‘ME SALIÓ EL TIRO POR LA CULATA’

Por: Pastora Dora Quirarte

¿Alguna vez has escuchado el dicho: «me salió el tiro por la culata»? 

Seguramente sabrás que esta frase significa que algo no ha salido como esperabas; es decir, que has hecho algo esperando un resultado y resultó todo lo contrario.

En mi caso, te contaré dos experiencias donde «me salió el tiro por la culata».

La primera —la recuerdo como si fuera ayer—, fue que me quise burlar del pastor de la iglesia donde me congregaba. Un grupo de adultos y jóvenes de la congregación se estaban preparando para ser bautizados. Al enterarme, yo también quise bautizarme. Fui con el Pastor y me dijo que tenía que cumplir algunos requisitos, tales como: mi manera de vestir, etc., así como tomar algunas clases para comprender el propósito del bautismo. Acepté y entré al grupo de los que serían bautizados. Al despedirme del pastor, inmediatamente comencé a pensar y a reírme porque, según yo, había logrado engañarlo haciéndole creer que iba a cumplir con los requisitos. Llegó el día esperado de los bautismos. El Pastor nos da las últimas recomendaciones. Hicimos una línea esperando el turno para ser bautizados. Cuando por fin me tocó entrar al río para ser bautizada, el Pastor me sumergió en las aguas y al emerger sucedió algo que yo no me esperaba: empecé a hablar en lenguas. Yo no sabía qué estaba pasando conmigo; todo mi cuerpo temblaba y estaba asustada y confundida. Puedo decirte que desde ese día mi vida no volvió a ser la misma. Comencé a leer la Biblia; mi manera de vestir cambió; empecé a orar; hablar en otras lenguas; tener sueños reveladores; compasión y sobre todo amor por la gente.

En pocas palabras, el plan que yo tenía en mi mente no resultó como lo esperaba, sino todo lo contrario. Me había salido el tiro por la culata.

‘Me salió el tiro por la culata’ apunta su origen al siglo XV cuando las armas  empezaron a utilizarse en los campos de batalla. Estas se cargaban con mucha pólvora lo que provocaba que la combustión fuera mayor a la esperada rompiendo así el cañón y dando de lleno al tirador que hacía el disparo con la parte trasera del fusil (culata). 

La segunda anécdota se remonta a mi tiempo como presidenta de los jóvenes. En ese entonces hubo una joven que no estaba muy contenta de que yo hubiera sido elegida como la líder; así es que ella comenzó a planear cómo sacarme del cargo y para eso recolectó firmas suficientes para lograr su cometido. En una reunión la joven comenzó a leer la lista de los nombres de los que habían firmado y terminó diciendo: «Dorita, no queremos que sigas como presidenta». En eso estaba cuando de repente tocaron a la puerta y apareció en escena otra joven que dijo que Dios había sido el que «me había elegido [a mí], y no el hombre, para estar como presidenta de jóvenes». Entonces pasó algo inesperado; la consejera de los jóvenes determinó que esta joven no continuaría ejerciendo su cargo. ¡Woooooow! Le había salido el tiro por la culata. 

Esta anécdota me recordó al jefe de gobierno del rey Asuero, Amán —que se encuentra en el libro de Ester—, quien planeó cómo ahorcar a Mardoqueo y terminó él siendo el ahorcado. (Ester caps. 3-5)

Amado lector, estas dos anécdotas que narré, me enseñaron que cuando nos gana el enojo, el coraje, la envidia, los celos, o cualquier otra emoción o sentimiento, las decisiones que tomemos serán equivocadas y lo único que lograrán es que nos salga el tiro por la culata. 

Te invito a ti querido lector —y yo me incluyo—, a que meditemos siempre, que pensemos en no tramar o hacer algo malo para alguien; porque no vaya a ser que nos salga el tiro por la culata. Mas bien, busquemos a Dios en oración y leamos su palabra para ser guiados por Él; para saber Su perfecta voluntad en nuestras vidas.

Tiempo de Alegría.

¡Cuánto Dios me ama!

Por: Pastora Dora Quirarte

En el libro de Salmos 139: 1-7 y 13, nos dice: «Oh Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender. ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre».

Este Salmo cautivó mi espíritu de una manera especial porque describe a un Dios que es omnipresente y omnisciente —que está en todas partes y que conoce todo de nosotros—. 

