Agosto 2015

Por: Moisés Gómez.-

Estaba un día trabajando en la edición de la revista después de haber regresado del viaje misionero de la iglesia donde mi esposa y yo somos miembros, y ya recuperado de mi cirugía de vesícula, cuando de pronto recibo una llamada telefónica. Era Víctor Morelos, integrante de la banda Revosiete y organizador del congreso distrital de jóvenes de las Asambleas de Dios.

El motivo de la llamada era para decirme que estaban listos para el evento y que me tenían listo un salón por si deseaba entrevistar a los invitados al congreso, muy en particular al pastor choco.

-«¿A uno de los 100 hombres más influyentes en el mundo[según la revista TIME]?», dije yo.

-«Sí», me dijo Víctor.

No cabía en mi asombro de poder conversar con este hombre de Dios que ha hecho infinidad de cosas en favor de los marginados en la ciudad de Chicago, así es que accedí de inmediato.

Me preparé para la entrevista. Mi amigo Wilmar Delgado me acompañó para prepara todo el set, tomar fotografías y grabar la charla.

«Comienzas a las 8pm», me dijeron. «Cinco minutos tendrás con el pastor choco, después cinco minutos con Miel San Marcos, luego cinco minutos con Danny Flores y al final cinco minutos con FreeWorship, porque a las 8:30pm comenzamos el concierto», aclararon.

Pero, no se hizo como estaba planeado.

Pastor Choco estaba cenando, Miel San Marcos aún no llegaba al recinto y Danny Flores estaba dirigiendo el congreso. Así es que sólo pude entrevistar a la banda FreeWorship antes del concierto.

Inició el concierto. Wilmar y yo comenzamos a tomar fotografías de Miel San Marcos y los asistentes. El tiempo pasaba y aún no tenía noticias de la entrevista con el pastor Choco. De pronto, Víctor se me acercó y me dijo: -«ya está listo el pastor para la entrevista». Dejamos lo que estábamos haciendo y corrimos al salón para conversar con este personaje puertorriqueño.

Los cinco se tornaron en una interesantísima charla de 40 minutos. La conversación giró en torno a cómo Dios ha usado este hombre para su Gloria.

Había valido la pena la espera. Terminamos la entrevista, volvimos al concierto y cuando ya finalizó todo, tuve mis cinco minutos con Miel San Marcos y mis cinco minutos con Danny Flores.

¡Vaya privilegio!∞

Moisés Gómez

¿Qué de la neomoralidad?

Por: RGO.-

La modernidad terminó con la década de los 50’s del pasado Siglo XX y se inició la post-modernidad. A la post-modernidad se ha sumado la neomoralidad. Antes se hablaba de la ética bajo tres conceptos:

•moral   •inmoral    •amoral,

es decir, lo bueno, malo y neutro (ni bueno ni malo). Hoy por hoy las cosas se están invirtiendo o alrevesando. El profeta Isaías se anticipó 700 años a de C., para referir y condenar tales situaciones irregulares. En el Capítulo cinco de su libro, donde trata los ayes o lamentos sobre los malvados, los versículos 18 y 20 dicen lo siguiente: «¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como coyundas de carreta… Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!»

Entendamos «iniquidad» por  «maldad» y «vanidad» por «descaro»; mientras que «pecado» es algo que esclaviza y significa «errar al blanco». Lo de «cuerdas» y «coyundas» conllevan la idea de fuertes ataduras.

¡Qué triste y lamentable es, entonces, lo que dice William MacDo-nald sobre «aquellos que borran las distinciones morales, negando la diferencia entre lo bueno y lo malo»!

Así las cosas actualmente —y más que nunca—, no nos sorprenda la deslealtad e hipocresía al amigo, deshonestidad, envidia, celo, hurto de ideas (cuando «robarlas es peor que robar dinero»), competitividad mal intencionada, denigración y descrédito; lo que muestra a toda luz que se vive conformado al espíritu de este nuevo siglo: con engaño, inmoralidad, impiedad, egoísmo, violencia y rebelión. Al respecto, se cuenta de 2 amigos que andando por el bosque los persiguió un oso queriéndoles hacer daño. Ambos corrieron tratando de escapar de sus garras, pero uno tropezó en tanto que el otro se subió a un árbol poniéndose a salvo. El caído se hizo el muerto, conteniendo aún la respiración. El animal lo olfateó y se retiró. El del árbol se bajó y le preguntó al amigo que seguía tirado: -«¿qué te dijo el oso?», a lo que contestó: -«me dijo que qué mal amigo eres».

