El corazón generoso

Basado en 2o de Reyes 4:8-10

Por: Dora Quirarte

Dice la palabra de Dios que el profeta Eliseo pasaba por Sunem y había allí una mujer importante —en otras palabras: acomodada, prominente, mujer influyente adinerada en su comunidad—, la cual le invitaba insistentemente a que comiese; y cuando él pasaba por allí, venía a la casa de ella a comer. Esta mujer tenía dos cualidades que quisiera resaltar:

  • DISCERNIMIENTO. Dice el segundo libro de Reyes 4:9: «Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa, es varón santo de Dios». Esto que ella vio en el profeta Eliseo solo Dios pudo habérselo revelado.
  • GENEROSIDAD. En 2o de Reyes 4:10, dice: «Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla, y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él». Es sorprendente que su generosidad fue más allá de simplemente un “invitarle a comer”; hizo que se le construyera un aposento para que el profeta Eliseo se quedara allí cuando pasaba por la ciudad.

La generosidad de la sunamita fue bien vista por Dios a través del profeta Eliseo, al punto que la Biblia, en 2o de Reyes 4:12,14-17, nos relata un suceso sorprendente que deseo transcribir a continuación: 

12«Entonces [Eliseo] dijo a Giezi su criado: Llama a esta sunamita. Y cuando la llamó, vino ella delante de él. 14Y él dijo: ¿Qué, pues, haremos por ella? Y Giezi respondió: He aquí que ella no tiene hijo, y su marido es viejo. 15Dijo entonces: Llámala. Y él la llamó, y ella se paró a la puerta. 16Y él le dijo: El año que viene, por este tiempo, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva. 17Mas la mujer concibió, y dio a luz un hijo el año siguiente, en el tiempo que Eliseo le había dicho.»

El corazón generoso de esta mujer estaba siendo premiada por el único que es incapaz de romper una promesa, Dios. En Hebreos 6:10, nos dice una de las muchas cualidades de Dios: «Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún.»

Cuántos de nosotros tenemos que aprender de la sunamita y la forma de tratar al varón de Dios, dándole siempre ese respeto y honra que  la llevaron a ser recompensada con su más grande anhelo: un hijo.

Recuerdo que en 1992 mi esposo y yo vivíamos en la ciudad de Piedras Negras, Coahuila, en México, y en la Iglesia a la que asistíamos llegaban muchos misioneros, evangelistas y pastores, y nosotros siempre nos ofrecíamos para hospedarlos, pues lo considerábamos, y aún lo consideramos, un honor y un privilegio. En ese entonces abrazamos el pasaje de Hebreos 13:2 como nuestro lema: «No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles».

Nunca se me olvida que mi esposo les pedía a estos hombres de Dios, antes de que se fueran a dormir, su traje y sus zapatos. La gran mayoría lo hacían sin preguntar, pero había otros que la curiosidad le ganaba y le preguntaban la razón, a lo que Jorge les respondía: -«Quiero planchar su traje y bolear sus zapatos».

Amado lector, la generosidad debe ser una cualidad que impere en nuestras vidas. La sunamita deseó honrar al varón de Dios sin esperar nada a cambio; y, sin embargo, Dios la bendijo de una forma sobrenatural. Tarde que temprano Dios nos recompensará como lo hizo con esta mujer de Sunem.Me despido con el pasaje de la primera carta a los Tesalonicenses 5:24, que dice: «FIEL ES EL QUE OS LLAMA, EL CUAL TAMBIÉN LO HARÁ»

Jael, la heroína

Jueces 4:1-21

Por: Dora Quirarte

Dice la palabra de Dios que cuando muere Josué, el pueblo de Israel comenzó a adorar a ídolos al igual que la gente de Canaán. Tal fue la desobediencia de los israelitas que Jehová dejó que el rey cananeo, Jabín, les causara problemas.

Entonces el pueblo de Israel le suplicó a Jehová que los ayudará y Jehová les dio un nuevo líder llamado Barac. 

Débora envió a llamar a Barac y le dijo:- «¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Ve, junta a tu gente en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón; y yo atraeré hacia ti al arroyo de Cisón a Sísara, capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército, y lo entregaré en tus manos?»

