Octubre 2015

Por: Moisés Gómez.-

¿Alguna vez Dios te ha sorprendido? A mí sí.

Una de esas inumerables sorpresas fue la que me dio la Primera Iglesia Bautista de Renovación, que pastorea el reverendo Alberto Vargas, al ofrecer su ayuda incondicional al ministerio de la Revista Sal y Luz.

Cabe mencionar que me conmoví, al igual que mi esposa, al recibir esa llamada por parte de la secretaria de la iglesia; y es que no me esperaba tan noble gesto por parte de nuestros hermanos en Cristo de esta congregación, sin pedirme nada a cambio.

Desde aquí quiero decirles que me siento súmamente agradecido con Dios por tan enorme muestra de amor y servicio hacia mi persona y hacia el ministerio de Sal y Luz.

Que Dios los bendiga enormemente.

¡Sorprendidísimo! al saber que mi amigo Pedro Contreras y su esposa Carmen están esperando a su primogénito [foto de arriba]. Sé cuánto han anhelado a este pequeño y todo lo que les costó poder llegar a este momento. El nacimiento de Ian es una prueba más de que Dios está en control de todo.

Y pudiera continuar con más sorpresas que Dios me ha dado, pero esas las conservaré en mi baúl de los recuerdos.

Quiero cerrar esta columna citando Gálatas 6:9

«No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos».

Qué disfrutes de esta edición que fue creada para glorificar a Dios y traerte unas palabras que cambien tu vida y transformen tu corazón.∞

Algo más de Dicotomía

Por: RGO.-

Recordarás querido lector que hace poco en otra de mis Verdades Cardinales escribí sobre: Dicotomía contra Monocotomía y Tricotomía. Hoy quiero centrarme en Dicotomía: cuerpo y espíritu, para aseverar en parte al respecto y hacer ciertas aclaraciones pertinentes, a saber:

Según la Biblia(Eclesiastés3:1) hay tiempo de morir físicamente, puesto que  «los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos».(Salmos 90:10)

También afirma(Eclesiastés 2:16; 3:19, 20 y 9:2-6, 10) que «a todos ocurre lo mismo»,  refiriéndose a esta clase de muerte.

Pero tocante a la muerte espiritual, eterna o segunda, dice Efesios 2:1  que aún en vida las personas pueden  estar «muertas en sus delitos y pecados».

Ahora bien, a lo que voy con esta clase de abordaje, es a contestar la pregunta de Eclesiastés 3:21:  «¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra?» con relación a Eclesiastés 8:8: «no hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre  el día de la muerte…» y 12:7: «el polvo vuelva a la tierra, como era; y el espíritu vuelva a Dios que lo dió».  Así queda demostrada a toda luz Escrituraria la separación de ambas naturalezas del hombre causada por la primera muerte.

Y, lógicamente, entender que el EPD —en paz descanse—, que expresamos en nuestra condolencia o pésame a los deudos, está relacionado con los cuerpos de acuerdo con Apocalipsis 14:13 «…descansarán de sus trabajos» …porque… «nada saben, ni tienen más paga;  su memoria es puesta en olvido; su amor, odio y envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol»(Eclesiastés 9:5,6). Y, «porque en el Seol, a donde van, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría»(Vs. 10).

Así, el espíritu queda libre y es la parte viviente que emigra temporalmente a su lugar o destino corres-pondiente, donde espera el día de resurrección para volver a tomar su propio cuerpo, ser juzgado y despachado finalmente «para vida eterna o para vergüenza y confusión perpetua».(Daniel 12:2)

A eso se debe que los salvos en Cristo sabemos dónde se encuentran en espíritu los también salvos que ya han partido de este mundo, motivándonos sumo gozo tal certidumbre de fe y de esperanza; mientras otros lo lamentan por ignorancia o creencias equivocadas que les han inculcado. Dice el apóstol Pablo en 2Timoteo 1:12 «…yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día».

AMÉN.∞

Ámalos, pero no seas como ellos

Por: Aridait Candanoza.-

Cuando el profeta Zacarías dijo: «no seáis como vuestros padres»(Zacarías 1:4), es claro que se estaba dirigiendo a una nueva generación: a la de los hijos. ¿Por qué? Porque aunque sus padres se habían apartado de Dios, no significaba que ellos iban a quedar a la deriva, pues para Dios ellos eran «punto y aparte».

