Dale la oportunidad de ser tu Dios

Por: Edith Soto.-

Hola querido lector.

Hoy quiero compartir contigo un poco de mi relación con Dios, mi Padre celestial. Nunca me imaginé qué tan grande era su amor, ni mucho menos que Él quería y sigue queriendo lo mejor para mí; que a pesar de mis fallas y de mis equivocaciones, el sigue confiando en mí.

Creía que Dios estaba muy lejos y que no le importaban mis problemas, que no veía mi sufrimiento, que estaba sola. Pero, la verdad es que yo estaba muy equivocada.Dios estaba tan pendiente de mí que cono-cía cada uno de mis pensamientos, sabía de mis problemas y conocía a la perfección mi proceder. Él sabía de las veces que me hacía la fuerte por fuera, pero despedazada por dentro; cuando ya no tenía ganas de nada y me sentía cansada.

A pesar de yo conocerlo a través de su palabra, NUNCA LE DI LA OPORTU-NIDAD DE SER DIOS. Creía y pensaba que con una oración era suficiente. Lo que NO veía era que no le daba la oportunidad de ser ese grandioso, poderoso amigo y compañero que Él puede ser.

DIOS siempre ha estado allí para mí. Cuando estaba pasando en los momentos más difíciles y dolorosos, Él me dijo: -«confia en mí que yo cambiare las cosas». Yo oraba pidiéndole ayuda, pero en vez de dejarlo actuar y establecer su poder, siempre se terminaban haciendo las cosas a mi manera —quedando siempre igual—. Hasta que entendí que cuando le pedía algo, en ese mismo momento tenía que entregárselo y creerle; estar confiada y segura, sin ninguna preocupación.

Te confieso que me fue difícil, pero los resultados fueron sorprendentes; y desde entonces lo tomo en cuenta para todo, en  grandes o pequeñas situaciones.

Dice la palabra de Dios en Mateo 19:26: «Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible».

Dios siempre tiene su mirada en nosotros. Él espera que lo tomemos en cuenta para facilitarnos nuestro diario vivir. Que le confiemos hasta lo más simple que nos preocupe. Jesús espera que lo hagas su amigo fiel.

Una de sus más bellas promesas es esta: «…y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén».(Mateo 28:20b)

Entonces, ¿cómo sentirnos solos y abandonados? ¿por qué cerrarnos y negarnos la oportunidad de creerle?

Ya tengo años que he aprendido a delegarle todo a Dios. Le entregué mi vida, mi matrimonio, mi familia, mis finanzas y la iglesia, la cual me permite dirigir; y pase lo que pase, Él tiene el control de todo. Ya no me aflijo, ni me preocupo de nada. Dios me ha sorprendido en todo. Me ha permitido conocer su poder, pero sobretodo, su amor por mí.

Y ese amor es el mismo que Él siente por ti.

Dale la oportunidad de transformar tu vida como lo sigue haciendo con la mía. Hazlo tu compañero, tu cuatacho, tu pana, pero inclúyelo en tu vida, pues al cabo que ese amigo es Dios y lo que tu no puedas hacer o cambiar, Él lo hará por ti.

Dale la oportunidad de ser tu Dios.∞

-Publicado en noviembre 2015-

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