¡Papá!, nunca es tarde

Por: Pastora Dora Quirarte

Hay dos pasajes en la Biblia que me cautivan porque van dirigidos precisamente a los que somos padres. Uno de ellos se encuentra en Efesios 6:4 que dice: «Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor». El otro está en Colosenses 3:21, y dice: «Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten».

A la edad de nueve años tuve el privilegio de cuidar y atender a mi padre. A esa edad ya cocinaba su platillo favorito, lavaba sus camisas y las planchaba con almidón, preparaba su limonada y su jugo de naranja —todo hecho natural—, etc. Como mi padre era estricto, si no le gustaba cómo había hecho mis responsabilidades, me llamaba la atención y me daba una “cátedra” que muchas veces hizo exasperarme y subir mi furor, y confieso que en muchas ocasiones me sentí desalentada por su actitud.

La verdad es que la paternidad es una enorme responsabilidad y aprendemos durante la marcha. Gracias a Dios que la Biblia nos muestra cómo debemos ser padres; por ejemplo, en el pasaje que cité anteriormente [Efesios 6:4], el apóstol Pablo da unas instrucciones específicas a los padres.

Sin embargo, hay errores en la crianza de los hijos que producen la misma reacción dolorosa en ellos, por ejemplo: 

1.- La falta de un buen ejemplo

2.- La autoridad tipo “soldado”

3.- Exceso de sobreprotección o de guía

4.- Papás permisivos

En lo personal, crecí con la autoridad tipo “soldado” y, aunque esa fue la manera en que mi padre mostraba su amor hacia mí, muchas veces me exasperó.

¿Cómo podemos despertar la ira y la frustración en nuestros hijos? De muchas maneras. Por ejemplo: recuerdo que una vez le hice de comer a mi padre y a él le pareció que la comida no tenía sabor; molesto me dice: – «Mi Doris, no me gusto». Mi madre, desde su recamara le dijo: –«Juan, la niña hace lo que puede».

Siguiendo lo que dice el apóstol, la advertencia de no provocar a nuestros hijos a la exasperación se aplica a los niños y jóvenes de todas las edades. Tan importante es esto que lo menciona antes de dar cualquier exhortación positiva con el fin que los padres e hijos puedan convivir de una manera armoniosa.

¡PAPÁ!, NUNCA ES TARDE

La Biblia, que posee todo el consejo de Dios, da una clara dirección en cómo tener una relación de autoridad armoniosa entre ambos. Hay dos mandatos específicos para que haya respeto mutuo: «Hijos, obedezcan», y «Padres, no provoquen a ira»

El hijo, cuando honra a sus padres, recibe una recompensa y es «para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra». (Efesios 6:3)

Cuando vivía con mis padres un día llegó a nuestra casa un pastor de Nuevo Laredo, México, para compartir la palabra de Dios. Durante la charla, el pastor le preguntó a mi papá si deseaba hacer la oración de arrepentimiento y dejar que Cristo entrara a su corazón y mi padre dijo que sí. Recuerdo muy bien que desde ese día mi papá fue otro; me pidió perdón con un abrazo —y yo igual—; lloramos; nos dijimos que nos amábamos; dejó de ser autoritario y compartimos la mesa muchas veces con una sabrosa cena que yo misma preparaba. A las semanas de esa visita pastoral Dios lo llamó a su presencia.

Años después me casé con mi mejor amigo, un buen hombre que ama a Dios y tiene una gran pasión por servirle a Él. Tuvimos tres hijos maravillosos y ahora gozamos de ser abuelos de dos hermosos nietos. Ser madre me enseñó a comprender a mi padre y a darme cuenta de su amor hacia mí.

Sé que como mamá he tenido muchas fallas y he cometido errores durante la crianza de mis hijos y ahora puedo decir que mi padre no era perfecto pero sí fue un papá que de muchas maneras trataba decirme que todo lo que hacía era por mi bien. 

Necesitamos orar pidiendo que nuestro Padre celestial derrame Su gracia sobre nuestros hijos para que crean en Dios y puedan ser obedientes; y, a nosotros como padres, podamos ayudarlos a proyectar su fe y así extender el reino de Dios teniendo una descendencia que proclame a Cristo Jesús.