Si los padres son un fracaso, Dios no se inmuta para decirle a los hijos: «no seáis como vuestros padres». De hecho, siempre que Él quiere hacer algo, no es raro que al que llama lo primero que le pida es que rompa con el pasado. A Abraham le dijo: «Vete de tu tierra y de tu parentela…»(Génesis12:1)

La indicación que recibe cada varón que se inicia en el matrimonio es «que deje a su padre ya su madre»(Génesis 2:24), pues sólo así, cortando el cordón umbilical, podrá alcanzar su máximo potencial en su condición de casado y es la única manera que deja de estar sujeto a sus padres para formar su propio hogar siendo independiente.

No se trata de repudiar a los padres, ya que por ellos estamos aquí. Sin embargo, si ellos «la regaron y cosecharon viento y tempestad» ¿por qué repetir la historia? Si ellos no caminaron en el temor de Dios, ¿por qué seguir su ejemplo? Si ellos anduvieron en pecado, no tenemos qué hacer lo mismo. Aunque les debemos honra, no significa que estamos obligados a vivir como ellos.

El «No seáis como vuestros padres», es un llamado para no repetir la misma historia de fracaso generación tras generación. Es un llamado que nos invita a romper el modelo que ellos nos heredaron: Si fueron idólatras, borrachos o adúlteros, nosotros no tenemos por qué ser así.

Basados en que «…el hijo no llevará el pecado del padre ni el padre llevará el pecado del hijo…»(Ezequiel18:20), podemos asegurar que cuando Dios quiere tratar con los hijos, el único requisito es que ellos acepten. El pecado de los padres no es un impedimento para que Dios pueda glorificarse en los hijos.

El apóstol Pedro nos insta a que «ciñamos los lomos de nuestro entendimiento y que seamos sobrios… sabiendo que fuimos rescatados de la vana manera de vivir que recibimos de nuestros padres…».(1Pedro 1:18)

Así que, mi amado hermano, si tus padres son hombres de Dios y caminan en justicia, eres muy privilegiado: en ese caso, no dudes en sujetarte de ellos; pero si viven sin tomar en cuenta la voluntad de Dios, tampoco dudes en no ser como ellos: ¡debes amarles y honrarles, pero sin imitarles!

Siempre recuerdo el consejo que nos dio el la secundaria un conferencista llamado Martín Núñez. Él nos dijo: «Ama a tus padres, honra a tus padres, obedece a tus padres, pero no cometas las tonterías que ellos cometen».

¿Estamos dispuestos a romper con las malas costumbres, hábitos y maldición que practicaban nuestros padres?∞

-Publicado en septiembre 2015-

Miremos lo que debemos mirar

Por: Alberto Vargas.-

Soy un gran admirador de la observación. Me gusta observar para analizar y reflexionar luego sobre lo que acontece a mi alrededor.

Jesús enseñaba a base de la observación. Él llevaba a sus discípulos a evaluar lo que enseñaba a través de lo que pasaba a su alrededor. Es por la observación que, según Jesús, la gente se dará cuenta que somos sus discípulos, pues la gente va a ver «que nos amamos unos a otros»; y es por observar sus «frutos» que sabremos si alguien es o no de Dios.

Es bien interesante esto. Jesús no nos manda a juzgar lo que la gente hace, sino los frutos de lo que hace. Eso nos deja fuera de ser jueces para ser «degustadores» de los frutos de los demás. No nos manda a señalar, nos manda a consumir el fruto de los actos de nuestro prójimo para poder conocer su corazón.

«Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces…». (Santiago 1:17a)

Mejor dicho, todo lo bueno proviene de Dios. Todo lo que es bueno para el Reino, todo lo que es perfecto para el Reino, no puede ser juzgado por los hombres. Los fariseos y religiosos del tiempo de Jesús lo juzgaron por lo que veían y no por el fruto de lo que hacía. Ellos lo juzgaron por el lugar de procedencia: «¿De Nazaret podrá salir algo bueno?»(Juan 1.46), lo juzgaron por los padres que tenía: «¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? Y se escandalizaban de él»(Mateo 13:55 y 56), y lo juzgaron por lo que decía: «¿Quién es éste, que también perdona pecados?»(Lucas 7:49), pero no lo juzgaron por sus frutos: «Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí…»(Juan 10:25)

Así debe de ser entre nosotros, las obras, los frutos, deberán de ser los que den testimonio de uno mismo.