Por otra parte, y dicho en el vocabulario político del momento mismo que vivimos: es público y notorio el narcotráfico, crimen organizado, contrabando de órganos, trata de blancas, fraudes millonarios escandalosos (FIFA), etc., etc., los secuestros que Pablo menciona en 1 Timoteo 1:10ª, Éxodo 21:16, Deuteronomio 24:7 que aún se siguen cometiendo, incluyendo los llamados lujosamente «exprés» y los divorcios quincenales. Amén de muchos otros actos delictuosos condenables enlistados en Romanos 1:18-2:16.

La conclusión del tema te la dejo a ti, amado lector, para que leyendo con detenimiento Isaías 33:15,16; IICorintios 6:14-7:1; Efesios 4:17-5:20; Tito 2:11-14, simplemente recuerdes que aunque seguimos en el mundo no somos del mundo, por lo que no hemos de amarlo, ni las cosas que en él están(IJuan 2:15-17) y se hacen.∞

Una carta pastoral a los miembros de las iglesias cristianas

Por: Alberto Vargas.-

El mes pasado escribí una carta pastoral especialmente para el pastorado de nuestras iglesias. Hoy, con la misma responsabilidad y respeto me dirijo a ustedes, miembros de nuestras iglesias.

Ustedes son la razón de nuestra vocación. Jamás existirá realmente un pastor si no existe una congregación qué pastorear. Incluso, ustedes son la contestación y el producto del discurso salvífico de Dios en Cristo Jesús: «que Dios quiso salvar al mundo enviando a su Hijo, con el poder de su Espíritu, a morir por nosotros para que fuéramos hijos de Él si le creyésemos».

¡Qué importantes somos para Dios! ¡Con cuánto amor nos ha llamado! Qué bendición es saber que pertenecemos a Él; a su cuerpo. Cristo nos hace Él en sí mismo.

Pero qué distante está el sentimiento de una relación con Dios como la que acabamos de exponer con el trato frío y desgarrador que en ocaciones recibimos de aquellos cuya responsabilidad es velar por nosotros y que triste escena viven muchas congregaciones en donde el ambiente está lleno de juicio, chismes y dobles vidas.

No es solo la responsabilidad del pastor el de velar por la buena y saludable relación con Dios de una congregación, es también responsabilidad de cada miembro el velar por ello. Nosotros somos miembros del cuerpo de Cristo, incluso antes de entender qué es pertenecer a una congregación, es importante que pertenezcamos a Dios y a su Reino primeramente.

Por otro lado, hablemos sobre el testimonio.

Como te habrán enseñado, es importante que guardemos el testimonio; o mejor dicho, la conducta, sentimientos, ideas y acciones que hacemos y tenemos a la luz de nuestra vida en Cristo.

Para ser más claros, el testimonio que con tanto celo debemos de guardar no es nuestro, es el testimonio de Dios.

Nosotros somos testigos de su poder. Y cuan-do hablamos de ser testigos de su poder, estamos hablando del poder de Dios que opera en nuestra transformación al convertirnos en seres de conductas e ideas diferentes a las que antes teníamos. No se mide el poder de Dios viendo cuántas lenguas hablamos, o a cuántos sanamos  en un servicio o culto de la iglesia «encendido», sino se mide con el cambio de nuestra conducta. Ahora nos comportamos diferentes porque hemos sido creados con una  naturaleza diferente: «creados según Dios».

En ocasiones se nos hace fácil y sutil caer en la locura de vivir dos vidas: una en la iglesia, frente a los hermanos, y otra en el hogar o con las personas que laboramos. Nos convertimos en personas muy estrictas en la iglesia para ocultar nuestra debilidad que vivimos fuera de ella. Cuando fallamos en dar un buen testimonio, pisoteamos la cruz de Cristo y el testimonio de Dios.