Barac entonces le respondió a Débora: – «Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré.» A lo que Débora le dijo: – «iré contigo, pero tienes que saber que tu no matarás a Sísara. Jehová a dicho que una mujer lo matara».

Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército a filo de espada delante de Barac; y Sísara descendió del carro y huyó a pie hasta llegar a la tienda de Jael, mujer de Heber Ceneo; y saliendo Jael a recibir a Sísara, le dijo: – «Ven, señor mío, ven a mí, no tengas temor». Y él vino a ella a la tienda, y ella le cubrió con una manta.

Sísara entonces le dijo: – «Te ruego que me des de beber un poco de agua, pues tengo sed». Y ella abrió un odre de leche y le dio de beber y le volvió a cubrir. Y Sísara agregó: – «Estate a la puerta de la tienda; y si alguien viniere, y te preguntare, diciendo: hay aquí alguno? tú le responderás que no»

Sin embargo, Jael tomó una estaca de la tienda, y poniendo un mazo en su mano, se le acercó calladamente y le metió la estaca por las sienes, y la enclavó en la tierra…; y así murió. 

¿Por qué te escribo esto, querido lector? Porque considero que hoy Dios le está hablando a las mujeres que en un determinado momento se han sentido menos o que han pensado que nada bueno saldrá de ellas o que están por allí arrinconadas en su casa diciendo: – «Hasta aquí llegué»; y les dice: – «“¡NO! ¡NO! y ¡NO!” “LEVÁNTATE, RESPLANDECE, porque ha venido tu Luz, y la GLORIA de Jehová ha nacido sobre ti”».

Podría decirse que Jael era un ama de casa, sin ningún tipo de poder ni reconocimiento; y, sin embargo, a Jehová le plació usarla para matar a este hombre llamado Sísara, poderoso en su tiempo.

Así es que mujer, usa lo que tienes: dones, habilidades, talentos, etcétera; Jael usó las suyas — moraba en tiendas así es que estaba acostumbrada a hundir estaca de tienda en el suelo con un martillo—, y se convirtió en la heroína que salvó a Israel de las tropas del rey de Canaán. 

MUJER, despierta y vístete de tu poder y conviértete en una HEROÍNA.

‘PERO YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVA’

(Josué 25:15a)

Por: Dora Quirarte

Estaba leyendo unas estadísticas que me parecieron muy importante compartirlas en esta ocasión con ustedes:

  • Hay un alza alarmante de mujeres solteras a causa de hombres irresponsables que les cuesta fajarse bien sus pantalones y hacer su papel de padres.
  • El 90 por ciento de los hijos que huyen de su casa carecieron de la figura paterna.
  • Un 85 por ciento de los jóvenes que están actualmente en prisión crecieron sin la figura paterna.
  • Hay un 70 por ciento de criminalidad juvenil donde el padre estuvo ausente.
  • El 63 por ciento de los jóvenes suicidas o deprimidos tuvieron padres ausentes.

Y yo me pregunto: ¿dónde están esos hombres que cumplen promesas? ¿que hablen verdad? ¿que tomen a su esposa e hijos y digan: PERO YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVÁ?. 

En Génesis 6 hay una historia de un hombre llamado Noé que Dios lo llamó a construir un arca y le dijo: «he aquí que yo traigo un diluvio de agua sobre la tierra para destruir toda carne». Nadie creyó a Noé, PERO aunque un pueblo NO le creyó, alguién si escuchó el llamado al arrepentimiento, al llamado de juicio de Dios: su familia —su esposa, sus hijos y sus nueras—. Al principio, Jehová solo hablaba con Noé, pero al final Jehová terminó hablando con sus hijos (Génesis 9:8-9)

En este tiempo se necesitan de muchos Noé que se levanten por sus hijos y les instruyan en el camino de Dios. Y no solo eso, sino que también les enseñen a tener una relación personal con Él y que sepan escuchar su voz.

En esta época que estamos viviendo se necesitan hombres que teman a Jehová y en sus mandamientos se deleiten en gran manera y digan:  «PERO YO Y MI CASA SERVIREMOS A JEHOVÁ».

¿Es el ayuno la clave para la desintoxicación?

Por: César Cajas

«En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas.»

Daniel 10:2-3

Aunque usted nunca haya ayunado en su vida, algo causó que usted decidiera leer este artículo. Algo en usted le está atrayendo a la idea del ayuno, de buscar profundamente a Dios en oración y desintoxicar su cuerpo al mismo tiempo.