Pero tengamos en cuenta no llamarle «frutos» a lo que no es. Según las Escrituras, no son los dones que digamos tener o  nuestras acciones supuestamente «santas», ni lo que decimos; básicamente es el amor que podamos sinceramente demostrar(1 Corintios 13), es el fruto del Espíritu Santo visto en nosotros por someternos a su guía. «Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley».(Gálatas 5:22 y 23)

Cada acción nuestra deberá de tener como marco el influjo de su Espíritu en nosotros. Cada acción nuestra deberá dejar la impregnación de su amor, su gozo, su paz; y de ahí, todas las demás virtudes que componen el fruto del Espíritu en nosotros.

No juzgues solo por lo que ves, espera con paciencia para mirar sus frutos, pues como dijo Gamaliel: «si esta obra es de los hombres se desvanecerá, mas si es de Dios, no la podréis destruir».(Hechos 5:38 y 39).

Amén.

-Publicado en septiembre 2015-

Pasando la prueba, reto de valientes

Por: Edith Soto.-

Bendiciones querido lector.

Hoy me gustaría que juntos escudriñáramos la palabra de Dios y veamos cuál es el motivo de tantas pruebas por las cuales pasamos. Dice Santiago1:2-4 «Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna».

Mira cómo el Señor nos dice que debemos de tener gozo en las pruebas y cómo nos llenamos de tristeza y nos roban la paz; y además nos dice cómo es nuestra Fe en esos momentos y que la prueba produce en nosotros paciencia —algo que muchos carecen—.

¡Wow!

Dios espera que su obra sea completa y perfecta en nosotros. Él prueba nuestra Fe en cada problema para ver qué tanto le creemos, para ver qué tanto dependemos de Él.

1Pedro 1:6-7 dice: «En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo».

Duro, ¿verdad? Es necesario que pasemos por pruebas, sean éstas duras o dolorosas. Pero dice el Señor que sólo es por un poco de tiempo.

Si bien es cierto que Dios permite las pruebas, de algo estoy totalmente segura, saca lo mejor de cada situacion. Por ejemplo, el oro para ver qué tan puro es, lo prueban con fuego. Nosotros somos probados con pruebas, para ver qué tan firmes somos en el Señor. Tenemos un llamado y estamos siendo preparados para tal.

Romanos 8:28 dice: «Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados».

¡Me encanta este pasaje!

NO dice: «a los que creen en Dios», dice: «a los que AMAN a Dios todas las cosas les ayudan para bien». Y, cuando habla sobre TODAS LAS COSAS, se refiere tanto a lo bueno como a todo el dolor, sufrimiento o problema, los cuales nos ayudarán a ser mejores.

Con esto termino.

Lee conmigo 1Pedro 5:10, que dice: «Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca».

¿Qué tal eh? ¿Ahora entiendes por qué son necesarias las pruebas? Un ejemplo más: Los diamantes son las piedras más presiosas y más caras, pero para que brillen tienen que pasar por un proceso donde son lijadas porque su estado normal es sin forma ni brillo. Así somos nosotros, como los diamantes. Los problemas y sufrimientos que padecemos a lo largo de nuestra vida son los que nos moldean, sacando un brillo perfecto y radiante en nosotros. Para ese propósito hemos sido llamados.

Recuerda, LOS RETOS MÁS DIFÍCILES DIOS SE LOS PONE A LOS VERDADEROS VALIENTES.∞

-Publicado en septiembre 2015-

Septiembre 2015

Por: Moisés Gómez.-

Estaba el otro día recordando la celebración que mis hermanos y yo preparamos para agradecer a Dios por los 50 años de matrimonio de mis padres y de cómo ellos han sabido superar las pruebas al paso del tiempo. De pronto, se vino a mi mente los votos que le prometí a mi esposa hace ya tres años y medio atrás y de lo costoso que es cumplirlos al pie de la letra.

Sin embargo, son esas palabras dichas en el altar las que permanecen vigentes en mi corazón y que me permiten superar los momentos de conflicto con mi esposa.

Cuánta razón tenía mi cuñado Silvestre cuando tituló el sermón que predicó en el culto de acción de gracias de mis papás: «Medio siglo de amor, la mejor carta de presentación», porque me recuerda que el amor en el matrimonio debe durar toda la vida.

Desde esta columna felicito a mis padres por sus ya 51 años y el ejemplo que significa para mí su largo caminar juntos. Dios les otorgue larga vida.