Nuestra conducta deberá de ser presidida por el amor y la compasión y no debemos aceptar absolutamente nada que impida el libre reflejo del amor de Dios en nosotros. No existe excusa para esto; «el que no tiene amor, no es de Dios». Es imposible declarar nuestro amor a Dios si no amamos a nuestro prójimo, entendiendo claro que nuestro prójimo es aquél que menos merece nuestro amor según nuestra lógica.

Deberemos de comprender que la vida del verdadero cristiano es aquella que vive en la presencia de Dios como un constante, que no se entra y se sale de esa presencia según el «mood» en que nos encontremos o el lugar o las circunstancias que vivamos. Que el vivir en el Espíritu no sea una opción, sino la única y absoluta manera de vivir, si es que verdade-ramente estamos en Cristo.

Y por último, que el temor a Dios sea nuestra única fuente de sabiduría para tomar buenas decisiones. Que los principios y maneras que nos dejaron nuestros padres o la experiencia que adquirimos en la vida, jamás sustituirá a la sabiduría de Dios que se obtiene al vivir en su temor.

He querido, humildemente, darles un granito de arena de aquellos principios que son importantes para que vivamos como conviene a los santos.

Que Dios les de paz y vida en su Espíritu.

En Cristo, su humilde servidor.∞

¿Dios ama al pecador?

Por: Aridait Candanoza.-

Es casi seguro que usted ha escuchado la expresión: «Dios ama al pecador, pero aborre-ce el pecado». Ésa expresión se ha hecho muy popular y normalmente es usada con el propósito de animar a la gente para que se acerque a Dios con confianza; por lo cual, por supuesto, tiene una buena intención.

Sin embargo, ¿es verdad esta declaración siempre? ¿Es cierto que Dios todo el tiempo aborrece el pecado, pero nunca deja de amar al pecador? De manera general, es verdad que Dios ama a la gente (que es pecadora, ya que no hay justo ni aun uno), y desde esa perspectiva es verdad: «Dios ama al pecador».

En Romanos 5:8 se ratifica lo anterior: «…Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros».

Juan 3:16 declara que: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna».

Primera de Juan 4:10, añade: «En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados».

Así que no se discute que de manera gene-ral Dios ama a la humanidad; y como ya se dijo, toda la humanidad es pecadora. Sin embargo, de manera específica, la Biblia es clara: «[El que] rehusa creer en el Hijo de Dios no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él».(Juan 3:36)

En el Salmo 138:6 se aclara que «…Jehová es excelso, y atiende al humilde; mas al altivo mira de lejos».

En el Salmo 5:4-6 David declara: «Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová».

En Jeremías 7:28-31, donde se habla de toda una generación de Israel que no quiso oír la voz de Dios, el Señor le dice al profeta: «… levanta llanto sobre las alturas; porque Jehová ha aborrecido y dejado la generación objeto de su ira».

¿Se da cuenta? Dios no ama a todos los pecadores; algunos son objeto de su ira.

Mi intención no es generar temor, sino que entendamos lo que realmente enseñan las Escrituras. En Romanos 11:22, se nos advierte: «Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado».

Su amor es fiel, pero no le tentemos.∞

El ABC del contenido de la Biblia

Por: RGO.-

Si te preguntas ¿cómo leer y estudiar la Biblia? la respuesta es diversa. La manera en que tú y yo la aprendimos seguramente entra en esa diversidad. Tu servidor recuerda cómo se la enseñaron:

1 Volumen

2 Campos: Antiguo y Nuevo Testamento

10 Secciones: [AT]Pentateuco, Historia, Poesía, Profecía Mayor, Profecía Menor, [NT]Evangelios, Historia, Epístolas Paulinas, Epístolas Pastorales y Profecía.

También, mediante ejercicios numéricos grupales:

45 Libros, 21 Epístolas = 66(Hay que memorizarlos: De corrido, al revés, intercalados, etc.)

Las Epístolas no son LIBROS, sino CARTAS; así que evitemos, al citarlos o citarlas, no confundir los UNOS con las OTRAS; tomando muy en cuenta que estas, las CARTAS, tienen sus respectivos escritores inspirados divinamente y no se las atribuímos a los recipientes. Por ejemplo, Corintios es: «Primera y Segunda “a los” en lugar “de los”». Los cristianos de allí no escribieron; fue el apóstol Pablo quien les remitió ambas Cartas.