Quiero aprovechar este momento para compartir con usted amigo, hermano, pastor, lo que he aprendido del Dr. Don Colbert —médico estadounidense, escritor y especialista en curación por la fe—, en uno de sus libros que ha sido una ayuda inmensa en mi vida y familia. 

El ayuno es un recurso bíblico y espiritual de la antigüedad para limpiar el alma y el espíritu. El ayuno es clave para una genuina y profunda espiritualidad. En la Biblia, ayunar se consideraba una parte clave de entrar y mantener un poderoso y espiritual caminar con Dios.

Para ayunar bíblicamente, usted debe abstenerse voluntariamente de alimentos, ya sea parcial o total, durante un periodo de tiempo y con un propósito espiritual. Durante un ayuno espiritual se niega a usted mismo uno de los elementos básicos de supervivencia que su cuerpo ama y atesora: el alimento.

Pero, ¿por qué cualquiera de nosotros querría negar a nuestro cuerpo las galletas, los pasteles, los helados, las hamburguesas y pizza que tanto nos gusta? La razón es que el ayuno, cuando se realiza mediante la dirección y la capacitación del Espíritu Santo, tiene el poder de romper el control impulsivo de nuestra naturaleza más baja.

Nuestro apetito carnal puede ser un animal hambriento, derrotando al hombre espiritual en nuestro interior. Cuando esto sucede, parece imposible decir NO al deseo de dulces, de comida rápida, incluso hasta de sexo, murmuración o calumnia. Estos fuertes anhelos y deseos son parte de nuestra naturaleza más baja. La Biblia lo llama carne y nos advierte que debemos conquistar esos apetitos.

La carne no es otra cosa sino nuestras necesidades, deseos y anhelos de forma indisciplinada y es controlada por los cinco sentidos: gusto, olfato, vista, tacto y oído.

Ya que todos nacemos con esas necesidades, deseos y anhelos indisciplinados, la clave de nuestra victoria es someterlos al Espíritu de Dios. La Biblia nos alienta a caminar en la presencia y el poder del Espíritu para no vivir en la carne. – Gálatas 5:16-17

Pero hay esperanza. El poder de Dios es liberado mediante el Espíritu Santo que obra en nosotros. Efesios 3:20 nos dice: «Y Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantes de los que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros». 

Este proceso de crucificar la carne debe lograrse diariamente mediante la oración, perdonando a cualquiera que nos ofenda, renovando la mente con la lectura regular de la Palabra de Dios y vigilando cada palabra que sale de nuestra boca. Y es en este esfuerzo donde el ayuno es la «dinamita» que hace que todos los otros esfuerzos sean más fáciles y efectivos. ¡El ayuno controla la naturaleza más baja! 

Cuando la bascula del cuarto del baño nos dice que necesitamos perder peso, pero vemos que es totalmente imposible no agarrar un pedazo más de pastel de chocolate u otro helado, entonces nos encontramos con esta poderosa tenaza de nuestra carne, la cual ha obtenido control sobre nuestra mente, espíritu y emociones. 

Una manera de romper el poder de su carne y llevarla a la sumisión es ayunar. ¿Tiene usted un temperamento fuera de control que explota en los peores momentos, dañando relaciones con aquellos a quienes quiere? El ayuno puede controlar esa carne.

El ayuno alimenta su hombre espiritual a la vez que mata de hambre a su hombre carnal. Además, puede ablandar su corazón y limpiar su cuerpo para hacerlo más receptivo a los planes de Dios. 

Quiero animarlo para que separe ese tiempo a solas con Dios y haga del ayuno un estilo de vida a tal punto que su espíritu se haga sensible para que pueda discernir la voz del Espíritu de Dios.

Bendiciones

El amor de Dios

  Hay cuatro palabras griegas que definen el amor de diferente manera y son: 

    1.- Philia o Fileo (del griego φιλíα). Es el afecto por la familia, por los padres, los hermanos, los hijos y los nietos. 