Cambiando de tema, espero que usted haya disfrutado el verano tanto como yo y que conserve bellas memorias con su familia, su esposa[o], sus hijos, amigos, iglesia, etc. De lo que yo guardaré en mi recuerdo será el haber podido visitar mi bello Acapulco, Guerrero; hoy avasallado por la delincuencia organizada y se ha convertido en el lugar más violento en toda la República Mexicana.

Les pido que oremos por esta ciudad y por todas las comunidades que sufren de inseguridad a causa de la violencia y de las causas injustas. ∞

Moisés Gómez

Algo más sobre religión

Por: RGO.-

El hombre es un ser que por lo general tiende a lo religioso. Su búsqueda de Dios lo ha llevado por diversos caminos y, por lo mismo, ha equivocado el rumbo. Dice el apóstol Pablo en Romanos 1:25: 

«Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos.  Amén».

Uno que otro se declara libre pensador o creyente, esto es, incrédulo o teniendo fe en algo —cosa u objeto—. El ateo es un creyente, ya que cree que no hay Dios. Paralelamente, afirma Federico el Grande:   «el hombre sin religión es hijo de las circunstancias, y aunque sea el más honrado del mundo, casi siempre se habla mal»; al grado, añade Abraham de Córdoba: «no merece ser tratado como hombre el que no tiene religión», no así el cristiano cuya fe está cimentada en Jesucristo,  quien NO es religión, sino relación.

El verdadero camino es Cristo(Juan 14:6),  quien conduce al hombre al Padre Dios. La religión únicamente sirve de freno o control, por lo que la religión no salva. A esta se le compara con un caballo domado, que al quitarle el fierro que lo sujeta —al fin animal irracional—, vuelve a mostrar su brutez.

Y algo semejante le acontece a la persona sin Cristo, pues Proverbios 26:11 dice: «como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad» [lo mismo sustenta 2 Pedro 2:22]. Y en la práctica, según Santiago 1:27: «la religión pura y sin mácula de Dios el Padre es esta: “Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y  guardarse sin mancha del mundo”».

La palabra religión proviene del Latín  religare = vincular, término  que puede doblemente interpretarse como la relación con lo trascendental o comunidad de creyentes. 

Por otro lado, entiéndase por religión: creencia, fe, dogma. Así, nuestra religión responde al nombre de Cristianismo, cuyo fundador es Cristo y es salvo el que lo profesa(Hechos 4:12). Ninguna otra religión la aproxima, iguala, ni supera. Es que son fundadores religiosos que solo moralizan, socializan y no le dan prioridad a lo eterno. 

Cuando se trata de evangelizar a alguien, éste responde: -«yo no voy a cambiar de religión y menos a traicionar a mis padres que me la enseñaron». No es eso; y si así fuera, no sería pecado o deslealtad, ya que claramente lo expresa Ezequiel 20:18, 19:

«Antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus ídolos. Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra».

Algunos tienen por religión la patria que los vió nacer —como si eso fuera su todo en la vida—, mientras que hay gente que ni patria tiene porque no son «ni de aquí, ni de allá». Entonces, un desterrado o despatriado o un deportado no son necesariamente antirreligiosos.   El colmo es que existen los que sólo creen en sí mismos, habiéndose divinizado o convertido caprichosamente en su propio Dios.

Finalmente ¿Qué se quiere dar a entender al usar la frase «religiosamente hablando»? Que lo que estoy diciendo es creíble o totalmente confiable y la exactitud en hacer o cumplir una cosa; en tanto que religioso es todo lo relativo a la religión o al que la profesa.∞

Espíritu de mentira

Por: Aridait Candanoza.-

La mentira confunde, desvía, enreda y mata. No la admitas en tu corazón y no la publiques con tu lengua

Cuando Acab invitó a Josafat para que lo ayudara a recuperar la ciudad de Ramot de Galaad (la que había sido tomada por los sirios), Josafat le sugirió que antes de enfrentar la batalla primero consultaran la Palabra de Jehová. Y para ello, Acab consultó sus profetas, los cuales profetizaban (todos) diciendo: «Sube y serás prosperado».

No perdamos de vista que esos profetas estaban al servicio de Acab. A él le gustaba escucharlos porque ellos «le endulzaban el oído». Siempre le profetizaban «cosas buenas».

Estos profetas, aunque procedían de la Escuela Profética de Elías, se habían corrompido por la influencia de Jezabel.

