hemos venido a esta tierra a cumplir una misión de paz y amor, porque para eso nos creó, es casi seguro que esa creencia nos inclina a practicar el bien. Esa idea religiosa a medida que domina nuestros deseos, va poco a poco creando en nosotros una conciencia firme de nuestros deberes para con Dios y los seres que nos rodean y nos inclina a la práctica de buenas obras.

«Las teorías filosóficas que apelan a la mente, suelen fracasar, no así la religión. Esta nos presenta a un Dios bueno y justo que ama la virtud y exige de nosotros buenas obras. Por lo tanto las ideas religiosas como orientadoras de la conducta del ser humano, son más significativas que las teorías filosóficas».∞

6 prototipos de Jesús el Cristo

Por: RGO.-

La tipología, según William MacDonald, es que «ciertas personas, sucesos y cosas son claramente identificadas en el Antiguo Testamento como tipos ó figuras, y símbolos en el Nuevo Testamento».

Por tanto, consideremos a los seis prototipos en vista de que el prefijo «proto» significa prioridad, preeminencia o superioridad.

Adán, de quien Romanos 5:12-21 afirma ser un tipo o figura de Cristo —más por vía de contraste que de similitud—. Se le menciona como un ser histórico, antepasado de Jesús(Lucas 3:38); primer hombre (1Corintios 15:45-47 y 1Timoteo 2:13,14) y un ser real.

Melquisedec, un personaje misterioso que aparece y desaparece de repente(Génesis 14:18-20); cuyo sacerdocio es perpetuo(Salmo 110:4 y Hebreos cap. 7), viviente o eterno. Así que representa a Cristo preexistente y se constituye en figura de su sacerdocio imperecedero frente al de Aarón y el levítico.(Hebreos 5:1-10 y 6:20)

Isaac, por haber sido ofrecido en sacrificio por su padre Abraham —aunque en sentido figurado o no consumado—(Génesis 22:1-19 y Hebreos 11:17-19) y sí el de Jesús, según Juan 3:16. Además, porque ambos jamás salieron de Palestina. También por su devoción, humildad y sumisión destacables.

Judá, porque a la luz de Génesis 37:26 se impuso a sus hermanos a que en vez de matar a José lo vendiesen a los Ismaelitas. Y posteriormente al responsabilizarse con su vida de llevar y regresar a Benjamín a Egipto(43:8,9). Según 49:8-12, dice el Diccionario Bíblico que «habiendo perdido Rubén su primogenitura, Judá llegó a considerarse como el jefe de los hijos de Jacob y fue progenitor de David perteneciendo el Salvador a su descendencia real».

José, del que MacDonald —ya citado— comenta: «No hay referencia explícita como tipo del Señor Jesús; pero sí más de cien similitudes entre ellos». Le antecede F.B. Meyer para decir: «consideremos juntos la historia de José; y al hacerlo, veremos muchas veces prefigurado a Aquél que fue echado en el pozo de la muerte, pero que ahora está sentado a la diestra del Padre como un Príncipe y un Salvador. La vida de Jesús está reflejada de una manera notable en la vida de José».

Josué, acerca del cual Alan Redphath dice: «todo lo que había en Canaán fue puesto en manos de él como depositario del pueblo, pues era su responsabilidad dividir y repartir la tierra a medida que cada tribu se adelantaba a demandar su parte; lo que se cumple perfectamente en el Señor Jesucristo, ya que a Él se le ha dado toda bendición espiritual que mantiene en custodia hasta que lo reclamemos».

W. J. Deane opina de Josué como tipo que «el misterio comienza con su mismo nombre llamado primeramente Oseas —Salvación—, y enseguida Jehosué o Josué —salvación de Dios o Jehová el Salvador—, nombre que confirma que Jesús era el que había de salvar de sus pecados al pueblo, trayéndolo a la Canaán Celestial y preparándole mansiones en la casa de su Padre».

