¿Es el ayuno la clave para la desintoxicación?

Por: César Cajas

«En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas.»

Daniel 10:2-3

Aunque usted nunca haya ayunado en su vida, algo causó que usted decidiera leer este artículo. Algo en usted le está atrayendo a la idea del ayuno, de buscar profundamente a Dios en oración y desintoxicar su cuerpo al mismo tiempo.

Quiero aprovechar este momento para compartir con usted amigo, hermano, pastor, lo que he aprendido del Dr. Don Colbert —médico estadounidense, escritor y especialista en curación por la fe—, en uno de sus libros que ha sido una ayuda inmensa en mi vida y familia. 

El ayuno es un recurso bíblico y espiritual de la antigüedad para limpiar el alma y el espíritu. El ayuno es clave para una genuina y profunda espiritualidad. En la Biblia, ayunar se consideraba una parte clave de entrar y mantener un poderoso y espiritual caminar con Dios.

Para ayunar bíblicamente, usted debe abstenerse voluntariamente de alimentos, ya sea parcial o total, durante un periodo de tiempo y con un propósito espiritual. Durante un ayuno espiritual se niega a usted mismo uno de los elementos básicos de supervivencia que su cuerpo ama y atesora: el alimento.

Pero, ¿por qué cualquiera de nosotros querría negar a nuestro cuerpo las galletas, los pasteles, los helados, las hamburguesas y pizza que tanto nos gusta? La razón es que el ayuno, cuando se realiza mediante la dirección y la capacitación del Espíritu Santo, tiene el poder de romper el control impulsivo de nuestra naturaleza más baja.

Nuestro apetito carnal puede ser un animal hambriento, derrotando al hombre espiritual en nuestro interior. Cuando esto sucede, parece imposible decir NO al deseo de dulces, de comida rápida, incluso hasta de sexo, murmuración o calumnia. Estos fuertes anhelos y deseos son parte de nuestra naturaleza más baja. La Biblia lo llama carne y nos advierte que debemos conquistar esos apetitos.

La carne no es otra cosa sino nuestras necesidades, deseos y anhelos de forma indisciplinada y es controlada por los cinco sentidos: gusto, olfato, vista, tacto y oído.

Ya que todos nacemos con esas necesidades, deseos y anhelos indisciplinados, la clave de nuestra victoria es someterlos al Espíritu de Dios. La Biblia nos alienta a caminar en la presencia y el poder del Espíritu para no vivir en la carne. – Gálatas 5:16-17

Pero hay esperanza. El poder de Dios es liberado mediante el Espíritu Santo que obra en nosotros. Efesios 3:20 nos dice: «Y Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantes de los que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros». 

Este proceso de crucificar la carne debe lograrse diariamente mediante la oración, perdonando a cualquiera que nos ofenda, renovando la mente con la lectura regular de la Palabra de Dios y vigilando cada palabra que sale de nuestra boca. Y es en este esfuerzo donde el ayuno es la «dinamita» que hace que todos los otros esfuerzos sean más fáciles y efectivos. ¡El ayuno controla la naturaleza más baja! 

Cuando la bascula del cuarto del baño nos dice que necesitamos perder peso, pero vemos que es totalmente imposible no agarrar un pedazo más de pastel de chocolate u otro helado, entonces nos encontramos con esta poderosa tenaza de nuestra carne, la cual ha obtenido control sobre nuestra mente, espíritu y emociones. 

Una manera de romper el poder de su carne y llevarla a la sumisión es ayunar. ¿Tiene usted un temperamento fuera de control que explota en los peores momentos, dañando relaciones con aquellos a quienes quiere? El ayuno puede controlar esa carne.

El ayuno alimenta su hombre espiritual a la vez que mata de hambre a su hombre carnal. Además, puede ablandar su corazón y limpiar su cuerpo para hacerlo más receptivo a los planes de Dios. 

Quiero animarlo para que separe ese tiempo a solas con Dios y haga del ayuno un estilo de vida a tal punto que su espíritu se haga sensible para que pueda discernir la voz del Espíritu de Dios.

Bendiciones

¡Es mi cuerpo, pero es Su templo!

Por: César Cajas.-

«Vamos a ser saludables para que llevemos a Jesús a los enfermos. Nuestra salud y nuestra vida debe ser tan convincente que los “peces” vengan a nosotros». – Dr. Pete Sulack

No está bien ser ignorante cuando se trata de la salud. En la salud la ignorancia es muerte, es una estrategia del enemigo ya que la salud es fundamental a lo largo de nuestro caminar con Jesús. Si estamos enfermos no tendremos la fuerza para contra-atacar. Debemos procurar que nuestro cuerpo sea lo más sano posible, debemos mantener nuestro cuerpo lo mejor que podamos, no con el fin de cultivar nuestra vanidad, sino para que el Señor lo use como quiera. Nuestro fin debe ser que nuestros miembros físicos sean puestos en ofrenda delante del Señor y que sean siervos de la justicia. 