Josafat pudo discernir el problema y preguntó: -«¿Hay aún aquí algún profeta de Jehová por el cual consultemos?(1Reyes 22:7), a lo que Acab respondió: -«Aún hay un varón por el cual podríamos consultar a Jehová, Micaías hijo de Imla; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal.».(v.8)

Como quiera que sea, lo trajeron. Al llegar con Acab, Micaías le contó una visión que había tenido, la que describe así: -«Yo vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor, y Jehová dijo: «estos no tienen señor; vuélvase cada uno a su casa en paz».(v.17)

Entonces el rey de Israel dijo a Josafat, «¿no te lo había yo dicho? Ninguna cosa buena profetiza él acerca de mí, sino solamente mal»(v.18)

Entonces Micaías le dijo: -«Oye, pues, palabra de Jehová: “Yo vi a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda”. Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera, y otro decía de otra. Y salió un espíritu y se puso delante de Jehová, y dijo: -“Yo le induciré”. Y Jehová le dijo: -“¿De qué manera?” El dijo: – “Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas”. Y él dijo: -“Le inducirás, y aun lo conseguirás; ve, pues, y hazlo así”».(v.19-22)

Finalmente, el espíritu de mentira logró su objetivo: indujo a Acab y lo arrastró a la muerte(v.32-37). En 1Reyes 21:25-26 se nos aclara que Acab se vendió para hacer lo malo ante los ojos de Jehová y que fue en gran manera abominable caminando en pos de los ídolos, lo cual es el ambiente perfecto para que el espíritu de mentira pueda hacer lo que quiera.

Así que, amados hermanos, si no queremos que la mentira nos arrastre a la muerte, desechemos la idolatría y no nos vendamos para hacer lo malo. En Ezequiel 14:1-11 se nos advierte que cualquiera que pone a sus ídolos en el corazón y viene a consultar a los profetas, Jehová le responderá conforme a la multitud de sus ídolos. En otras palabras, el idólatra escuchará lo que él quiere oír, pero al no ser la verdad, es arrastrado a la muerte.

Así que, no nos engañemos. Es mejor recibir la corrección aunque nos duela. La mentira confunde, desvía, enreda y mata. No la admitas en tu corazón y no la publiques con tu lengua.∞

-Publicado en agosto 2015-

El acto de ser un verdadero adorador

Por: Alberto Vargas.-

Un verdadero adorador es una figura en peligro de extinción. Hoy podemos identificar personas que alaban, salmistas, cantantes, músicos y congregaciones enteras que se conocen todo una extensa selección de himnos y canciones, pero nada de eso hace un verdadero adorador. La historia Bíblica misma nos lleva a considerar cómo un verdadero adorador nace.

En el Génesis podríamos identificar el primer acto de adoración registrado en el relato de Caín y Abel (Génesis 4.1-5). Este acto de separar para Dios lo del fruto de la tierra y de lo mejor del ganado, decía implícitamente que Dios era el autor y responsable de todo lo que tenía el ser humano. Era el reconocimiento de su soberanía y de su providencia, pues ahí deberá de comenzar todo real acto de adoración —en el reconocimiento de su inmensidad y de nuestra dependencia a Él—. Eso es pura actitud antropológica, el ser humano reconocerá siempre a un ser más grande que él y buscará su favor por medio de actos sacrificiales.

Pero luego, en el mismo libro del Génesis, encontraremos otros actos que señalan adoración, los cuales nos van a indicar qué es un verdadero adorador. Desde el relato de Noé, los hombre y mujeres a quien Dios se les reveló hicieron la misma acción: levantaban un altar o le ponían un nombre al lugar en el cual Dios se le había revelado. Noé levantó altar al salir del arca, Abraham levantó altar al oír la voz de Dios, Agar le dio nombre al lugar en que Dios la socorrió (el pozo del viviente que me ve), Jacob le dio nombre al lugar en que Dios le dio el famoso sueño de los ángeles que subían y bajaban —Bethel, Casa de Dios—; y así seguiríamos haciendo una lista  de estos actos que van desde el Génesis hasta los profetas. Si reflexionamos, existe en cada uno de ellos una acción y un efecto; la revelación produce un acto de adoración.

Me gustaría que leyeras esto con seriedad y reflexionaras sobre el mismo. Si la revelación deberá producir adoración, entonces solos los «testigos» de la acción de Dios producirán una verdadera adoración. El testigo es aquel que está presente, que es parte de la historia de aquello que ha acontecido. El testigo ha visto u oído, ha estado involucrado o ha sido espectador. Lo importante es que será difícil adorar lo que no conoces. Jesús le dijo a la mujer samaritana «ustedes adoran lo que no conocen»(Juan 4.22). Los samaritanos eran judíos a medias, la historia los sacó del contorno de los que presenciaron, por decirlo así, la salvación de Dios para los Judíos. Es decir, no fueron testigos. Pero en el mismo relato, Jesús dice que esta es la hora de buscar verdaderos adoradores que adoren a Dios de verdad y en el espíritu.