La Biblia cuenta con:

1,351 Capítulos (La división parrafal, si se desea incluír
puede contarse en la Biblia y anteceder su cantidad a la de los capítulos)

31,173 versículos

773,692 palabras

3,586,489 letras

5, 12, 5, 5, 12, 4, 1, 13, 8, 1.

Aparte, y que a la vez es muy importante, hay que anunciar varias veces el pasaje bíblico alusivo o básico que se va a leer, a fin de que todos escuchen en lugar de preguntar —con mayor razón si va a ser al unísono o alternadamente (no altercadamente)—; a excepción de proyectarlo en la pantalla y solo cuidar que no lleve errores ortográficos. Puede ser selecta o coral.

Hasta aquí, amado lector, es posible haber ofendido tu acerco de conocimiento con algo al parecer elemental y por lo mismo objetable. Pero, así de simple que se te haga, es una verdad cardinal desde el punto de vista de la teología bíblica respecto a que el Culto de Adoración a Dios debe ser fundamentalmente solemne-festivo, tanto en su liturgia como en su ritual, y ello quedar diáfanamente manifiesto en todo el desarrollo del programa cúltico.

Volvamos, entonces, a nuestro silabario o cartilla bíblica. Desempolvémosla, recordémosla y apliquémosla por su valor intrínseco vigente que la caracteriza; muy al contrario de baladí o pueril como algunos lo consideran  neciamente.∞

Junio 2015

Por: Moisés Gómez.-

Este mes del padre quiero felicitar a todos los que nos embarcamos en esta preciosa etapa.

Vivir la paternidad ha sido uno de los mejores momentos en mi vida. Ahora puedo entender mucho de los sacrificios de mis padres y comprender aún más el amor de Dios para conmigo.

Una de las cosas que admiro de mi hijo a su edad —en este mes cumple dos años— es que le gusta ayudar. Regresábamos el otro día de surtir la despensa y mientras bajaba las cosas del auto-móvil, él se acomedió a cargar una caja. Como pudo la sujetó en sus pequeñas manos y se fue él solo hasta llegar a la alacena donde su mamá lo estaba esperando para ayudarle a guardarla. La puso en el suelo y corrió para cargar algo más y llevarlo a guardar.

Al verlo así tan animado haciendo eso, pude reflexionar acerca de cómo él, a su corta edad, ya se siente incluído en las tareas del hogar, y mejor aún, ya está desarrollando un espíritu de servicio incondicional.

Ese mismo espíritu es el que nos debe caracterizar a ti y a mí. Sirvamos a nuestro Dios con ese deseo ardiente e incondicional. Que no sirvamos por algún interés mezquino.

Ser papá es genial, pero ser un papá que sirve, es aún mejor.

Cierro mi editorial con el Pacto de los Embajadores del Rey donde pertenecí en mi adolescencia y que mi amigo Samuel Hidalgo me lo recordó hace un tiempo atrás:

«PROMETO:

•Vivir una vida digna del nombre de nuestra Orden.

•Guardar mis labios de mentira y de lenguaje obsceno.

•Conservar mi cuerpo limpio para poder ser más útil.

•Estudiar la vida de los nobles embajadores escritas en la

    palabra de Dios y en las historias misioneras.

•Dar todo lo que pueda para el sostenimiento de las misiones

    y, por medio de cada acto de servicio, contribuir al estableci-

    miento del reino de Dios en la tierra.

Prometo fidelidad a Jesucristo, pues mi deseo es vivir por Él y servirle siempre. Por lo mismo:

Viviré una vida pura,

Diré siempre la verdad,

Remediaré la injusticia,

Seguiré a Cristo el Rey.

Si no lo hago así: ¿para qué nací?»

‘Venga [a nosotros] Tu Reino’

Por: Edith Soto.-

¡Bendiciones querido lector!

¿Sabías que nosotros podemos traer el cielo a la tierra?

¡Sí! Nosotros podemos desde ahorita empezar a vivir en el Reino de Dios.

Te preguntarás: -«¿cómo?» O dirás: -«A esta pastora le falta un tornillo. Eso no es posible».

Pero deja demostrarte a través de la Palabra de Dios que sí es posible.