Una buena alimentación mantiene el cuerpo y la mente sanos, además que es el mejor método de desintoxicación del cuerpo humano. Debemos mantener una actitud sabia al momento de comer; comer para alimentarse no para llenarse.

Piense por un momento como si su cuerpo fuera un auto. ¿Qué pasa si nunca le cambia el aceite o los filtros? Usted recibe un solo cuerpo para llevarlo por la vida. Puede recibir un nuevo motor, pero no un cuerpo nuevo. Para mantener su cuerpo como un vehículo con buen mantenimiento necesita limpiar su colon, hígado, vesícula, riñones, pulmones, sistema linfático, piel y sangre periódicamente. Estos son sus sistemas de filtros y los órganos de eliminación. 

Cuando las sustancias tóxicas se acumulan en el cuerpo, pueden ocurrir enfermedades como el cáncer. Estas sustancias entran a nuestro cuerpo y debilitan nuestros sistemas y los órganos que manejan la eliminación. Esta sobrecarga tóxica lleva a un metabolismo lento y dificulta bajar de peso. Aunque puede encontrar maneras de terminar con éxito un programa estricto de dieta de moda, bajando un poco de peso, los niveles de toxicidad en su cuerpo provocarán que el peso regrese.

Si queremos un cuerpo sano, debemos cuidarlo. Dios hace su parte, pero nosotros debemos hacer la nuestra. La Biblia nos exhorta en cuanto a esto: «¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios». – 1 Corintios 6:19-20

Hoy lo animo a que medite en cómo esta cuidando su salud. No espere sentirse enfermo para tomar la decisión de alimentarnos correctamente. El milagro es la sanidad, no la salud. La sanidad es siempre la voluntad de Dios. Él siempre quiere que Su pueblo esté bien. 

Si hoy reconoce que no ha estado administrando bien su salud es tiempo de tomar responsabilidad y acciones para que nuestro cuerpo esté saludable y así continuar esta carrera hasta la meta final y no retirarnos antes de tiempo. Pídale perdón a Dios por no haber estado administrando bien su templo en el área de la salud y empiece hoy a dar el primer paso. Empiece desayunando correctamente, evite los desayunos procesados ya que contienen grasas dañinas para nuestro organismo. Recuerde que lo primero que le damos a nuestro cuerpo en las mañanas es lo que va a determinar todo el funcionamiento durante el resto del día.

El desayuno físico es primordial para nuestro cuerpo como lo es la oración para nuestro espíritu. Pídale gracia al Espíritu Santo para que sea firme en esta decisión de cuidar su cuerpo.

Bendiciones! 

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¡Y todo era bueno!

Por: César Cajas.-
Quiero empezar este blog compartiendo un tema que ha causado un impacto en mi vida, tanto en lo espiritual como en lo físico: la alimentación.

Por mucho tiempo me he preguntado: ¿qué dice la Biblia acerca de cómo alimentamos nuestro cuerpo? Esta pregunta me llevó en primer lugar a Génesis 1:11-12, donde dice: «Y dijo Dios: “¡Que haya vegetación sobre la tierra; que esta produzca hierbas que den semilla, y árboles que den su fruto con semilla, todos según su especie!» Y así sucedió. Comenzó a brotar la vegetación: hierbas que dan semilla, y árboles que dan su fruto con semilla, todos según su especie. Y Dios consideró que esto era bueno.» (NTV)

Quiere decir que si en el principio Dios creó los cielos y la tierra y dio una orden a la tierra para que produjera arboles y plantas que dieran fruto, entonces esto me lleva a la conclusión que aún Dios, desde el principio, pensó en nuestra alimentación. Dios jamás crearía algo para que nos hiciera daño, porque Su deseo es tenernos sanos; es por eso todo lo que Él creo fue bueno. 
Pareciera algo obvio, pero no lo es.

Cuando terminé mis estudios en la secundaria, uno de mis proyectos para graduarme se trató de desarrollar un método para conservar tomates; en otras palabras, tuvimos que buscar una forma para lograr que los tomates tuvieran un tiempo de vida útil, es decir, que duraran más tiempo antes de ser sometidos a un proceso de cocción. Recuerdo que usamos el vinagre como conservante y así descubrimos cómo nuestros tomates duraron cerca de un mes sin sufrir un daño en su composición. 
Fue en ese preciso momento donde la pasión y el interés por conocer la tecnología de los alimentos se despertó dentro de mí.

Es impresionante saber que Dios, tan Supremo y Creador de todo lo bueno, pensó detalladamente en la alimentación de sus hijos tanto para el espíritu como para el cuerpo; y es aquí donde quiero hacer hincapié, ya que muchas veces por desconocer las propiedades o nutrientes que contienen ciertos alimentos no los consumimos en nuestra dieta diaria. El resultado: enfermedades, malos hábitos alimenticios, etc. 
Creo que sucede exactamente lo mismo en lo espiritual, ya que por desconocer el poder de vida que tiene la palabra de Dios, muchas veces no la leemos diariamente y nos enfermamos porque nuestro espíritu carece de ese potencial divino de nutrientes que solo se encuentran en Su palabra.