    2.- Storge (en griego στοργή, storgē) Es el afecto natural como el amor de un padre hacia sus hijos y viceversa. Es una forma de amor que busca el compromiso y se desarrolla de forma lenta, basada en el cariño, interés común o amistad. —Wikipedia—

    3.- Eros (en griego antiguo Ἔρως) Es para expresar amor sexual a los sentimientos de excitación que comparten individuos que se sienten físicamente atraídos el uno al otro. El amor Eros, en muchos casos, tiende a no ser a largo plazo.

    4.- Ágape (en griego: ἀγάπη) Es el amor incondicional en que la persona tiene en cuenta solo el bien del ser amado.

    Este último tipo de amor (Ágape) se compara con el amor de DIOS porque se da sin esperar nada a cambio. 

Juan 3:16 dice: «Porque de tal manera amó DIOS al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna».

    DIOS lo dio todo en esa cruz por amor a ti, por a mí, por amor a nosotros; para darnos salvación y vida eterna.

    ¿Qué te quiero decir con esto? Que el amor de DIOS rebasa al amor Fileo, al amor Storge, al amor Eros y aún al amor Ágape, porque no ha habido nadie que iguale o supere el amor de DIOS hacia la humanidad a través des hijo Jesucristo. Su sacrificio no ha sido en vano y sigue transformando vidas, perdonando pecados, limpiando corazones y dando salvación y vida eterna.  Hoy Jesús está tocando la puerta de tu corazón; ¿quieres aceptar a Cristo? Haz esta oración:  – «Jesús, perdona mis pecados. Reconozco que he pecado y hecho lo malo delante de ti. Te recibo en mi corazón como mi único y suficiente salvador. ¡Amén!» 

Pequeño de cuatro años salva la vida de su mamá

Por.- Moisés Gómez.

¿Alguna vez te has puesto a pensar cómo lo que aprendes hoy te servirá en un futuro?

Esto fue lo que le pasó a Danielito Mena, quien a sus cuatro años de edad sabía lo necesario para actuar y salvar la vida de su mamá.

Esta historia está llena de emociones, aventura y, sobre todo, de una enseñanza para todos. 

Así es que te invito a leerla.

LO QUE APRENDES NUNCA SE OLVIDA

Desde muy pequeño, Danielito le demostró a sus papás, Michelle y Abraham, una curiosidad e interés por descubrir el mundo y aprender de todo lo que veía y oía.

Danielito Mena
(Foto cortesía. Usada con permiso.)

La joven pareja, que emigró de México para buscar un mejor futuro aquí en Minnesota, disfrutaba cada descubrimiento que su hijo hacía. Cuando tenía dos años y medio comenzó a abrir la puerta principal de su casa; eso dio pie a que Michelle le enseñara la importancia de no abrir sin antes asomarse por la ventana para ver quién era, le avisara a su mamá y, si ella consideraba prudente, podía abrir. El pequeño había aprendido la instrucción y desde entonces se convirtió en la «alarma para abrir la puerta de la casa», dice Michelle.

Cada vez que se presentaba la oportunidad de estar frente a los oficiales de primer respuesta: bomberos, policías y paramédicos, sus papás se detenían para comentarle a Danielito que «ellos estaban allí para ayudarnos y que no debía tenerles miedo».

Cuando comenzó a ir al preescolar, «aprendió la utilidad de un extintor en caso de incendio, a poder identificar los dos que hay en su casa por si alguno de sus papás se lo pedían y, sobre todo, a qué hacer en caso de un fuego».

Aprendió, también, a cómo contestar el celular si mamá o papá le autorizaba a hacerlo; y, sobre todo, a cómo comunicarse con el 911 y con su papá.

«Recuerdo que aprendió a marcar el 911 por accidente», comenta Michelle.

«Sin querer envió una alerta a este número porque apretó la tecla de emergencia que tienen los celulares cuando están bloqueados», agrega.

Ante esa llamada accidental fue que Michelle le dijo a su hijo cuándo debía mandar una alerta. Además, eso los incentivó a configurar sus celulares para que cuando hubiera una emergencia Danielito supiera qué hacer.

Y vaya que todo ese aprendizaje lo absorbería como una esponja absorbe el agua, pues seis meses después estaría usando cada uno de ellos.

INCONSCIENTE POR 40 MINUTOS

Todo transcurría normal el domingo 24 de mayo. Abraham se había despertado muy de madrugada para irse a trabajar. En casa se quedaban Michelle y los niños.