Recordemos primeramente el la oración modelo que Jesús nos dejó —que tradicionalmente se le conoce como «El Padre Nuestro»—. Dice así: «Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre. Venga Tu Reino…»(Mateo 6:9-10) Allí mismo nos estaba mostrando nuestro Senor Jesucristo que el Reino de Dios puede establecerse en la tierra, pero inmediatamente después dice: «hágase Tu voluntad, como en el cielo, así tambien en la tierra…»

¿Qué quería decirnos JESÚS cuando decía estas palabras? Que el Reino de Dios lo podemos traer a la tierra a través de nuestra obediencia. Deja te lo explico. Nosotros humanamente siempre hacemos nuestra voluntad, es decir, lo que queremos —esté correcto o incorrecto—, y algunas veces hemos llegado a decir: -«¡se hace así porque a mí me da la gana. Porque yo mando!».

Y esta actitud también se ve dentro de las iglesias. Muchos pastores y líderes de iglesias toman esta actitud, demostrando que no es la voluntad de Dios en la que se conduce.

La voluntad de Dios debe de pasar por encima de nuestro ego, orgullo, envidia, falta de perdón y el dolor que puedas llegar a sentir.

Seguir la voluntad de Dios es estar dispuesto a entregarle todo a Él.

Recuerda, nosotros nos podemos equivocar al tomar alguna decisión basada en el ánimo en el que estemos, mas la voluntad de Dios es justa y perfecta.

Dice Mateo 6:33a, «Mas busca primeramente el Reino de Dios y Su justicia».

¿Recuerdas la parabola de los dos hijos? El padre les pide a los dos que vayan a trabajar a su viña, el primero le dijo que no, pero se arrepintió y fue; el segundo le dijo que si, y no fue. ¿Quién hizo la voluntad del Padre? Sí, el primero.(Mateo 21;28-32) Pues así es como Dios desea que hagamos [como lo hizo el primero].

Por eso te pido que reflexiones y si llegas a darte cuenta que has caminado en tu propia voluntad, te arrepientas ante Dios y comiences a caminar en Su voluntad.

Dice Mateo 7:21: «No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el Reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos».

Hay una recompensa para el que hace la voluntad de Dios. ¿A poco leer ese pasaje no te anima a depender solo de Dios?

Mira los otros regalos de Dios para sus hijos:

«Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.» 2 Pedro 1:11

El deseo de Dios es que moremos con Él, pero esa es tu decisión.

¿Quieres ser obediente y caminar en Su voluntad o en la tuya? Tú decides: o la luz admirable o seguir en tinieblas.

Marquemos cambios, traigamos Su Reino y que nuestras futuras generaciones vivan en en Su perfecta voluntad y bendecidos.∞

Una carta pastoral para pastores y ministros

Por: Alberto Vargas.-

Escribo esta carta pastoral, no bajo la influencia de algún sentimiento de superioridad o altives. Escribo la misma teniendo en mente y corazón la dignidad y respeto que ustedes, pastores y ministros, se merecen y con toda la humildad, respeto y responsabilidad posible en imitación a Cristo.

Llevo 41 años ejerciendo el ministerio pastoral. Aún pienso que tal dignidad que me ha conferido Dios no me la merezco. Durante ese magnifico pero duro recorrer de los años, he aprendido a reflexionar una y otra vez sobre la ejecución de mi trabajo. Han sido muchas veces que he tenido que reencontrarme con la Cruz, hacer arreglos en mi propia pastoral y abandonarme en las manos de Aquél que continua dándome forma para que cada día me parezca más y más a Él. Desde ese continuo aprendizaje es que con toda humildad me atrevo, a modo de reflexión, reconsiderar algunos aspectos vitales sobre nuestra responsabilidad pastoral.

Les comparto que una de las características que más debemos hacer énfasis en nuestra personalidad y trato con la grey es la honestidad. No importando lo que nos cueste, el ser abiertos y sin doble cara nos dará el fruto de congregaciones que imitarán nuestra honestidad y se sentirán seguras y en confianza. Han sido muchos los mal llamados pastores que han engañado a sus ovejas, les han robado y las han tratado como sirvientes y no como a aquellos a quien nos toca a nosotros servir.

El personaje más importante en una congregación saludable es la oveja y no el pastor, nosotros venimos a imitar a Cristo como buenos pastores que «su vida dan por sus ovejas».

