Ama a tu prójimo

Por: Edith Soto.-

Saludos y bendiciones querido lector.

A febrero le llaman «el mes del Amor», donde hay reconciliaciones, regalitos, chocolatitos, cenas románticas, etc. Y, ¿sabías que hemos aprendido a marcar niveles de cómo y cuánto amamos a nuestro projimo? Por ejemplo, a los padres de una forma, al esposo y a los hijos de otra, a los amigos y familiares más cercanos de otro modo, a los familiares lejanos y a los desconocidos rara vez les mostramos cariño, y a los enemigos, ni en pintura los queremos ver.

Pero, ¿sabías que Dios te demanda cómo amarlo a Él y a tu prójimo? Y cuando digo prójimo me refiero a familiares, amigos, desconocidos y, aún, a tus enemigos.

Veamos lo que Jesús le contesta a un interprete de la ley cuando, queriendo tentarlo, le pregunta: -«Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: -«Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas».(Mateo 22:36-40)

¿Qué tal, eh?

Dios te dice cómo lo ames. Él demanda que lo hagas con todo tu corazón, no con un pedacito; con toda tu alma y no sólo cuando traiga ganas (recordando que en el alma están los deseos y todo placer de la carne); con toda tu mente, sin cuestionarlo o tratar de razonarlo; y no solo eso, sino que lo puso como primer mandamiento. Pero el segundo lo hizo semejante al primero, ¿qué quiere decir esto? Que de la misma manera que amas a Dios ames a tu projimo, sin excusa ni pretexto, sólo que lo ames.

Ahora bien, cuando amas a alguien NO puedes dañar a esa persona. Mucha gente me dice: -«para mí es muy difícil y muy duro ser cristiana y obedecer todos los mandamientos». Y agregan: -«porque me cuesta tanto trabajo». -«Muy sencillo», les contesto «porque no aman a Dios». Recuerda que el temor a Dios viene pegado al amor a Dios. Por amor a Dios no voy a robar, ni a insultar, ni a matar, ni a maldecir a mi prójimo.

Hay mucha gente que yo conozco que sirve en la iglesia, que jamás faltan a los servicios, que hacen muchas obras de caridad, que se saben la Biblia de memoria, que hablan en lenguas, que tiene mucha fe, pero no tiene una pizca de amor por su prójimo.

Pon atención a estos versículos: «Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve».(1 Corintios 13:2-3)

¡WOW! qué fuerte, ¿verdad?

Ahora, recuerda siempre que la mejor manera de exprezar nuestro amor tanto a DIOS como a los demás es a través de nuestros actos. Porque una cosa es decirlo y otra muy diferente demostrarlo.

El amor de Dios hacia nosotros sobrepasa nuestro entendimiento y razonamiento. Nos ama de tal manera que nos lo demostró al dar a su hijo Jesús para que Él pagara por nuestros pecados.

Nosotros a la verdad no hemos aprendido. Necesitamos aprender a dar lo mejor de nosotros como Dios lo hizo, amando aún a los que nos maldicen y nos han hecho daño, sin marcar diferencias entre nadie.

Sé que podemos hacerlo, pues como siempre, nuestro Señor Jesús está dispuesto a ayudarnos. Pero la decisión es tuya. Por lo tanto, yo oro a Dios para que el Espíritu Santo me llene de amor fraternal y de igual manera lo haga contigo.∞

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