Pequeño de cuatro años salva la vida de su mamá

Por.- Moisés Gómez.

¿Alguna vez te has puesto a pensar cómo lo que aprendes hoy te servirá en un futuro?

Esto fue lo que le pasó a Danielito Mena, quien a sus cuatro años de edad sabía lo necesario para actuar y salvar la vida de su mamá.

Esta historia está llena de emociones, aventura y, sobre todo, de una enseñanza para todos. 

Así es que te invito a leerla.

LO QUE APRENDES NUNCA SE OLVIDA

Desde muy pequeño, Danielito le demostró a sus papás, Michelle y Abraham, una curiosidad e interés por descubrir el mundo y aprender de todo lo que veía y oía.

Danielito Mena
(Foto cortesía. Usada con permiso.)

La joven pareja, que emigró de México para buscar un mejor futuro aquí en Minnesota, disfrutaba cada descubrimiento que su hijo hacía. Cuando tenía dos años y medio comenzó a abrir la puerta principal de su casa; eso dio pie a que Michelle le enseñara la importancia de no abrir sin antes asomarse por la ventana para ver quién era, le avisara a su mamá y, si ella consideraba prudente, podía abrir. El pequeño había aprendido la instrucción y desde entonces se convirtió en la «alarma para abrir la puerta de la casa», dice Michelle.

Cada vez que se presentaba la oportunidad de estar frente a los oficiales de primer respuesta: bomberos, policías y paramédicos, sus papás se detenían para comentarle a Danielito que «ellos estaban allí para ayudarnos y que no debía tenerles miedo».

Cuando comenzó a ir al preescolar, «aprendió la utilidad de un extintor en caso de incendio, a poder identificar los dos que hay en su casa por si alguno de sus papás se lo pedían y, sobre todo, a qué hacer en caso de un fuego».

Aprendió, también, a cómo contestar el celular si mamá o papá le autorizaba a hacerlo; y, sobre todo, a cómo comunicarse con el 911 y con su papá.

«Recuerdo que aprendió a marcar el 911 por accidente», comenta Michelle.

«Sin querer envió una alerta a este número porque apretó la tecla de emergencia que tienen los celulares cuando están bloqueados», agrega.

Ante esa llamada accidental fue que Michelle le dijo a su hijo cuándo debía mandar una alerta. Además, eso los incentivó a configurar sus celulares para que cuando hubiera una emergencia Danielito supiera qué hacer.

Y vaya que todo ese aprendizaje lo absorbería como una esponja absorbe el agua, pues seis meses después estaría usando cada uno de ellos.

INCONSCIENTE POR 40 MINUTOS

Todo transcurría normal el domingo 24 de mayo. Abraham se había despertado muy de madrugada para irse a trabajar. En casa se quedaban Michelle y los niños.

Michelle ya llevaba seis días lidiando con el Coronavirus, pues había dado positivo desde el 19 de mayo. Esa mañana se levantó unas horas después de que Abraham se fuera. Estaba sintiendo una mejoría notable en su salud; o al menos así creía ella.

Se aseó, puso su mascarilla, preparó el desayuno de Danielito y Eduardito, se puso hacer otras cosas, aprovechó para hablar con su esposo y decirle que ese día se sentía un poquito mejor.

Al pasar los minutos Michelle sintió mucha agitación y decidió ir a recostarse un poco a su recámara porque comenzó a sentir su cuerpo adormecido. Al poco rato de estar recostada se quiso levantar, tomó su celular en la mano, se sentó en la orilla de la cama, y cuando iba a levantarse, fue que perdió el conocimiento y no supo más de ella.

Cuando abrió los ojos se asustó muchísimo porque tenía frente a ella al oficial de policía tratando de ayudarla. En un instante comenzaron a entrar también los bomberos y paramédicos a auxiliarla porque tenía lesiones en su mano izquierda y en su rostro a causa de la caída.