Es nuestra responsabilidad el crear un ambiente saludable para que nuestras ovejas tengan el espacio para crecer y ser transformadas a la luz de la guianza del Espíritu y no siguiendo enseñanzas huecas y rudimentos de hombre. Jamás te creas que puedes sustituir esa guianza del Espíritu con tus puntos de vista, Dios sabe hacer muy bien Su trabajo; no tenemos que hacerlo nosotros.

La Palabra infalible de nuestro Dios, La Biblia, deberá de convertirse en un reto para ti al reflexionarla cada día sin parar. De esta manera siempre habrá en ti un mensaje nuevo y refrescante producido por momentos de encuentros intensos con la Palabra Santa de nuestro Dios. Nuestra gente necesita oír de esa Palabra para aumentar su fe, necesitan oír al Jesús compasivo y misericordioso trayendo palabras de amor a aquellos que son suyos. Nuestros cánticos espirituales alimentarán saludablemente nuestras emociones, pero será la Palabra de Dios la que alimentará nuestro espíritu y nuestra fe.

Por último, que jamás nos atrevamos a usar nuestra gente para fines personales y mezquinos. Nuestras ovejas no deberán de ser manipuladas por nuestras palabras nunca, y menos para cumplir propósitos personales que solo te beneficiarán a ti o a unos cuantos. Nuestras ovejas Dios nos las puso en nuestras manos, no son nuestras, son de Dios y a Él se las tenemos que devolver bien cuidadas sin que seamos nosotros los culpables de la perdición de ninguna.

No he querido sonar jactancioso, ni mi intención es juzgar a nadie, sólo que he visto el producto devastador de éstas y otras malas prácticas de pastores que no han aprendido de Cristo la sumisión, humildad y sacrificio que deberá de llevar siempre la labor pastoral.

Velemos por nosotros mismos para que nuestra vida dé los frutos correctos en Dios y para que podamos llevar nuestras congregaciones a ser parte de aquella adoración celestial ante el gran trono de nuestro Dios. Dios sea tu paz. Amén.∞

Hay más tiempo que vida

Por: Aridait Candanoza.-

«Hay más tiempo que vida».

Creo que muchos de nosotros hemos escuchado esta expresión. Pero si nos damos cuenta, esta expresión siempre se usa para solapar nuestras negligencias y hacer caso omiso a actuar y tomar cartas en el asunto sobre lo que vivimos y enfrentamos a diario.

Este dicho encierra una gran verdad, ya que el tiempo es parte de la eternidad: «hay más tiempo que vida». Pero los días del hombre en esta tierra son como nada comparado con la eternidad. Es por eso que en esta ocasión quiero considerar dos aspectos de vital importancia en la vida del ser humano.

La Biblia dice:«Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora»(Eclesiastés 3:1). Pero debemos recordar que nuestros actos de hoy tienen un fruto el día del mañana; lo que sembremos hoy, cosecharemos en un futuro.

El tiempo pasa volando y cuando nos damos cuenta, ya transcurrieron los años y se nos va la vida sin hacer nada productivo para nuestro propio bien.

Mi consejo para todo joven es aprovechar al máximo el vigor de su juventud, trabajar y superarse para tener un mejor futuro.

La mala aplicación de la idea que «hay mas tiempo que vida» ha llevado a mucha gente a vivir una vida de escasez o trabajar a una edad elevada.

En este país es muy fácil identificar quién aprovechó su juventud y quién no la supo aprovechar, ya que muchos ancianos viven de su pensión, mientras que otros sólo sobreviven.

En el área espiritual, muchos se niegan a buscar a Dios y entregarle su corazón, diciendo que «hay mas tiempo que vida», y por ahora quieren vivir y disfrutar su juventud.

Pero Dios hace un llamado en su Palabra —sin excepción de personas ni de edades—, diciendo:«Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano»(Isaías 55:6).

Es muy doloroso saber que hay gente muy joven que ha muerto sin haber entregado su vida a Cristo. Otros, sin embargo, ya han llegado a la vejez y aún así no buscan de Dios.

Pero vosotros, amados lectores, es verdad que «hay más tiempo que vida», pero nuestra vida no tiene mucho tiempo. Así que, ¡apro-vechémoslo al máximo, trabajemos como si fuéramos eternos en esta tierra y busquemos a Dios como si hoy fuera el último día de nuestra existencia!