Aprendamos pues de estos personajes ejemplares que reflejaron a futuro la Simiente Santa de Génesis 3:15, a modelar en Ella, semejantes a «Cristos chiquitos»,  llevando a cabo la perenne misión hasta su regreso o Segunda Venida.

Amén.∞

Dicotomía Vs Monocotomía y Tricotomía

Por: RGO.-

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.  Génesis 2:7

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.  Génesis 3:19

Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio. Eclesiastés 12:7

Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.  Mateo 10:28

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?   Mateo 16:26

COMPARADOS CON:

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 1 Tesalonicenses 5:23

Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.  Hebreos 4:12

Estos tres términos o conceptos teológicos en aparente contradicción significan, según el diccionario académico:

•Monocotomía: un todo o solo uno. 

•Dicotomía: división en dos partes.

•Tricotomía: tres partes.

William McDonald dice: «Dios formó el cuerpo del hombre del polvo de la tierra; pero solo fue ser viviente cuando Dios le impartió su aliento». A lo que agrega Matthew Henry: «El hombre consta de cuerpo y alma, de un cuerpo formado de la tierra y de un alma racional e inmortal que procede de un aliento celestial, elementos que se separan en la muerte física y cada uno se va al lugar de donde vino». El espíritu o alma, entonces, no muere con el cuerpo, sino que puede subsistir en un estado de separación del cuerpo; y por ello Eclesiastés 12:7 habla de la disolución del cuerpo y del espíritu como las dos partes del ser humano, el cual no puede vivir mientras el cuerpo y el espíritu están separados porque la vida se ha ido del cuerpo al morir éste. Pero en aquel gran día el espíritu se reunirá con el cuerpo y el ser entero irá al cielo o al infierno.

Acerca de Dios, el unitarianismo niega la divinidad de Jesucristo el Hijo de Dios y la existencia del Espíritu Santo como la tercera persona de la Divina Trinidad. Y tocante al hombre, los Testigos de Jehová aseguran que no tenemos alma, sino que somos alma.

Ahora bien, ¿cómo dejar completamente claro que el hombre es una dualidad o binomio? Es que no me refiero a la idea absurda platónica y gnóstica entre alma buena y cuerpo malo o que lo material, lo físico y lo humano, son inherentemente malos en contraste al soplo divino. La realidad consiste en entender por «soplo de vida» lo que dice Juan 20:22 «y habiendo dicho esto, sopló, y dijo: “Recibid el Espíritu Santo”». Por «alma viviente», el ser completo con sus varias facultades. El hombre fue el único ser creado que llegó a ser alma viviente.

1Tesalonicenses 5:23 y Hebreos 4:12 son los únicos pasajes que hablan del hombre como si fuera un ser tripartita. Ernesto Trenchard interpreta el primero de la siguiente manera: «Por medio del cuerpo el hombre hace contacto con su medio ambiente material; por su alma, asiento principal de su personalidad que lo hace consciente de sí mismo y de los demás seres humanos; y por medio de su espíritu es capacitado para tener comunión con Dios».

El Nuevo Comentario Bíblico publicado por CBC refiere: «no es seguro que espíritu alma y cuerpo deban ser interpretados como enseñanza de una doctrina tripartita formal de la naturaleza humana, con el espíritu como el aspecto de la conciencia de Dios y el alma como el aspecto de la conciencia de uno mismo o interioridad, porque siguiendo esa misma línea de pensamiento podría deducirse una doctrina cuatripartita partiendo de Marcos 12:30».

Lo que Pablo pone de relieve en 1Tesalonicenses 5:23 es el ser entero del hombre, por lo que no da pie a una composición tripartita del ser humano, pues se compone de un cuerpo orgánico y de un soplo o espíritu que, juntos, constituyen el alma viviente o persona humana(1Corintios15:45). En Hebreos 10:12, el autor no tiene por objeto describir las partes de que se compone el ser humano, sino sólo la más honda penetración en los pensamientos mismos y en las intenciones del corazón. De manera que la verdadera naturaleza del hombre es bipartita: cuerpo y espíritu o alma, una dualidad, intercambiables, idénticos; no como elementos distintos y separados.∞