Recuerdo como si fuera ayer una experiencia que marcó mi vida. Era un sábado por la tarde que me dirigía en mi auto a una actividad juvenil de la iglesia a la que pertenecía; mientras esperaba el cambio de luz del semáforo, se me acercó un joven bien vestido y me dio una rosa roja y me dijo: «Tú eres la rosa de Sarón».

Mi mente voló y comprendí que la presencia de Dios ha sido suficiente en los momentos de muchos obstáculos y espinos cubriéndome con su amor, dándome fuerza para seguir adelante y llenándome de Su gozo como dice en el salmos 16:11 «En tu presencia hay plenitud de gozo».

Después de un año de esa experiencia tuve un sueño. Vi a Dios con una túnica blanca sentado en una silla y yo estaba parada detrás de Él. Yo veía que hacía algo con sus manos y de pronto se puso de pie, se volteó y me dio una rosa roja y me dijo: «tú eres la rosa de sarón». Al despertarme del sueño pude descubrir que Dios ha estado conmigo y se ha dedicado a examinarme, a conocerme y a estudiar mis épocas de mi luchas y de descanso; pero más allá de lo que acabo de escribir, saber que Él desea estar conmigo y entenderme, así tan compleja como soy, y que Él quiere hacer algo de mí, sacude mi corazón de una manera exorbitante.

El amor de Dios sobrepasa todo entendimiento. El amor de Dios es inmenso, no tiene límite, es extraordinario, que extiende a todo conocimiento para que seamos llenos de toda la plenitud de Dios; es decir, el amor de Dios es eterno. Él nos ama por individual, Su amor es irresistible, es único y nada ni nadie lo ha igualado en la manera en la que Él lo ha hecho.(Efesios 3:18-19)

¡CUÁNTO DIOS ME AMA!

Recuerdo en mis años de juventud que tuve una consejera quien fungía como pastora y directora de una de las universidades de Piedras Negras, Coahuila, en México, la cual me regaló un cassette que solo contenía una canción titulada «Mi Padre amante cuidará de mí». Este canto hizo un efecto en mí y comenzó a sucederle en mi interior algo de tal manera que ese vacío desapareció y empecé a sentir el amor de Dios, su presencia y a tomar mías todas esas palabras de esa canción. El amor de Dios y Su presencia fue suficiente para llenar el vacío de mi alma.

¿Por qué lo mencionó? porque hubo un tiempo muy difícil en mi juventud donde nada me hacía feliz, ni tenía paz; era un vacío que invadía mi ser; y aunque participaba en campamentos juveniles, cantaba en el coro, asistía a retiros, veladas de oración, etcétera, aún estaba ese vacío en mi interior.

Nunca se me ha olvidado que esa canción la llegué a escuchar tantas veces que terminé comprando tres copias de la misma.

Mi papá Dios me ha permitido disfrutar tantas bendiciones en mi largo caminar con Él. Por ejemplo: he probado el beso de un esposo maravilloso; he sentido la caricia tierna de mis hijos; he gozado el amor de mis nietos; he tenido el amor de mi nuera sin medida; he disfrutado el cariño de mis hermanos biológicos; he disfrutado la verdadera amistad; he tenido el consejo y la corrección de unos padres dedicados en mi crianza; he tenido el placer de tener un excelente mentor que lo da todo; he tenido el privilegio de recibir honores por mi buen aprovechamiento en la escuela dominical; he experimentado el dar todo por un ministerio; he visto el amor verdadero de un pueblo que ama a Dios; pero, NADA se compara con la experiencia que tuve del AMOR DE DIOS y sentir Su PRESENCIA en los momentos adversos a lo largo de mi vida y continúa cautivando mi alma.

A Dios no le asusta ni le toma por sorpresa tu manera de vivir tu vida. Dios no viene para juzgarnos, sino que viene a enseñarnos y nos guía por el camino correcto. Si estamos caídos, Él viene y nos levanta y nos sostiene. Si nos hemos apartado de Su camino, Dios nos busca y sana nuestras heridas; y si estamos confundidos, Él aclara nuestra mente.

Lo lindo de Dios es que él decide sentarse a nuestro lado para conocernos y examinarnos sin importar de qué color pinta nuestra vida; simplemente Él nos ama y su presencia en nosotros nos dice: «estoy aquí contigo».