¿Estamos dispuestos a hacerlo?∞

Teología y Humanismo

Por: RGO.-

Diferenciar estos dos términos le ayudarán a recordar que Dios es el centro de su vida y que todo, todo, todo proviene de Él

Definir ambos conceptos establece desde ya la abismal o marcada diferencia.

La Teología es la ciencia que trata del Dios único, verdadero y trinitario; mientras que el Humanismo es la doctrina filosófica que considera al hombre y los valores humanos por encima de todos los demás.

El teocentrismo tiene a Dios como el centro de todo; y el antropocentrismo al hombre —sin recurrir a ninguna religión—, dando paso al Renacimiento que abiertamente desplaza a Dios y libera al hombre de las normas teológicas. De éste, a su vez, se deriva el Humanismo secular o laico, que se ocupa de lo material, social, razón humana y ética.

Una comparación común aclara tal diferencia: Dios, como Creador del hombre, lo valora completo, en cuerpo y espíritu; en tanto, dicha corriente, sólo en lo físico o material. Dios se interesa en el hombre total.  El Evangelio de Cristo es socio-espiritual.(Lucas 4:16-19 y 19:10)

La Antropología es una gran doctrina de la Biblia que habla de la creación, sustenta-ción y redención del hombre por Dios; por lo que no es solamente un ser humano, sino también un ente espiritual, una persona en su doble naturaleza.

Cual ser humano, es sensible, compasivo, afable, cuerdo, etc. Y cual ser espiritual, es semejante a Dios que lo hizo. Sin embargo, Robert Schuller articuló una teología antro-pocéntrica que reemplaza la adoración a Dios y pone en detrimento su soberanía.

Así que, el Humanismo se centra en el aspecto terrenal del hombre —marginando lo espiritual o eterno y terminando por deificarlo, haciéndole creer que es capaz de todo—. Esa misma idea que el diablo usó que en el principio con el primer hombre para su propio mal (Gén.3:5  «…y seréis como Dios…»); tendencia que continúa hasta el día de hoy, sobretodo por causa de la postmoderna tecnología de punta que inventa, produce, distribuye, compra y consume o usa y utiliza.

Todo, todo, todo, absolutamente todo «ha sido dado de arriba»(Juan 19:11). Aunque, a lo que debe darle prioridad suma es a lo que a vida eterna permanece.(Colocenses 3:1-4)

En México, recientemente ha surgido un nuevo partido político que responde al nombre «Humanista», cuyo slogan o frase es «Libertad y Unificación»; que por el momento escapa a mi entender y comprensión lo que persigue: En cuanto a Libertad, ya llevamos dos siglos y un cachito de ser un país libre (1810-2015); tocante a Unificación, nuestra lucha es lograrla dentro de lo posible a nivel nacional. Pero aclaro, en lo posible —lo que parece imposible, debido a la diversidad de colores e idealismos partidistas existentes—. Si Unificar significa uniformar y llegar todos a ser de un mismo parecer, es tarea inalcanzable.

A esto, la Biblia responde diáfanamente que la verdadera libertad solo la encontramos en Cristo al conocerlo como Señor y Salvador(Juan 8:32); y la unificación, cual unión o conformación que es en esencia, también se encuentra en Cristo siendo con Él de un mismo pensar, sentir y querer(1Corintios 2:16, Filipenses 2:5,13). Es espiritual(Juan 17:21) porque en lo material no somos homogéneos. Basta que seamos empáticos tanto en actitud y hecho ya que así lo manda Dios en Filipenses 2:1-4, que a la letra dice:

«Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánime, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo. No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.»

Que el individuo es libre y totalmente responsable de sus actos, así es, porque Dios lo hizo desde el principio un ser libre. Pero su libertinaje o abuso de su libertad lo incita o mueve a criar su propia ética individualista al margen de cualquier sistema de creencias en su entorno. Ya en su estado libertino universaliza o generaliza su neomoralidad que considera válida para todos los seres humanos, convirtiendo lo malo en bueno y lo bueno en malo.(Rom.1:18-32)

El Humanismo, pues, trata sobre la dignidad humana. Se vuelve existencialista al analizar su condición: libertad, responsabilidad individual, emociones y significado de la vida. En este sentido está relacionado con la generosidad, compasión y preocupación por la valoración de los atributos y vínculos del hombre.