Mientras Michelle trataba de salir de su estado de shock por ver a todas esas personas, comenzó a sentir ansiedad por saber qué había pasado con sus hijos, si su esposo sabía lo que estaba sucediendo y con quién iba a dejarlos a ellos pues ya los paramédicos necesitaban trasladarla al hospital por ser positiva de COVID y hacer unos exámenes para descartar cualquier lesión más seria ocasionada por el impacto.

LA HORA QUE PARECIÓ UNA ETERNIDAD

Abraham estaba trabajando muy tranquilo pues acaba de hablar con su esposa y le había dicho que ya se sentía mejor; cuando de pronto sonó la alerta de seguridad en su teléfono.

«Nosotros configuramos nuestros celulares para que cuando alguien oprime tres veces el botón de inicio el dispositivo envíe una alerta al número que escojas, una foto de la cámara frontal y trasera, un audio de 3-4 segundos y la dirección exacta de donde se generó la alerta», dice Abraham.

Inmediatamente marcó al celular de Michelle, pero no obtuvo respuesta. Volvió a intentar varias veces pero sin éxito. Por fin, en uno de esos intentos Danielito contestó el teléfono y le dijo a su papá: – «Mami sick». -«Mami is on the floor».

De inmediato Abraham marcó al 911 para dar aviso de la emergencia, pero el operador le comentó que acaban de recibir una alerta precisamente en esa área y que la policía ya estaba en el vecindario buscando el lugar (porque la alerta solo marca el punto del vecindario, pero no la locación exacta); Abraham confirmó su dirección y así los oficiales no tuvieron que buscar en cada casa.

Ya de camino a su lugar de residencia, la cual está a una hora de distancia de su lugar de trabajo, en Minneapolis, comenzó a angustiarse por no saber qué pasaba. De pronto recibió una llamada por parte del 911 para comentarle que el policía ya había llegado a su casa. Abraham abrió la aplicación por donde puede ver la cámara de seguridad que tiene frente a la puerta principal. Allí pudo ver al oficial de policía llegar a la casa y tocar el timbre. También, pudo  escuchar al oficial decirle a Danielito que si podía abrirle la puerta; y así lo hizo. Abraham se angustió más porque la cámara de seguridad que tiene en el interior de la casa no funcionaba, seguramente porque alguno de sus hijos la desconectó accidentalmente, así que solo podía estar a la espera de lo que pasaba en su casa a través del único ángulo visual que tenía.

Le sudaban las manos. Su mente comenzó a traicionarlo con pensamientos aterradores. 

«En mi mente iba haciendo telarañas», dice Abraham.

«Me preguntaba si iba a estar bien. Sentía mucha incertidumbre porque aún no conocemos bien el comportamiento de este virus y si le estaba ocasionando algo a Michelle. En pocas palabras, pensaba lo peor», agrega.

Mientras su mente lidiaba con la tensión de no saber cómo estaba su esposa vio por la aplicación que llegaron los bomberos y los paramédicos. Su corazón se aceleró porque no podía ver lo que estaba pasando adentro; lo único que podía presenciar era la entrada y salida de los oficiales.

60 minutos después, que parecieron una eternidad para Abraham, llegó a su casa. Michelle ya estaba en la camilla esperando a que su esposo llegara para que pudieran trasladarla al hospital y él se quedara con ellos. Pudo despedirse de su esposa y vio cómo se alejaba la ambulancia mientras su corazón sentía que se le salía del pecho. Con las pocas fuerzas que pudo recuperar de la conmoción de ver ir a su esposa, tomó a sus pequeños y comenzó a hablar con ellos.

DANIELITO LE PLATICA A SU PAPÁ LO QUE PASÓ

-«Cuéntame qué pasó papito», le preguntó Abraham a su hijo.

En su inglés de un niño de cuatro años Danielito comenzó a decirle a su papá: – «Mamá estaba en el piso», decía. «Mamá estaba dormida y no se despertaba», continuaba. 

Yo le decía a mami: – «Mami, despiértate».