Si eres un papá y crees que en ocasiones has exasperado a tus hijos, HOY es el tiempo de pedir perdón. Y ustedes hijos, si creen que han sido irrespetuosos con su padres a la hora de que ellos los corrigen por amor, también HOY es el tiempo de pedir perdón.

¡HOY es el tiempo de la reconciliación!

A punto de ser atropellado por el infierno

Por: Pastor Luis Bernardo Gómez

Hace algunos años mi corazón fue fuertemente impactado a través de una experiencia de peligro. Permíteme platicártela:

Estaba yo caminando por la acera lateral del mercado de mi ciudad cuando de pronto escuché tras de mí los pasos descalzos de lo que parecía ser un niño corriendo a mis espaldas. En efecto, cuando volteé hacia atrás comprobé mi suposición. Pero sucedió que este niño, con la misma velocidad que venía, se lanzó intentando cruzar la avenida llena de automóviles. Ciertamente, aunque los autos del primer carril estaban parados por un semáforo en rojo, el pequeño no recordó que en el otro sentido los autos seguían en movimiento y a gran velocidad. Mientras él cruzaba a salvo la primera mitad de la avenida, mis ojos inmediatamente se movieron al otro sentido tratando de anticipar lo que sucedería. Cuál sería mi espanto al ver un Jeep rojo avanzar a gran velocidad. Anticipé la tragedia. Casi al mismo tiempo se escuchó el ruido estruendoso de las llantas, pegadas al pavimento, tratando de aferrarse al suelo para evitar el impacto sobre el cuerpecito de aquel pequeño que seguía sin percatarse del vehículo que venía hacia él. Casi por instinto, en coro con otras cuatro mujeres que aterradas miraban la misma escena, grité tan fuerte como pude: «¡¡¡CUIDADO!!!» De alguna manera que no me explico, a no ser por la providencia de Dios, el niño pegó un salto al ver tan cerca el Jeep —que estuvo a punto de convertirse en un mensajero de la muerte—, y así llegó sano y salvo a la otra banqueta para perderse entre la gente como si nada hubiera ocurrido. Todos nos quedamos en suspenso mirando al conductor quien, meneando la cabeza, trataba de controlar el susto.

Yo seguí caminando y de pronto una pregunta se agregó a mis pensamientos: ¿Cuánta gente que conozco, hoy está en peligro de ser atropellada por el infierno? Algunos de ellos son familia, amigos, compañeros de trabajo o de deporte, vecinos incluso, y no se escucha a nadie gritándoles: «¡¡¡CUDADO!!!» 

Ya es tiempo de hablarles de Cristo. No lo pensemos mucho.

Pastor Luis Bernardo Gómez Reyes

La grandeza de la mujer

Por: Pastora Dora Quirarte

En el primer capítulo del libro de Rut se narra la historia de una mujer llamada Noemí. Cuando el marido y los dos hijos de Noemí murieron, esta le dijo a sus nueras: «Andad, volveos cada una a la casa de su madre; Jehová haga con vosotras misericordia, como lo habéis hecho con los muertos y conmigo». La Biblia dice que una de sus nueras, Orfa, besó a su suegra y se marchó, mas Rut, la otra nuera, se quedó con ella.

Y entonces Rut le dice a Noemí la frase que aún resuena miles de años después: «No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos». (Rut 1:16-17)

¡Qué valentía! ¡Qué fuerza! ¡Qué mujer! Decidida a todo.

La historia de Rut me ha llevado a pensar en todas las mujeres que han impactado al mundo y han marcado una diferencia. 

El novelista y poeta británico, William Golding, quien fuera galardonado con el premio Nobel de literatura en 1983, decía que «cualquier cosa que des a una mujer, ella lo hará mejor. Si le das esperma, te dará un hijo. Si le das una casa, te dará un hogar. Si le das alimentos, te dará una comida. Si le das una sonrisa, te dará su corazón. Engrandece y multiplica cualquier cosa que le des».

Golding me hizo recordar a la madre del inventor Thomas Alva Edison, Nancy Elliot, quien fue clave en la formación del joven Edison el cual terminó dándole al mundo más de 1,300 inventos.

