Minneapolis destina $5 millones de dólares para ayudar a residentes que no reciban apoyo del gobierno estatal y federal.

Comunicado emitido por la ciudad de Minneapolis.
Traducido por: Moisés Gómez

Más de $5 millones de dólares en fondos de la ciudad de Minneapolis y nuevos programas se están destinando para ayudar a inquilinos, familias, pequeñas empresas y empleados que han sido muy afectados por la pandemia de COVID-19.

El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey y el Ayuntamiento se asociaron para crear un paquete especial de financiamiento. Entre otras cosas, el financiamiento proporcionará asistencia de vivienda a inquilinos de bajos ingresos y que han perdido ingresos y préstamos perdonables sin intereses para pequeñas empresas. 

Con esta medida, la ciudad de Minneapolis se une a los paquetes financieros otorgados por el gobierno estatal ($300 millones de dólares) y federal ($2 billones de dólares), para aliviar el impacto económico que la pandemia a causado. Las medidas de estos fondos buscan complementar, y no duplicar, los fondos mencionados anteriormente

“Este programa está diseñado para atender a hogares que no reciben otros servicios federales o estatales relacionados con COVID-19”, dijo Frey en rueda de prensa.

«COVID-19 no dejará intacto ningún rincón de nuestra ciudad, pero sabemos que algunas comunidades se verán más afectadas que otras», continuó. 

«Gracias a la fortaleza de nuestras alianzas con líderes sin fines de lucro y gobiernos vecinos, estamos avanzando con los programas de emergencia para viviendas y pequeñas empresas que priorizan a los residentes más afectados por esta pandemia. Las medidas que se han tomado para proteger la salud pública han sido absolutamente necesarias y también es fundamental que mantengamos encendida la luz piloto de nuestra economía durante esta crisis”, agregó.

«Para apoyar completamente a nuestra comunidad a través de la pandemia de COVID-19, necesitamos una acción federal audaz en una escala igual a este impacto económico sin precedentes», dijo la presidenta del Concejo Municipal, Lisa Bender. 

“Hasta entonces, estamos haciendo todo lo posible como ciudad para ayudar a aquellos que más necesitan apoyo lo más rápido posible, particularmente aquellos que no son elegibles para programas estatales o federales”, agregó.

El fondo de brecha para vivienda incluye:

  • $2 millones de dólares para programas de asistencia de vivienda de emergencia. La cantidad de asistencia para hogares que califican varía, dependiendo de las necesidades individuales y teniendo en cuenta otros recursos que los hogares individuales son elegibles para recibir. En la mayoría de los casos, la cantidad máxima de asistencia no superará los $1,500 dólares por hogar, pero los proveedores tienen la flexibilidad de proporcionar hasta $2,000 dólares en circunstancias extraordinarias.
  • $1 millón de dólares para expandir la iniciativa Stable Homes, Stable Schools. El programa existente brinda asistencia por única vez, o a corto plazo, a las familias que experimentan falta de vivienda o inestabilidad de la vivienda. Ahora se ampliará para abordar la inestabilidad de la vivienda relacionada con la pandemia en caso de emergencia, y la elegibilidad estará abierta a las 39 escuelas primarias de las Escuelas Públicas de Minneapolis.

El fondo de brecha para pequeñas empresas incluye:

  • $2.2 millones de dólares en préstamos perdonables y sin intereses para apoyar a pequeñas empresas y trabajadores independientes. Las empresas con 20 empleados o menos y personas que trabajan por cuenta propia serán elegibles para recibir montos fijos de préstamos de $5,000 y $10,000 dólares, dependiendo de la necesidad resultante de la pandemia. Las pequeñas empresas elegibles también deben ubicarse en un área designada de Minneapolis, como: distritos culturales, Promise Zone, Green Zone o ACP50.
  • Modificaciones al programa de préstamos de la Ciudad. El actual programa de préstamos de participación del 2% de la Ciudad para pequeñas empresas se modificará para establecer la tasa de interés en 0% y ampliar los gastos elegibles para incluir los costos de capital de trabajo. Las empresas elegibles y los trabajadores independientes necesitan tener 20 empleados o menos o $1 millón o menos en ingresos anuales y también poder mostrar un impacto demostrable de la pandemia.

La Ciudad también volverá a examinar los préstamos cerrados antes de la pandemia para ayudar a las pequeñas empresas. 

Para los préstamos elegibles y existentes emitidos por la Ciudad de menos de $200,000 dólares para compradores de vivienda y negocios, la Ciudad está avanzando con seis meses de indulgencia y pagos diferidos. La Ciudad también buscará indulgencia en sus préstamos inmobiliarios comerciales de mas de $200,000 dólares.