Danielito entonces se acostó a un lado de su mamá y vio que sus pies estaban golpeando el piso. En ese momento a Abraham se le hizo un nudo en la garganta porque se dio cuenta que Michelle había tenido una convulsión y su hijo tuvo que presenciar eso.

Y qué hiciste cuando viste a mami así», le preguntó Abraham.

«Agarré celular de mami y apreté tres veces el botón de inicio», le contesta Danielito a su papá.

Sin embargo, antes de hacer eso, el pequeño había activado la llamada de emergencia al 911 quienes al instante recibieron la alerta de ayuda y movilizaron a los oficiales.

«¿Y luego?», le preguntó Abraham.

«Me acosté con mami hasta que el policía llegó y le abrí la puerta», dijo Danielito.

‘TÚ HIJO TE SALVÓ LA VIDA’

Mientras iba en la ambulancia, Michelle recordaba cada palabra que le había dicho el oficial. Le comentó que la había encontrado entre la cama y la pared y tuvo que moverla para que los paramédicos pudieran revisarla. Le comentó que había caído boca abajo y que eso le había provocado lesiones en el rostro y su mano izquierda. Los paramédicos, por su parte, le habían dicho que había comenzado a convulsionar por falta de oxígeno a causa de la posición en que había quedado y que la mascarilla había creado como una especie de tapadera que le impedía respirar. Le dijeron que estaba poniéndose morada y que tenían que suministrarle oxígeno y que ahí fue cuando el oficial la movió para poder ayudarla. Apenas sus pulmones recibieron el aire ella volvió en sí.

Mientras Michelle seguía pensando en todo lo que le habían dicho, y se preguntaba cómo es que la policía, los bomberos y la ambulancia habían llegado a su casa, el paramédico se acercó a ella y le dijo: – «¿Sabías que tú hijo salvó tu vida?» – «Fue él quien envió una alerta al 911», agregó el paramédico.

De Michelle comenzaron a brotar lágrimas de felicidad al escuchar lo que había hecho su hijo. 

– «¿Será posible que eso sucedió?», pensaba Michelle quien no daba crédito a lo que acababa de escuchar. 

Tuvo que esperar por más de cinco horas para que la dieran de ALTA en el hospital —a petición de ella y después de firmar una carta donde liberaba al hospital de cualquier complicación ya que ellos insistían que se quedara la noche para estarla monitoreando—.

Cuando llegó a su casa y Abraham confirmó lo que el paramédico le había dicho a Michelle en camino al hospital, abrazó a su hijo, lo besó y le dijo: -«Gracias por salvar la vida de mami».

UN HÉROE EN CASA

Han pasado ya dos semanas de ese incidente. Michelle pudo vencer al COVID19 y no presenta ninguna secuela a causa del desmayo, la caída y la pérdida de oxígeno. Sin embargo, en su mente sigue vivo el recuerdo de la hazaña de Danielito.

«Tuvo que ver la mano de Dios en todo esto», dice Michelle.

«Dios puso entendimiento y tranquilidad en mi hijo; pudo comunicarse por teléfono; nunca lloró; le abrió al policía».

«Pareciera como si Danielito tenía todo bajo control».

Lo que Danielito había aprendido a su corta edad le había salvado la vida a su mamá y él, seguramente sin saber la magnitud de lo que había hecho, se convirtió en el héroe de la familia Mena.

«Dany es un héroe y un ángel», dice Abraham.

«Nunca se me va a olvidar que a sus 4 años le salvó la vida a su mamá.

«Me llena de orgullo poder platicar lo que él hizo a cualquiera que me pregunta cómo sigue mi esposa».

«Lo poco o mucho que le enseñamos el lo aprendió, lo entendió y lo aplicó».

Y así, con tan solo cuatro años de vida, Danielito no solo se ha vuelto un héroe para su familia, sino un punto de referencia sobre la importancia de enseñar a los hijos a saber cómo actuar en caso de una emergencia porque «uno nunca sabe si algún día eso nos salve la vida».

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