Estos sólo pueden ser testigos del poder de Dios. En el relato de la ascensión de Jesús, en el primer capítulo de Hechos, Jesús dice que le seremos testigos hasta «lo último de la tierra». ¿Testigos de qué?

Si quieres ser un verdadero adorador, cantando no lo lograrás, yendo a la iglesia tampoco, tienes que ser parte de la historia de Reino de los Cielos, tienes que ser testigo presencial, ocular y oyente del poder de la presencia Divina. Deberás permitirte a tener un verdadero encuentro con Dios, no prestado de nadie, no a la medida de nadie; un encuentro personal y único con nuestro Dios. No estamos hablando de un momento emocional, de recibir la lenguas o danzar en el espíritu, estamos hablando de conocimiento de su presencia que te transforme, te cambie. Un encuentro que produzca que de Él salga virtud sanadora hacia ti.

El verdadero adorador ama, se entrega al servicio hacia los demás. No busca lo suyo, es imitador de cada parte de la personalidad de Jesús. El verdadero adorador no se limita, cree en un Dios  que todo lo puede, se convierte en embajador del cielo y no en una débil versión del cristiano terrenal; cree en la perfección, en la santidad, de  ir de gloria en gloria y no de caída en caída. No es un mendigo ni un millonario, es hijo del Rey de reyes y confía que Él siempre tendrá cuidado de nosotros.

Conviértete hoy en un testigo de su presencia, no en la vida de la iglesia, sino en tu vida personal. Se un testigo real del poder de Dios con el potencial de testificar de Su amor y del poder de transformar vidas y renovar corazones.

Amén.∞

-Publicado en agosto 2015-

La mentira ya es costumbre en nuestro diario vivir

Por: Edith Soto.-

Bendiciones Querido Lector;

Quiero empezar haciéndote una pregunta:

¿Será qué un hijo de Dios puede mentir?

Muchos me han contestado de que si se puede. Se puede, mas NO se DEBE.

La palabra de Dios es muy clara con respecto a la mentira. Jesús mismo dice que el que miente es hijo del diablo.

En el evangelio de Juan 8:44, Jesús les dijo: «Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuan-do habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira».

¡Wow! Qué fuerte.

Esto me lleva a pensar que si nosotros decimos ser hijos de Dios y tenemos deseos de mentir y engañar a nuestro prójimo, excusándonos con frases como: -«fue una mentira piadosa», eso nos convierte en mentirosos y, por ende, nos desafía a preguntarnos sobre nuestra condición espiritual.

Dicho en lenguaje más sencillo querido hermano, una mentira es una mentira —chica o grande o piadosa— y ante los ojos de Dios estamos mal, tan mal que NO nos ve como a sus hijos.

El apóstol Pablo nos aconseja diciéndonos: «NO mintais los unos a los otros…», «habiéndoos despojado del viejo hombre [con sus hechos]». Si ya te despojaste verdaderamente del viejo hombre, vivamos una vida recta delante de Dios.

Hoy en día es triste ver que muchos hermanos en Cristo mienten, tan fácilmente, que ya lo ven normal. Se olvidan que a Dios no lo podemos engañar, ni a nosotros mismos. Recuerda que entre el cielo y la tierra no queda nada oculto, todo sale a la luz.

A la verdad todos hemos mentido —de diferentes formas—, y el que dice que jamas ha mentido, ya mintió, porque todos hemos fallado en esa área en algún momento de nuestra vida. La buena noticia es que Jesús desea que verdaderamente nos despojemos de ese viejo hombre y nos renovemos día a día en Él.

Muchos piensan que no pasará nada y lo mas triste es que se creen sus propias mentiras; pero hay un terrible final para ellos. Dice Apocalipsis 21:8 «todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda».

Ahora te pregunto: ¿tú crees que DIOS juega con respecto a los que hablan mentira? No seas uno de los que miente por salir de un apuro o librarte de un problema. Recuerda que la verdad, por mas dura que sea, siempre es lo mejor a decir; y lo más importante, tiene el respaldo de Dios.∞

-Publicado en agosto 2015-