DIOS NUNCA TE DEJA DE AMAR

Me pasó un suceso increíble —¡cómo olvidarlo!—. En una ocasión una de mis hermanas llevó a casa a varias jóvenes de la iglesia. Para ese entonces yo aún no había tenido un encuentro personal con Cristo. Recuerdo que una de las jóvenes se acercó y me dijo: «Dorita, Dios te ama y yo también». Me dio una paleta de dulce y se marchó. Esa frase y esa acción me dejaron sin palabras y por primera vez comenzaron a salir lágrimas de mis ojos al saber que Dios me amaba y alguién más. Al pasar el tiempo, esta misma joven me dijo: «un día te voy a ver predicar en un gran congreso para mujeres».

Amado lector, ¡DIOS TE AMA como nadie te ha amado! y quizás no hay manera de entenderlo, pero es así. ¡EL NOS AMA! y nuestro futuro está en sus manos y en los momentos más difíciles de nuestro caminar en este mundo. Su presencia está con nosotros dándonos paz y abrazándonos con sus brazos de amor.

Dios tiene la intención de estar contigo, de conocerte, de examinar todo lo tuyo, todos tus pensamientos, entender todo lo que tú piensas y conocer tu camino. Él quiere que tú sepas que está detrás y delante de ti y te rodea con su amor y su presencia.
Querido lector, ¡cuánto Dios te ama! Déjate amar para experimentar su amor infinito. Aunque queramos huir de su presencia, Él está aquí porque él nos ama,  nos formó y nos hizo en el vientre de nuestra madre. (Salmos 139:13)

¡Papá!, nunca es tarde

Por: Pastora Dora Quirarte

Hay dos pasajes en la Biblia que me cautivan porque van dirigidos precisamente a los que somos padres. Uno de ellos se encuentra en Efesios 6:4 que dice: «Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor». El otro está en Colosenses 3:21, y dice: «Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten».

A la edad de nueve años tuve el privilegio de cuidar y atender a mi padre. A esa edad ya cocinaba su platillo favorito, lavaba sus camisas y las planchaba con almidón, preparaba su limonada y su jugo de naranja —todo hecho natural—, etc. Como mi padre era estricto, si no le gustaba cómo había hecho mis responsabilidades, me llamaba la atención y me daba una “cátedra” que muchas veces hizo exasperarme y subir mi furor, y confieso que en muchas ocasiones me sentí desalentada por su actitud.

La verdad es que la paternidad es una enorme responsabilidad y aprendemos durante la marcha. Gracias a Dios que la Biblia nos muestra cómo debemos ser padres; por ejemplo, en el pasaje que cité anteriormente [Efesios 6:4], el apóstol Pablo da unas instrucciones específicas a los padres.

Sin embargo, hay errores en la crianza de los hijos que producen la misma reacción dolorosa en ellos, por ejemplo: 

1.- La falta de un buen ejemplo

2.- La autoridad tipo “soldado”

3.- Exceso de sobreprotección o de guía

4.- Papás permisivos

En lo personal, crecí con la autoridad tipo “soldado” y, aunque esa fue la manera en que mi padre mostraba su amor hacia mí, muchas veces me exasperó.

¿Cómo podemos despertar la ira y la frustración en nuestros hijos? De muchas maneras. Por ejemplo: recuerdo que una vez le hice de comer a mi padre y a él le pareció que la comida no tenía sabor; molesto me dice: – «Mi Doris, no me gusto». Mi madre, desde su recamara le dijo: –«Juan, la niña hace lo que puede».

Siguiendo lo que dice el apóstol, la advertencia de no provocar a nuestros hijos a la exasperación se aplica a los niños y jóvenes de todas las edades. Tan importante es esto que lo menciona antes de dar cualquier exhortación positiva con el fin que los padres e hijos puedan convivir de una manera armoniosa.

¡PAPÁ!, NUNCA ES TARDE

La Biblia, que posee todo el consejo de Dios, da una clara dirección en cómo tener una relación de autoridad armoniosa entre ambos. Hay dos mandatos específicos para que haya respeto mutuo: «Hijos, obedezcan», y «Padres, no provoquen a ira»

El hijo, cuando honra a sus padres, recibe una recompensa y es «para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra». (Efesios 6:3)

Cuando vivía con mis padres un día llegó a nuestra casa un pastor de Nuevo Laredo, México, para compartir la palabra de Dios. Durante la charla, el pastor le preguntó a mi papá si deseaba hacer la oración de arrepentimiento y dejar que Cristo entrara a su corazón y mi padre dijo que sí. Recuerdo muy bien que desde ese día mi papá fue otro; me pidió perdón con un abrazo —y yo igual—; lloramos; nos dijimos que nos amábamos; dejó de ser autoritario y compartimos la mesa muchas veces con una sabrosa cena que yo misma preparaba. A las semanas de esa visita pastoral Dios lo llamó a su presencia.