También, recordé la historia de la misionera Lillian Trasher quien 10 días antes de contraer nupcias con Tom Jordan, rompió el compromiso. La razón fue porque ella tenía un llamado para ir a predicar a África, pero él no; y dejó al amor de su vida por servir a Dios y llevar el evangelio hasta ese continente.

Y por último, mi madre Manuela Kabazaki. Esta gran mujer me enseñó dos cosas que quedaron selladas en mi corazón: «no hagas a otros lo que a ti no te gusta que te hagan» y «si no tienes nada bueno que decir, no digas nada».

Y podría ponerme a escribir y escribir de todo lo que mi madre me enseñó pero no terminaría nunca. Lo que sí te puedo decir de ella es que me enseñó hasta el último día de su vida —aún postrada en cama— y que gracias a su perseverancia en mí soy lo que soy hoy en día.

El libro de Proverbios capítulo 31 no se equivocó al elogiar a la mujer al llamarla «MUJER VIRTUOSA ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. Le da ella bien y no mal. Todos los días de su vida. Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos. Trae su pan de lejos. Se levanta aun de noche y da comida a su familia. Su lámpara no se apaga de noche. Alarga su mano al pobre, y extiende sus manos al menesteroso. No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles. Considera los caminos de su casa… Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba. Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo por venir».

Estoy segura que cada hijo de la historia que mencioné de ellos llamarían a su madre: «MUCHAS MUJERES HICIERON EL BIEN; MAS TÚ SOBREPASAS A TODAS».

Cuánta razón tenía Golding al decir que cualquier cosa en las manos de una mujer aunque sea muy pequeño ella lo engrandecerá y lo multiplicará.

MUJER, te recuerdo que eres una creación perfecta de Dios y dentro de ti fluye una fuerza sobrenatural que te permite luchar por ti, por tus hijos, por tu familia, y Habrá días en los que te sientas derrotada, desilusionada, sin ganas de hacer nada, y aún así tendrás la energía necesaria para salir adelante pese a todo y contra todo.

Así es que ¡no te desanimes! Valdrá la pena todo el esfuerzo que hagas por tu familia, por tus hijos. Te invito a que inviertas en ellos y los conviertas en hombres y mujeres de bien y que el día de mañana sean un ejemplo a seguir en su comunidad, ciudad, estado, país y mundo entero.

Con cariño, pastora Dora Quirarte

JafetGSN lanza su primer sencillo

La música siempre ha estado presente desde la antigüedad. Fue creada para cautivar el oído y penetrar en las 4 dimensiones del ser humano: espiritual, emocional, física y social.

A través de las eras, la música ha evolucionado y se ha vuelto parte de la identidad de una comunidad, ciudad, estado, país y continente.

La música no tiene límites, ni se puede encapsular en un solo género. Esta ha podido romper las barreras en todos los ámbitos de la vida; y es, y seguirá siendo, el bálsamo en el cual las personas pueden refugiarse en los momentos que desee.

Es en ese bálsamo en donde el joven Jafet Nader encontró lo que le daría un significado y propósito a su vida. Este colombiano, nacido en Sahagún, Cordoba, en 1999, pero criado en Barranquilla hasta los 19 que fue cuando emigró a los Estados Unidos descubrió en la música urbana su llamado, como una forma de predicar a Cristo en el mundo de los jóvenes que gustan de este género.

¿QUIÉN ES JAFETGSN?

Jafet es hijo de misioneros, los cuales han servido desde Colombia y continúan en la obra aquí en los Estados Unidos. El hermano mayor de Jafet fue el que lo introdujo en el arte del Break dance, la improvisación y el rapeo. Cuando vivían en Sahagún, Jafet acompañaba a su hermano a los eventos donde lo invitaban, escuchaba a los artistas que su hermano oía y haciendo presentaciones en conjunto donde el pequeño Jafet bailaba mientras su hermano cantaba.

JafetGSN.

«A medida que fui creciendo, también fue creciendo mi pasión por el rap y me encantaba todo lo que tenía que ver con ello.», dice Jafet.