Michelle ya llevaba seis días lidiando con el Coronavirus, pues había dado positivo desde el 19 de mayo. Esa mañana se levantó unas horas después de que Abraham se fuera. Estaba sintiendo una mejoría notable en su salud; o al menos así creía ella.

Se aseó, puso su mascarilla, preparó el desayuno de Danielito y Eduardito, se puso hacer otras cosas, aprovechó para hablar con su esposo y decirle que ese día se sentía un poquito mejor.

Al pasar los minutos Michelle sintió mucha agitación y decidió ir a recostarse un poco a su recámara porque comenzó a sentir su cuerpo adormecido. Al poco rato de estar recostada se quiso levantar, tomó su celular en la mano, se sentó en la orilla de la cama, y cuando iba a levantarse, fue que perdió el conocimiento y no supo más de ella.

Cuando abrió los ojos se asustó muchísimo porque tenía frente a ella al oficial de policía tratando de ayudarla. En un instante comenzaron a entrar también los bomberos y paramédicos a auxiliarla porque tenía lesiones en su mano izquierda y en su rostro a causa de la caída.

Mientras Michelle trataba de salir de su estado de shock por ver a todas esas personas, comenzó a sentir ansiedad por saber qué había pasado con sus hijos, si su esposo sabía lo que estaba sucediendo y con quién iba a dejarlos a ellos pues ya los paramédicos necesitaban trasladarla al hospital por ser positiva de COVID y hacer unos exámenes para descartar cualquier lesión más seria ocasionada por el impacto.

LA HORA QUE PARECIÓ UNA ETERNIDAD

Abraham estaba trabajando muy tranquilo pues acaba de hablar con su esposa y le había dicho que ya se sentía mejor; cuando de pronto sonó la alerta de seguridad en su teléfono.

«Nosotros configuramos nuestros celulares para que cuando alguien oprime tres veces el botón de inicio el dispositivo envíe una alerta al número que escojas, una foto de la cámara frontal y trasera, un audio de 3-4 segundos y la dirección exacta de donde se generó la alerta», dice Abraham.

Inmediatamente marcó al celular de Michelle, pero no obtuvo respuesta. Volvió a intentar varias veces pero sin éxito. Por fin, en uno de esos intentos Danielito contestó el teléfono y le dijo a su papá: – «Mami sick». -«Mami is on the floor».

De inmediato Abraham marcó al 911 para dar aviso de la emergencia, pero el operador le comentó que acaban de recibir una alerta precisamente en esa área y que la policía ya estaba en el vecindario buscando el lugar (porque la alerta solo marca el punto del vecindario, pero no la locación exacta); Abraham confirmó su dirección y así los oficiales no tuvieron que buscar en cada casa.

Ya de camino a su lugar de residencia, la cual está a una hora de distancia de su lugar de trabajo, en Minneapolis, comenzó a angustiarse por no saber qué pasaba. De pronto recibió una llamada por parte del 911 para comentarle que el policía ya había llegado a su casa. Abraham abrió la aplicación por donde puede ver la cámara de seguridad que tiene frente a la puerta principal. Allí pudo ver al oficial de policía llegar a la casa y tocar el timbre. También, pudo  escuchar al oficial decirle a Danielito que si podía abrirle la puerta; y así lo hizo. Abraham se angustió más porque la cámara de seguridad que tiene en el interior de la casa no funcionaba, seguramente porque alguno de sus hijos la desconectó accidentalmente, así que solo podía estar a la espera de lo que pasaba en su casa a través del único ángulo visual que tenía.

Le sudaban las manos. Su mente comenzó a traicionarlo con pensamientos aterradores. 

«En mi mente iba haciendo telarañas», dice Abraham.

«Me preguntaba si iba a estar bien. Sentía mucha incertidumbre porque aún no conocemos bien el comportamiento de este virus y si le estaba ocasionando algo a Michelle. En pocas palabras, pensaba lo peor», agrega.

Mientras su mente lidiaba con la tensión de no saber cómo estaba su esposa vio por la aplicación que llegaron los bomberos y los paramédicos. Su corazón se aceleró porque no podía ver lo que estaba pasando adentro; lo único que podía presenciar era la entrada y salida de los oficiales.