Años después me casé con mi mejor amigo, un buen hombre que ama a Dios y tiene una gran pasión por servirle a Él. Tuvimos tres hijos maravillosos y ahora gozamos de ser abuelos de dos hermosos nietos. Ser madre me enseñó a comprender a mi padre y a darme cuenta de su amor hacia mí.

Sé que como mamá he tenido muchas fallas y he cometido errores durante la crianza de mis hijos y ahora puedo decir que mi padre no era perfecto pero sí fue un papá que de muchas maneras trataba decirme que todo lo que hacía era por mi bien. 

Necesitamos orar pidiendo que nuestro Padre celestial derrame Su gracia sobre nuestros hijos para que crean en Dios y puedan ser obedientes; y, a nosotros como padres, podamos ayudarlos a proyectar su fe y así extender el reino de Dios teniendo una descendencia que proclame a Cristo Jesús.

Si eres un papá y crees que en ocasiones has exasperado a tus hijos, HOY es el tiempo de pedir perdón. Y ustedes hijos, si creen que han sido irrespetuosos con su padres a la hora de que ellos los corrigen por amor, también HOY es el tiempo de pedir perdón.

¡HOY es el tiempo de la reconciliación!

A punto de ser atropellado por el infierno

Por: Pastor Luis Bernardo Gómez

Hace algunos años mi corazón fue fuertemente impactado a través de una experiencia de peligro. Permíteme platicártela:

Estaba yo caminando por la acera lateral del mercado de mi ciudad cuando de pronto escuché tras de mí los pasos descalzos de lo que parecía ser un niño corriendo a mis espaldas. En efecto, cuando volteé hacia atrás comprobé mi suposición. Pero sucedió que este niño, con la misma velocidad que venía, se lanzó intentando cruzar la avenida llena de automóviles. Ciertamente, aunque los autos del primer carril estaban parados por un semáforo en rojo, el pequeño no recordó que en el otro sentido los autos seguían en movimiento y a gran velocidad. Mientras él cruzaba a salvo la primera mitad de la avenida, mis ojos inmediatamente se movieron al otro sentido tratando de anticipar lo que sucedería. Cuál sería mi espanto al ver un Jeep rojo avanzar a gran velocidad. Anticipé la tragedia. Casi al mismo tiempo se escuchó el ruido estruendoso de las llantas, pegadas al pavimento, tratando de aferrarse al suelo para evitar el impacto sobre el cuerpecito de aquel pequeño que seguía sin percatarse del vehículo que venía hacia él. Casi por instinto, en coro con otras cuatro mujeres que aterradas miraban la misma escena, grité tan fuerte como pude: «¡¡¡CUIDADO!!!» De alguna manera que no me explico, a no ser por la providencia de Dios, el niño pegó un salto al ver tan cerca el Jeep —que estuvo a punto de convertirse en un mensajero de la muerte—, y así llegó sano y salvo a la otra banqueta para perderse entre la gente como si nada hubiera ocurrido. Todos nos quedamos en suspenso mirando al conductor quien, meneando la cabeza, trataba de controlar el susto.

Yo seguí caminando y de pronto una pregunta se agregó a mis pensamientos: ¿Cuánta gente que conozco, hoy está en peligro de ser atropellada por el infierno? Algunos de ellos son familia, amigos, compañeros de trabajo o de deporte, vecinos incluso, y no se escucha a nadie gritándoles: «¡¡¡CUDADO!!!» 

Ya es tiempo de hablarles de Cristo. No lo pensemos mucho.

Pastor Luis Bernardo Gómez Reyes

La grandeza de la mujer

Por: Pastora Dora Quirarte

En el primer capítulo del libro de Rut se narra la historia de una mujer llamada Noemí. Cuando el marido y los dos hijos de Noemí murieron, esta le dijo a sus nueras: «Andad, volveos cada una a la casa de su madre; Jehová haga con vosotras misericordia, como lo habéis hecho con los muertos y conmigo». La Biblia dice que una de sus nueras, Orfa, besó a su suegra y se marchó, mas Rut, la otra nuera, se quedó con ella.