«Tanto me gustaba el rap que a los nueve años participé con mi hermano en su primera producción dedicada 100 por ciento a Dios, titulada: “La Artillería Pesada”, que tuvo buena aceptación por la gente y pudimos hacer tres conciertos en Sahagún con un total de aproximadamente 10 mil personas y muchos pudieron recibir al Señor en sus vidas», continúa.

«Considero que lo que realmente importa, y para lo que se que estamos aquí, es para llevar almas a los pies de Cristo», agrega. 

A medida que crecía, Jafet alternaba su pasión por la música con el deporte. Se convirtió en un talentoso futbolista que destacó en torneos nacionales e internacionales y su futuro se tornaba prometedor en el balompié profesional. Sin embargo, a los 16 años se enfermó de hipertiroidismo que lo alejó del deporte por casi dos años. Cuando pudo recuperarse de la enfermedad, su ventana de convertirse en un futbolista profesional había pasado y tuvo que renunciar a ese sueño. 

Pero, mientras la puerta del futbol se cerraba, otra se comenzaba a abrir. 

«Esa época en la que estuve enfermo, fue algo muy difícil para mi vida, pero a la vez fue un tiempo muy bonito a nivel espiritual y de mucho crecimiento en esa área», recuerda Jafet.

«A los 17 años comencé a servirle a Dios en el ministerio de la Alabanza en la iglesia “Monte de Sion: una iglesia lista” y pude encontrarle un propósito a mi vida y descubrir que quería servirle a Dios por el resto de mis días en esta tierra», agrega.

Debido a la violencia y terrorismo que tristemente se había desatado en el país, tuvo que emigrar a los Estados Unidos. Al llegar aquí, buscó nuevamente retomar su sueño del balompié.

«Logré entrar a un equipo de Cuarta División UPSL sin tener mucho éxito», dice Jafet.

«Y después se me presentó la oportunidad de ir a probarme en un equipo de una división mayor, pero desafortunadamente me torcí el ligamento cruzado de la rodilla izquierda y se me hizo imposible hacer parte de esa prueba», agrega.

Fue ahí cuando Jafet experimentó uno de los momentos más frustrantes de su vida y cuestionó a Dios acerca de todo lo que le había ocurrido.

«Fue en enero de 2020 cuando confronté a Dios y le pregunté por qué me ocurría esto a mí después de tanto que lo había intentado y que había hecho las cosas “bien”», recuerda el joven Nader.

«Y, según yo, no obtuve ninguna respuesta en ese momento», agrega.

No pasó mucho tiempo cuando Jafet entendió que todo lo que había ocurrido en su vida hasta ese punto era parte de un propósito mas grande.

«No fue sino hasta este inesperado tiempo donde tuvimos que quedarnos todos encerrados en casa debido a la pandemia que decidí volver a mi llamado de la música», dice Jafet.

«Ya tenía tiempo que mis amigos, incluso mi hermano, me decían que me fuera por el lado de la música», continúa.

Y después de pensarlo por un tiempo y de comprender que Dios le estaba extendiendo una invitación para retomar la música urbana, lo hizo.

«Llegué a la mejor conclusión de todas: lanzar temas para esta juventud bombardeada por las vanidades, el mundo y la secularidad», dice Jafet.

Actualmente, JafetGSN está promocionando su primer sencillo titulado DQMQ (Dime que me quieres) —el cual es producido por el talentoso productor musical Niko Eme—, y que estará disponible en todas las plataformas digitales a partir del 15 de noviembre. 

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Cuánto los niños nos enseñan

Por: Pastora Dora Quirarte

Un día trajeron algunos niños a Jesús para que los bendijera, pero los discípulos se opusieron. Jesús enfadado dijo que «el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él».(Marcos 10:13-15)

¿Qué habrá querido decir Jesús con esa frase? Corresponde a una palabra en Mateo 18:3, que dice: «Si no cambiáis y no os hacéis como los niños, no entraréis en el reino de los cielos».