60 minutos después, que parecieron una eternidad para Abraham, llegó a su casa. Michelle ya estaba en la camilla esperando a que su esposo llegara para que pudieran trasladarla al hospital y él se quedara con ellos. Pudo despedirse de su esposa y vio cómo se alejaba la ambulancia mientras su corazón sentía que se le salía del pecho. Con las pocas fuerzas que pudo recuperar de la conmoción de ver ir a su esposa, tomó a sus pequeños y comenzó a hablar con ellos.

DANIELITO LE PLATICA A SU PAPÁ LO QUE PASÓ

-«Cuéntame qué pasó papito», le preguntó Abraham a su hijo.

En su inglés de un niño de cuatro años Danielito comenzó a decirle a su papá: – «Mamá estaba en el piso», decía. «Mamá estaba dormida y no se despertaba», continuaba. 

Yo le decía a mami: – «Mami, despiértate».

Danielito entonces se acostó a un lado de su mamá y vio que sus pies estaban golpeando el piso. En ese momento a Abraham se le hizo un nudo en la garganta porque se dio cuenta que Michelle había tenido una convulsión y su hijo tuvo que presenciar eso.

Y qué hiciste cuando viste a mami así», le preguntó Abraham.

«Agarré celular de mami y apreté tres veces el botón de inicio», le contesta Danielito a su papá.

Sin embargo, antes de hacer eso, el pequeño había activado la llamada de emergencia al 911 quienes al instante recibieron la alerta de ayuda y movilizaron a los oficiales.

«¿Y luego?», le preguntó Abraham.

«Me acosté con mami hasta que el policía llegó y le abrí la puerta», dijo Danielito.

‘TÚ HIJO TE SALVÓ LA VIDA’

Mientras iba en la ambulancia, Michelle recordaba cada palabra que le había dicho el oficial. Le comentó que la había encontrado entre la cama y la pared y tuvo que moverla para que los paramédicos pudieran revisarla. Le comentó que había caído boca abajo y que eso le había provocado lesiones en el rostro y su mano izquierda. Los paramédicos, por su parte, le habían dicho que había comenzado a convulsionar por falta de oxígeno a causa de la posición en que había quedado y que la mascarilla había creado como una especie de tapadera que le impedía respirar. Le dijeron que estaba poniéndose morada y que tenían que suministrarle oxígeno y que ahí fue cuando el oficial la movió para poder ayudarla. Apenas sus pulmones recibieron el aire ella volvió en sí.

Mientras Michelle seguía pensando en todo lo que le habían dicho, y se preguntaba cómo es que la policía, los bomberos y la ambulancia habían llegado a su casa, el paramédico se acercó a ella y le dijo: – «¿Sabías que tú hijo salvó tu vida?» – «Fue él quien envió una alerta al 911», agregó el paramédico.

De Michelle comenzaron a brotar lágrimas de felicidad al escuchar lo que había hecho su hijo. 

– «¿Será posible que eso sucedió?», pensaba Michelle quien no daba crédito a lo que acababa de escuchar. 

Tuvo que esperar por más de cinco horas para que la dieran de ALTA en el hospital —a petición de ella y después de firmar una carta donde liberaba al hospital de cualquier complicación ya que ellos insistían que se quedara la noche para estarla monitoreando—.

Cuando llegó a su casa y Abraham confirmó lo que el paramédico le había dicho a Michelle en camino al hospital, abrazó a su hijo, lo besó y le dijo: -«Gracias por salvar la vida de mami».

UN HÉROE EN CASA

Han pasado ya dos semanas de ese incidente. Michelle pudo vencer al COVID19 y no presenta ninguna secuela a causa del desmayo, la caída y la pérdida de oxígeno. Sin embargo, en su mente sigue vivo el recuerdo de la hazaña de Danielito.

«Tuvo que ver la mano de Dios en todo esto», dice Michelle.

«Dios puso entendimiento y tranquilidad en mi hijo; pudo comunicarse por teléfono; nunca lloró; le abrió al policía».

«Pareciera como si Danielito tenía todo bajo control».

Lo que Danielito había aprendido a su corta edad le había salvado la vida a su mamá y él, seguramente sin saber la magnitud de lo que había hecho, se convirtió en el héroe de la familia Mena.

«Dany es un héroe y un ángel», dice Abraham.

«Nunca se me va a olvidar que a sus 4 años le salvó la vida a su mamá.