Y entonces Rut le dice a Noemí la frase que aún resuena miles de años después: «No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos». (Rut 1:16-17)

¡Qué valentía! ¡Qué fuerza! ¡Qué mujer! Decidida a todo.

La historia de Rut me ha llevado a pensar en todas las mujeres que han impactado al mundo y han marcado una diferencia. 

El novelista y poeta británico, William Golding, quien fuera galardonado con el premio Nobel de literatura en 1983, decía que «cualquier cosa que des a una mujer, ella lo hará mejor. Si le das esperma, te dará un hijo. Si le das una casa, te dará un hogar. Si le das alimentos, te dará una comida. Si le das una sonrisa, te dará su corazón. Engrandece y multiplica cualquier cosa que le des».

Golding me hizo recordar a la madre del inventor Thomas Alva Edison, Nancy Elliot, quien fue clave en la formación del joven Edison el cual terminó dándole al mundo más de 1,300 inventos.

También, recordé la historia de la misionera Lillian Trasher quien 10 días antes de contraer nupcias con Tom Jordan, rompió el compromiso. La razón fue porque ella tenía un llamado para ir a predicar a África, pero él no; y dejó al amor de su vida por servir a Dios y llevar el evangelio hasta ese continente.

Y por último, mi madre Manuela Kabazaki. Esta gran mujer me enseñó dos cosas que quedaron selladas en mi corazón: «no hagas a otros lo que a ti no te gusta que te hagan» y «si no tienes nada bueno que decir, no digas nada».

Y podría ponerme a escribir y escribir de todo lo que mi madre me enseñó pero no terminaría nunca. Lo que sí te puedo decir de ella es que me enseñó hasta el último día de su vida —aún postrada en cama— y que gracias a su perseverancia en mí soy lo que soy hoy en día.

El libro de Proverbios capítulo 31 no se equivocó al elogiar a la mujer al llamarla «MUJER VIRTUOSA ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. Le da ella bien y no mal. Todos los días de su vida. Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos. Trae su pan de lejos. Se levanta aun de noche y da comida a su familia. Su lámpara no se apaga de noche. Alarga su mano al pobre, y extiende sus manos al menesteroso. No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles. Considera los caminos de su casa… Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba. Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo por venir».

Estoy segura que cada hijo de la historia que mencioné de ellos llamarían a su madre: «MUCHAS MUJERES HICIERON EL BIEN; MAS TÚ SOBREPASAS A TODAS».

Cuánta razón tenía Golding al decir que cualquier cosa en las manos de una mujer aunque sea muy pequeño ella lo engrandecerá y lo multiplicará.

MUJER, te recuerdo que eres una creación perfecta de Dios y dentro de ti fluye una fuerza sobrenatural que te permite luchar por ti, por tus hijos, por tu familia, y Habrá días en los que te sientas derrotada, desilusionada, sin ganas de hacer nada, y aún así tendrás la energía necesaria para salir adelante pese a todo y contra todo.

Así es que ¡no te desanimes! Valdrá la pena todo el esfuerzo que hagas por tu familia, por tus hijos. Te invito a que inviertas en ellos y los conviertas en hombres y mujeres de bien y que el día de mañana sean un ejemplo a seguir en su comunidad, ciudad, estado, país y mundo entero.

Con cariño, pastora Dora Quirarte

JafetGSN lanza su primer sencillo

La música siempre ha estado presente desde la antigüedad. Fue creada para cautivar el oído y penetrar en las 4 dimensiones del ser humano: espiritual, emocional, física y social.

A través de las eras, la música ha evolucionado y se ha vuelto parte de la identidad de una comunidad, ciudad, estado, país y continente.

La música no tiene límites, ni se puede encapsular en un solo género. Esta ha podido romper las barreras en todos los ámbitos de la vida; y es, y seguirá siendo, el bálsamo en el cual las personas pueden refugiarse en los momentos que desee.

Es en ese bálsamo en donde el joven Jafet Nader encontró lo que le daría un significado y propósito a su vida. Este colombiano, nacido en Sahagún, Cordoba, en 1999, pero criado en Barranquilla hasta los 19 que fue cuando emigró a los Estados Unidos descubrió en la música urbana su llamado, como una forma de predicar a Cristo en el mundo de los jóvenes que gustan de este género.

