Dios me ha creado de nuevo

Por: Alberto Vargas.-

Transformar y renovar son palabras mayores, especialmente cuando se refieren a los seres humanos. De manera externa cualquiera puede decir que lo ha hecho, pero internamente, sólo con la ayuda del Espíritu.

Transformar y renovar no es una opción cuando se habla del cristiano. Es la forma y manera en que la escritura nos enseña a lograr ser igual a Jesús, a lograr vivir en su Espíritu, a ser cristianos de verdad.

La psicología me ha enseñado que es imposible para los seres humanos cambiar. Podemos modificar nuestra conducta, reprimir nuestros deseos o redirigir nuestras ansiedades, pero nunca cambiar porque lo que nos mueve y forma nuestra personalidad son nuestras ideas, formuladas por nuestros recuerdos, experiencias y prejuicios.

El ser humano es un ser formulado en las ideas que lleva dentro; esas ideas son las motivadoras de nuestras acciones y creencias, de lo que somos realmente. Podemos hacer que ciertas actitudes sean parte de una artística actuación, pero no durará mucho, pues lo que somos y nos motiva está ahí, dentro de nosotros.

En este momento vendría muy bien hacer eco de las palabras del apóstol Pablo, que decía: «Miserable de mí, quién me librará de este cuerpo de muerte».

Pero no nos alarmemos; es cierto que el ser humano no puede cambiar, pero ¡puede ser nacido de nuevo!

Como nuevas criaturas, según Dios, él nos manda a que entremos en el hermoso proceso de ser transformados y renovados. En Romanos 12:2 nos dice que debemos de transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento. ¿Leyó eso bien? En Cristo, siendo una nueva criatura, podemos poner nuevo las maneras en que entendemos las cosas; mejor dicho, nuestras ideas.

En Efesios 4:23, el Señor por medio de su palabra nos manda a que «renovemos el espíritu de nuestra mente». Poner nuevas las motivaciones (espíritu) de nuestras ideas (mente). Eso es grandioso.

Como seres humanos no podemos cambiar. Por lo tanto, Cristo, desde la cruz y en su resurrección, nos permite ser creados de nuevo, vueltos a nacer, comenzar nuevamente. Sólo tenemos que creerle, renovando todos tus pensamientos en Él.

Eso es exactamente lo que creemos en nuestra comunidad de fe. Una comunidad que cree en cambios reales, no impuestos por el hombre, sino… «vestíos del nuevo hombre, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad» Efesios 4:24.∞

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