Dos programas que ya han tenido éxito ayudando a la comunidad empresarial de Minneapolis incrementarán los fondos. El Programa de Asistencia Técnica Empresarial (B-TAP), que brinda apoyo de consultoría a las pequeñas y medianas empresas en Minneapolis, recibirá $300,000 dólares extras para que más personas puedan obtener ayuda para superar los desafíos que trae la pandemia. El Twin Cities Hospitality Fund, una asociación que brinda micro subsidios a empleados de bajos recursos en la industria de la hospitalidad y los servicios, recibirá $100,000 dólares.

Si usted desea conocer toda la información sobre el paquete de financiamiento de brechas, está disponible en inglés en: http://minneapolismn.gov/coronavirus/gap-funding

El carácter espiritual en tiempos difíciles

Por: Edgar Hernández

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; (Hebreos 1:1-2)

Muchos, alrededor del mundo, están escuchando con mucho cuidado a sus gobernantes, doctores, youtuberos, infectados y demás; pero, siguen sin escuchar a Dios. Dios nos ha hablado a través de Su hijo Jesús.

Definitivamente Dios nos está hablando. Los cines, centros comerciales (Mall of America), teatros, deportes, gimnasios, etc. todo eso está cerrado; pero, recuerde que como hijos de Dios lo que no está cerrado es la entrada libremente al Padre Celestial.

Hebreos 4:16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Pase lo que pase estás y estarás en las manos de Dios y además nada pasa sin su previa autorización porque Él es el Rey de reyes y Señor de todo visible e invisible.

Filipenses 4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

La primera acción que debemos de tomar ante cualquier circunstancia en la vida es no estar en un afán. Y ¿Qué es afán? Afán: Apuro, aprieto o necesidad extrema.

¿Se imagina no tener afán, apuro, aprieto, extrema ansiedad de lo porvenir? Esto parece imposible, pero la tendencia de la carne es preocuparse por el trabajo, cuentas por pagar, qué comer, la muerte etc. Aquí el apóstol Pablo nos recomienda cambiar nuestras ansiedades en oraciones. Cuando comience a preocuparse, aproveche para ponérselo en las manos de su Padre Celestial.

Cuando usted se preocupa es porque está poniendo esa carga en sus hombros y está desconfiando en que Dios es quien tiene el control absoluto.  Permítase experimentar milagros asombrosos y maravillas en estos tiempos. Espere a ver cómo Dios obrará con emoción y expectativa.

Estas no son meras palabras. Lo he experimentado a través de mi vida. Como ya lo he dicho antes, crecí en extrema pobreza, al grado que muchas veces no sabía si comería en la siguiente comida; y nunca nos faltó alimento. Mi mamá tenía una tablita en la “cocina” donde ponía lo que había de comer y, aunque la tablita siempre estaba vacía, Dios siempre proveyó porque lo que NO estaba vacío era la confianza de mis papás en Dios.

Como decía mi papá: «cuando vienen cosas malas y difíciles a nuestra vida, nuestro primer deseo es salir lo más rápido posible del dolor, angustia, ansiedad o la situación difícil; pero, sin aprender nada». 

No desaproveche esta oportunidad difícil y aproveche esta situación para crecer su intimidad con Dios.

Pregúntese: 

  • ¿De qué manera me está hablando mi Padre Celestial en mi vida personal?
  • ¿Qué quiere de mí? 
  • ¿Qué quiere de mi familia? 
  • ¿Qué cambio necesito hacer?

Los grandes héroes de la fe se encontraron con grandes retos y pasaron por muchos apuros e inciertos de su futuro en sus vidas; pero, Dios los mantuvo a pesar de las duras circunstancias que pasaron.

  • El primer gran desastre universal fue el diluvio y Dios salvo a Noé. Noé manifestó confianza y creyó aun cuando nunca antes había visto caer ninguna gota de agua en toda si vida —y hubo un gran cambio ambiental desde ese entonces—.
  • En los tiempos de Abram hubo hambruna en toda la tierra y Dios lo mantuvo (Génesis 12:10 Hubo entonces hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para morar allá; porque era grande el hambre en la tierra.)

Hermanos, este no es el fin, pero sí es un nuevo comienzo en cómo nos relacionamos con Dios. Muchos ahora oran sin tener una relación previa con Dios. Tristemente solo se acercan a Dios porque no quieren ser infectados o morir, pero no por una relación estrecha y una relación que dure toda la vida. Que eso no pase con ustedes. Que esta relación con Dios crezca a una nueva etapa espiritual.