Los niños tienen una transparencia plena, con una ausencia total de hipocresía y de segundas intenciones. Son sinceros, francos y espontáneos. Ellos dicen lo que sienten, no falsean las cosas, no saben de protocolos ni de diplomacia. Tienen confianza en las personas, a quienes se abandonan fácilmente y en quienes confían sin cálculos. El asombro y la curiosidad le acoge al niño, ya que todo le sobrecoge y le admira; todo para él es nuevo y, por ende,nunca se aburre. Su disponibilidad es increíble y admirable pues está abierto a todo, sin condicionamiento y sin resabios. 

Por esas y muchas razones más el niño se convierte en un verdadero modelo para cada uno de nosotros. 

El Dr. Moody, en una de sus tantas anécdotas decía que cuando empezó a predicar vio que la gente mayor no le gustaba o se aburría. Así es que salió a la calle y consiguió 18 niños que lo siguieran a la escuela dominical. Definitivamente el doctor Moody sabía que los niños son de una singularidad única e irrepetible.

Otra de sus fascinantes anécdotas del Dr. Moody dice que un día vino un caballero a verlo en la oficina de su casa pues quería presentarle a un joven que acababa de salir de la penitenciaría. Cuando entraron, el Dr. Moody le dio la mano, le expresó su satisfacción por conocerlo y luego lo llevó adentro para que saludara a su familia. Cuando su hijita Emma entró a la habitación, el Dr. Moody le dijo: «Emma, este es un amigo de tu papá». Entonces la chiquilla fue y lo besó. El hombre comenzó a llorar.  Cuando la niñita salió de la habitación, le dijo al Dr. Moody: «Señor, hace años que nadie me besa. El último beso que recibí fue el de mi madre, que estaba moribunda».

Nos damos cuenta una vez más, a través de estas increíbles anécdotas, que los niños son sencillos de corazón, que nos hacen ver la vida de otra manera y nos vienen a cambiar nuestro mundo. Por algo Jesús se enojó con sus discípulos, y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan! pues al  reino de Dios pertenece a los que son como estos niños». (Marcos 10:14)

Deseo compartir con ustedes, queridos lectores, una experiencia personal muy linda y única y que precisamente tiene que ver con UN NIÑO. En una ocasión mi esposo y yo fuimos a cenar con unos amigos pastores y su familia. Entre la plática, el más pequeño de sus hijos dijo: «Ella es real. ¡Sí! La pastora Dora es real. ¡Papá! ¡Mamá! La pastora Dora es real. ¡Mírala! Ella es real».

Estas palabras, lejos de hacerme sentir como «un pavorreal» o exaltar mi «ego sano», me hicieron meditar y pensar en lo que había visto ese pequeño en mí para haber dado una declaración como la que usted acaba de leer. Sus palabras me llevaron a una escena que me sucedió en la terraza de mi casa cuando tenía tan solo nueve años de edad. Recordé que en esa ocasión estaba contemplando el cielo y le preguntaba a Dios si existía; si era real. A los dos días de hacerle esas preguntas a Dios tocaron a la puerta de mi casa invitándonos a una reunión en un hogar llamada «célula». Asimismo, las palabras de este niño eran las mismas de Dios contestando aquella pregunta que le había hecho en mi niñez: «¿Tú existes? ¿Eres real?»

Una y otra vez compruebo en mi diario vivir que DIOS ES REAL. Él nos diseñó, a ti y a mí únicos, originales e irrepetibles. Somos un verdadero milagro divino.

La Psicóloga Sherrie Campbell dice: «Tienes que ser lo suficientemente seguro en ti para ser capaz de considerar las ideas y los sentimientos de los demás». También dice que «cuando se vive auténticamente no tienes tiempo para quedarte pegado en las emociones que provocan los a veces necesarios reveses temporales». Y, termina diciendo: «El auténtico líder sabe que ciertas batallas se deben perder para ganar la guerra. Cuando sabes lo que eres, no mantienes actitudes críticas hacia los demás».

Considero entonces que los niños tienen una sabiduría divina pues desafían nuestras creencias y pulverizan nuestras certezas; son nuestros pequeños maestros.

Amado lector, les invito a que nos detengamos y empecemos a ver el mundo a través de la mirada de un NIÑO, porque quizás en nuestro afán de la vida olvidamos que ellos, a su vez, son la clave de poder decir:

“CUÁNTO LOS NIÑOS NOS ENSEÑAN “