Aprendamos a ver lo mejor de los demás

Por: Edith Soto.-

Bendiciones querido lector.

Quiero esta vez compartir contigo algo que hasta el día de hoy sigue produciendo cambios en mí.

Sé que para muchos esto va ser muy difícil de entender y para otros imposible, pero la realidad de las cosas es que a pesar de tus pecados, errores y faltas, Dios sigue viendo lo mejor de ti.

Hay un tiempo en la vida de cada persona donde no nos sentimos dignos de pedirle ayuda a Dios, y es precisamente por todo el daño que hemos causado a los demás o por la vida de pecado que hemos vivido —aunque para los ojos de los demás tú estás mal y pudieran expresar: -«No vales nada, No eres nadie»—.  Y desgraciadamente esas palabras siempre provienen de las personas que más nos deberían de apoyar y ayudar,  nuestra familia.

Pero lo bueno de esto es que Dios no nos ve como nos ven los demás, Él sigue viendo algo bueno en ti, Él sigue esperando por ti, Él sí cree en ti.

Mira lo que dice Dios en su palabra:

«Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia».

1aCorintios 1:27-29

¡Wow! Me encanta este versículo, a a través de estas palabras podemos ver que Dios no busca al perfecto, sino a nosotros, a los peores; y aunque la mayoría de las veces la sociedad te separa señalándote y repudiándote, Dios No. ÉL desea empezar una obra perfecta en ti, ÉL sigue teniendo paciencia, Él espera por ti.

¿Sabes? Yo fui de lo peor y Dios vio algo bueno en mí, me perdonó, me sanó, me levantó y empezó a formarme, cambiando y transformando aún aquellas áreas que yo creía imposible; y no solo eso, me dio la oportunidad de servirlo.

Si lo hizo conmigo, también lo puede hacer contigo. Sólo dale la oportunidad de que Él cambie tu vida.

Él me dio credibilidad, renovó mis valores, me enseñó a dar siempre lo mejor de mí. Y no solo eso, me enseñó a ver las cosas diferentes, me enseñó a ver lo mejor de cada persona y, sobretodo, a dar la misma oportunidad que Él a mí me dio.

Empecemos a hacer la diferencia, comencemos a creerle a Dios.∞

-Publicado en octubre 2015-

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