«Me llena de orgullo poder platicar lo que él hizo a cualquiera que me pregunta cómo sigue mi esposa».

«Lo poco o mucho que le enseñamos el lo aprendió, lo entendió y lo aplicó».

Y así, con tan solo cuatro años de vida, Danielito no solo se ha vuelto un héroe para su familia, sino un punto de referencia sobre la importancia de enseñar a los hijos a saber cómo actuar en caso de una emergencia porque «uno nunca sabe si algún día eso nos salve la vida».

Reunidos en oración por el país

Por.- Moisés Gómez

Era una hermosa tarde de viernes 5 de junio cuando más de 230 personas se dieron cita en el estacionamiento de Target, ubicado en la zona cero de la destrucción que sufrió el corazón de la ciudad de Minneapolis, Lake Street.

Sorpresivamente, los que se habían reunido en ese lugar decidieron apoyar la iniciativa de oración que se había lanzado apenas 4 días atrás y que hasta ese momento se tenía la incertidumbre de que la gente llegaría debido a la inseguridad que aun se siente en la ciudad por los lamentables hechos que se han suscitado desde el 25 de mayo, además de la pandemia del COVID19 que sigue causando estragos en el mundo.

La oración, que duró 67 minutos, estuvo llena de muchas emociones, compasión, intercesión y hermandad.

Apostados en el centro del estacionamiento y cuya plataforma fue el camioncito de la iglesia Nueva Generación el cual está adaptado para auto-servicios en los estacionamientos, demostraron su solidaridad hacia la ciudad y la preocupación por la intervención de Dios de forma integral en lo que ha estado pasando en el estado.

Mientras se escucharon 15 plegarias diferentes, la gente que se conectó en línea al menos en una de las tantas plataformas que estuvieron transmitiendo en vivo reportó que estuvieron conectados más de 450 personas interactuando con el evento a través de mensajes, intercesión y, sobre todo, su presencia como símbolo de apoyo y unidad hacia esta iniciativa.

Los que tuvieron la oportunidad de orar en esta ocasión y que fueron asignados aleatoriamente mientras llegaban al lugar fueron los pastores: Samuel Huinil, Vicente Pérez, Edith Soto, Noé y Linda Campos, Sergio Amezcua, Víctor Martínez, Renán Guandique, Juan y Martha Luna, Antoine y Martha Durán, Miguel Avilés, Miguel Santamaría y Luis y Zaira Rivera. Los líderes que también estuvieron orando fueron los hermanos: Araceli Frairie, Manuel Huinil, Daniel Hernández y Moisés Gómez. Cada uno de ellos tuvo tres minutos para orar por un motivo en particular.

Antes de finalizar el evento se entonó el canto Cuan Grande es Dios donde todas las voces se unieron en ese tiempo de adoración a Dios y se pudo presenciar a la hermana Miriam Hernández ofreciendo una hermosa alabanza a Dios a través de la danza.

«Este evento simboliza para el estado una punta de lanza para hacer posible lo imposible: Reunir a los más de 20 mil cristianos hispanos que radican en el estado y mostrarle al mundo que en Minnesota también existe la unidad y hermandad entre todos los que seguimos a Jesús», dijo uno de los organizadores que prefirió omitir su nombre dado que esta iniciativa pretende ser de todos aquellos que deseen unirse.

«Cabe mencionar que esta iniciativa se une a las muchas iniciativas de unidad que con el paso de las décadas se han intentado y que cada vez se está más cerca de lograr lo imposible», agrega.

Se espera que con esto los más de 250 pastores que se encuentran en este estado puedan dar su opinión sobre la factibilidad de realizar un evento multitudinario a celebrarse en los próximos años.

«Esta es una labor titánica, pero reconozco que los pastores representan a cada uno de los cristianos de este estado y son la pieza clave para lograrlo y por eso debemos tomarlos en cuenta», dice el entrevistado.

Dicen que muchas personas apoyaron esta iniciativa y agradecieron a todos los que decidieron hacerlo.

«Gracias a los medios de comunicación, a los hermanos que decidieron promover el evento, a los que prestaron de su tiempo para crear pancartas, a los que se conectaron en línea y, sobre todo, a los que llegaron al Target a orar», comenta el entrevistado.

«A todos, ¡muchas gracias!», concluye.