¿QUIÉN ES JAFETGSN?

Jafet es hijo de misioneros, los cuales han servido desde Colombia y continúan en la obra aquí en los Estados Unidos. El hermano mayor de Jafet fue el que lo introdujo en el arte del Break dance, la improvisación y el rapeo. Cuando vivían en Sahagún, Jafet acompañaba a su hermano a los eventos donde lo invitaban, escuchaba a los artistas que su hermano oía y haciendo presentaciones en conjunto donde el pequeño Jafet bailaba mientras su hermano cantaba.

JafetGSN.

«A medida que fui creciendo, también fue creciendo mi pasión por el rap y me encantaba todo lo que tenía que ver con ello.», dice Jafet.

«Tanto me gustaba el rap que a los nueve años participé con mi hermano en su primera producción dedicada 100 por ciento a Dios, titulada: “La Artillería Pesada”, que tuvo buena aceptación por la gente y pudimos hacer tres conciertos en Sahagún con un total de aproximadamente 10 mil personas y muchos pudieron recibir al Señor en sus vidas», continúa.

«Considero que lo que realmente importa, y para lo que se que estamos aquí, es para llevar almas a los pies de Cristo», agrega. 

A medida que crecía, Jafet alternaba su pasión por la música con el deporte. Se convirtió en un talentoso futbolista que destacó en torneos nacionales e internacionales y su futuro se tornaba prometedor en el balompié profesional. Sin embargo, a los 16 años se enfermó de hipertiroidismo que lo alejó del deporte por casi dos años. Cuando pudo recuperarse de la enfermedad, su ventana de convertirse en un futbolista profesional había pasado y tuvo que renunciar a ese sueño. 

Pero, mientras la puerta del futbol se cerraba, otra se comenzaba a abrir. 

«Esa época en la que estuve enfermo, fue algo muy difícil para mi vida, pero a la vez fue un tiempo muy bonito a nivel espiritual y de mucho crecimiento en esa área», recuerda Jafet.

«A los 17 años comencé a servirle a Dios en el ministerio de la Alabanza en la iglesia “Monte de Sion: una iglesia lista” y pude encontrarle un propósito a mi vida y descubrir que quería servirle a Dios por el resto de mis días en esta tierra», agrega.

Debido a la violencia y terrorismo que tristemente se había desatado en el país, tuvo que emigrar a los Estados Unidos. Al llegar aquí, buscó nuevamente retomar su sueño del balompié.

«Logré entrar a un equipo de Cuarta División UPSL sin tener mucho éxito», dice Jafet.

«Y después se me presentó la oportunidad de ir a probarme en un equipo de una división mayor, pero desafortunadamente me torcí el ligamento cruzado de la rodilla izquierda y se me hizo imposible hacer parte de esa prueba», agrega.

Fue ahí cuando Jafet experimentó uno de los momentos más frustrantes de su vida y cuestionó a Dios acerca de todo lo que le había ocurrido.

«Fue en enero de 2020 cuando confronté a Dios y le pregunté por qué me ocurría esto a mí después de tanto que lo había intentado y que había hecho las cosas “bien”», recuerda el joven Nader.

«Y, según yo, no obtuve ninguna respuesta en ese momento», agrega.

No pasó mucho tiempo cuando Jafet entendió que todo lo que había ocurrido en su vida hasta ese punto era parte de un propósito mas grande.

«No fue sino hasta este inesperado tiempo donde tuvimos que quedarnos todos encerrados en casa debido a la pandemia que decidí volver a mi llamado de la música», dice Jafet.

«Ya tenía tiempo que mis amigos, incluso mi hermano, me decían que me fuera por el lado de la música», continúa.

Y después de pensarlo por un tiempo y de comprender que Dios le estaba extendiendo una invitación para retomar la música urbana, lo hizo.

«Llegué a la mejor conclusión de todas: lanzar temas para esta juventud bombardeada por las vanidades, el mundo y la secularidad», dice Jafet.

Actualmente, JafetGSN está promocionando su primer sencillo titulado DQMQ (Dime que me quieres) —el cual es producido por el talentoso productor musical Niko Eme—, y que estará disponible en todas las plataformas digitales a partir del 15 de noviembre. 

Si deseas conocer más sobre la vida de Jafet, te invitamos a que visites sus plataformas:

Instagram

Facebook

YouTube