Actualmente estoy en el segundo trimestre de mis estudios teológicos en University of Supernatural Ministry (USM) del Ministerio Internacional El Rey Jesús, y una de las clases que estoy cursando finalmente ha traído la respuesta a la pregunta que por mucho tiempo me hice: Qué dice Dios acerca de nuestra alimentación.
Uno de mis profesores, el doctor Pete Sulack, autor del libro “Unhealthy Anonymous”, nos dijo en una de sus clases online que «existen tren pilares en la salud: dieta, ejercicio y descanso»; y me pareció interesante compartir contigo acerca de los fundamentos, tanto bíblicos como científicos, que afirman este principio compartido por el Dr. Sulack. Así es que, te invito a que me sigas en estos próximos editoriales que estaré escribiendo al respecto.

Mientras tanto, quiero hacer una pausa para darle gracias a Dios porque ahora entiendo el por qué me permitió estudiar la tecnología de los alimentos. Creo que Dios me venía preparando desde mi adolescencia para llegar a este momento de mi vida en donde puedo, a través de estas líneas, bendecir a todos los que lean este artículo acerca de este tema que es de suma importancia en nuestro caminar con Jesús. No es casualidad que usted esté leyendo este editorial; todo tiene un porqué; ¡todo tiene un propósito! Todo lo que Dios crea es para suplir una necesidad: los arboles, los vegetales, los frutos, etc., fueron creados para suplir la necesidad de alimentarse.

Bienvenido a esta saludable aventura, llena de frutas y vegetales, calorías y ejercicios que te llevarán a cuidar lo que Dios puso en tus manos para que lo administres con excelencia: tu cuerpo y tu salud.
Hasta la próxima ….  

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¿Quién es César Cajas?

Hoy le damos la bienvenida a César Cajas a la familia editorial de Sal y Luz.

César Cajas es un joven empresario originario de Guayaquil, Ecuador. Nació un 24 de diciembre. A los nueve años de edad conoció del amor de Dios y decidió entregarle su vida Él. Desde entonces, y hasta la fecha, César se ha destacado por ser un joven lleno de fe y amor para los que lo rodean.

En Guayaquil fue donde recibió su instrucción académica recibiéndose como Tecnólogo en Alimentos por la Escuela Superior Politécnica del Litoral. Desde entonces, su deseo por desarrollar alimentos seguros ha sido su meta.

En marzo de 2012 César decidió cambiar su residencia de Ecuador por el frío minnesotano. Sin embargo, Dios le tendría varias sorpresas que le cambiarían la vida de una manera espectacular. Una de ellas, y la que seguramente ha sido el eje actual en la vida de César, es que conoció a Leslie Jiménez, la que se convertiría en su compañera de vida a partir de Agosto del 2015.

Producto de ese amor Dios los sorprendería con el nacimiento de su primogénita, Anaiah, quien vino a traer la felicidad completa al joven matrimonio. Dos años y medio después de Anaiah, César y Leslie esperan la llegada de un nuevo bebé para julio de 2020.

En el área espiritual, César es un apasionado evangelista que encuentra su deleite al servir a Dios con los jóvenes. Lo más impactante para César es ver a los jóvenes viviendo su propósito en Jesucristo. Actualmente realiza sus estudios teológicos en USM (University of the Supernatural Ministry), que es la Universidad del Ministerio Rey Jesús, del apóstol Guillermo Maldonado, en Miami, Florida.

Actualmente, César y su familia pertenecen a River of Glory Church, en  Rochester Minnesota, la cual está bajo la cobertura del Ministerio Internacional El Rey Jesús, en Miami Florida.

Dios lo sorprendería una vez más al convertirse en propietario de su primer empresa, ViBox Juice, la cual se dedica al procesamiento orgánico de jugos a través de una técnica que permite que todos los nutrientes se conserven y lleguen al organismo de forma directa para su absorción. Puede visitar http://www.facebook.com/viboxcoldpressed/ para conocer más al respecto. Desde la creación de esta compañía, César ha podido verter sus conocimientos acerca de la importancia de mantenerse saludables a través de la alimentación orgánica.

Cuando César Cajas supo de Sal y Luz no dudó en contactarse con nosotros para expresar su deseo de comenzar a escribir acerca de lo que la Biblia habla acerca de la alimentación y la disciplina que debemos tener en esta área.

«A través de esto quiero conectarme con la gente y sembrar una semilla que sea de bendición en todas las áreas de la vida», dice César al preguntarle sobre lo que desea lograr al escribir con nosotros.

¡Bienvenido César! Esperamos que esta plataforma sea de bendición para ti y todo lo que haces. Por nuestra parte, tú ya eres una bendición para nosotros al derramar tus conocimientos a través de: http://www.revistasalyluz.com