En el calendario 2015 que nos regaló un bufete de abogados, y remarcado cómo fecha importante —bajo el día primero del mes de enero—, reza lo siguiente sobre el Humanismo: «Un año nuevo comienza. Entonces, en éste mismo instante empecemos a recrear un mundo distinto, un mundo mejor, sin violencia, sin armas, sin fronteras; con amor, con dignidad, con menos policías y más maestros, con menos cárceles y más escuelas, con menos ricos y menos pobres. Unamos nuestras manos y formemos una cadena humana hasta sentir que un calor pasa de un cuerpo a otro, el calor del amor, el calor que tanta falta nos hace. Si queremos podemos conseguirlo, y si no, estamos perdidos, porque nada más que nosotros, podremos construir nuestra propia felicidad».(Del libro «Cuentos para Niños de 8 a 108 II». Del autor Pancho Aquino)

En su libro «De Pastor A Pastor», Erwin Lutzer habla del rey Nabucodonosor como un perfecto humanista, quien por su extre-ma confianza en sí mismo o autoestima y aparente personalidad integrada, se atrevió a decir: «¿No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?»(Daniel 4:30). La respuesta de Dios fue disciplinarlo con locura. Vivió con las bestias del campo y comía hierba como el ganado. Su pelo creció como plumas de águila y sus uñas como las garras de un pájaro. Esa experiencia lo liberó de mantener una visión distorsionada de sí mismo. Cuando finalmente pudo verse tal y como era ante Dios, le fueron devueltas su cordura y su posición como rey. Entonces él bendijo a Dios y ofreció ésta alabanza:

«…y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?».(Daniel 4:34 y 35)

De allí en adelante Dios lo bendijo porque él ya sabía que era el barro y que Dios era el alfarero. Nabucodonosor entendió que Dios tiene el primer lugar en la teología.

En nuestro desliz hacia la preocupación narcisista en nosotros mismos en lugar de Dios, ésta es una verdad que necesitamos reafirmar.

Y respecto a ¿por qué fracasa la filosofía ante la conducta humana? Transcribo de un boletín lo siguiente:

«Los filósofos de distintas escuelas, desde los lejanos tiempos de la Grecia hasta nuestros días, han estado luchando por establecer reglas fijas que sirvan de buena orientación al género humano.

«No dejamos de reconocer que Pitágoras, Platón, Aristóteles y demás filósofos de la antigüedad hasta Kant, Locke, Borgson y otros que figuran hoy como grandes genios en el campo de la filosofía, han presentado teorías muy preciosas con relación a la conducta de los seres humanos, pero sin éxito en su aplicación.

«Cada filósofo ha expuesto su programa: desde Sócrates que creía que “El saber prepara el camino de las buenas acciones”, hasta Augusto Comte con su moral positiva o social en que la humanidad ocupa el lugar del Ser Supremo.

«Todos han expuesto ideas muy bonitas, pero con belleza y todo no responden a su práctica. Tan pronto llega el momento de actuar en la vida cotidiana, los partidarios de dichas teorías se dejan llevar por el egoísmo y obran en pugna con sus principios.

«Los preceptos moralistas apelan nada más a la mente del individuo, dejando el corazón sin cambio alguno. La religión en eso es más efectiva porque habla de un Creador que nos creó para la práctica del bien. Ella nos presenta la idea de la responsabilidad de nuestras acciones no ante una sociedad compuesta de seres malos e injustos, sino ante un Dios que castiga la maldad y premia la virtud según una justicia perfecta.

«Al concebir la idea de que hemos venido a esta tierra a cumplir una misión de paz y amor, porque para eso nos creó, es casi seguro que esa creencia nos inclina a practicar el bien. Esa idea religiosa a medida que domina nuestros deseos, va poco a poco creando en nosotros una conciencia firme de nuestros deberes para con Dios y los seres que nos rodean y nos inclina a la práctica de buenas obras.

«Las teorías filosóficas que apelan a la mente, suelen fracasar, no así la religión. Esta nos presenta a un Dios bueno y justo que ama la virtud y exige de nosotros buenas obras. Por lo tanto las ideas religiosas como orientadoras de la conducta del ser humano, son más significativas que las teorías filosóficas».∞