Tal vez ahora muchos de ustedes oran más que antes; pues, que eso no pare. Tal vez alguno de ustedes ahora lee más la Biblia; pues, que eso no pare. Tal vez alguno de ustedes escucha más atentamente la palabra de Dios a través de las predicaciones; pues que eso no pare.

Filipenses 4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

La segunda acción que debe de hacer todo hijo de Dios es poner nuestras peticiones con ruego a Dios.

¿Por qué con ruego? Tal vez muchos pueden mal interpretar esta acción y decir: «¿Por qué Dios quiere que le roguemos?» «¿Qué no ya sabe lo que necesitamos?» Claro que Dios sabe lo que necesitamos, pero en circunstancias difíciles como las que estamos experimentando sale lo que realmente está en el corazón.

Dice Mateo 12:34b «…de la abundancia del corazón habla la boca». Entonces, ¿Cómo te diriges a Dios con humildad o con resentimiento o demandando?

Rogar, en este caso, es hacerlo con un corazón verdaderamente quebrantado y dispuesto a cambiar de actitud hacia Dios y sus mandamientos.

Rogar1. tr. Pedir algo a alguien como gracia o favor.

El amor de Dios sobrepasa nuestro entendimiento. La primera oración que Dios contestó en la Biblia fue de un hombre malo, homicida y necio: 

Génesis 4:13-15Y Caín dijo al SEÑOR: Mi castigo es demasiado grande para soportarlo. He aquí, me has arrojado hoy de la faz de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré vagabundo y errante en la tierra; y sucederá que cualquiera que me halle me matará. Entonces el SEÑOR le dijo: No será así; {pues} cualquiera que mate a Caín, siete veces sufrirá venganza. Y puso el SEÑOR una señal sobre Caín, para que cualquiera que lo hallase no lo matara.

Si Dios le contestó la petición a un hombre como Caín que fue el primer hombre en derramar sangre inocente y la de su hermano y que no cambió su corazón y nunca pidió perdón a Dios por lo que hizo —y que desde nuestra perspectiva no merecía nada más que la muerte por haber hecho lo que hizo— , y puso una señal para que nada le pasara, mucho más a usted y a mí Dios nos ha sellado con su Espíritu santo para que nada nos ocurra.

Filipenses 4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

El tercer aspecto es ser agradecido —oración con acción de gracias—.

Tal vez usted podría decir: «¿Cómo dar gracias si está muriendo gente y otras se están enfermando?» Hermano debemos ser agradecidos porque de todo esto Dios tiene un plan de bien. Dice Romanos 8:28 [Más que vencedores] Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

El resultado de poner todos los afanes en oración a Dios es: «“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. Filipenses 4:7»

Amor por los libros

Por Moisés Gómez

Estaba el otro día revisando que mi hijo Dante estuviera bien durante su tiempo en silencio (quiet time) y al entrar a su recámara lo encontré leyendo sus libros tan absorto que nunca supo que yo estaba allí observándolo —así como está en la fotografía que adorna este blog—. Pude capturar esta imagen porque para mí fue muy significativo ver cómo nuestros esfuerzos, de mi esposa y mío, sobre cultivar buenos hábitos en nuestros hijos, estaban rindiendo frutos.

Dante tiene cuatro años y, al igual que su hermano Rafael, su pasión por los libros es impresionante. Amalia, de un año ya, comienza también a sumergirse en los libros adecuados para su edad —pasta gruesa y de material rígido por si acaso se los quiera comer o romper las páginas [risas]—.

Mientras veía a Dante leer me puse a pensar en todo lo que mi esposa y yo hemos aprendido sobre la paternidad y los buenos valores que hay que inculcar en nuestros hijos. No somos perfectos y a veces la regamos, y feo; sin embargo, cuando vemos recompensas como ésta nos damos cuenta que nuestra inversión está dando frutos.

Nos decía la anterior pediatra de nuestros hijos, la doctora Sexton, que ellos ‘debían vernos leer para que encontraran en la lectura placer’. Así es que cada noche, antes de dormirse, mi esposa toma un par de libros y nos sentamos en la sala a leer. Posteriormente, toma la Biblia para niños y les lee una historia bíblica y por último oran y ella les canta la bendición. Vaya inversión, ¿no crees?

También, reflexionaba sobre la importancia que era conversar en familia y la dinámica que tenemos a la hora de cenar y compartir lo que hemos hecho durante el día. Rafa tiene la tarea de hacer una pregunta de unas tarjetas que mi esposa compró para iniciar conversaciones con nuestros hijos y todos debemos contestarla. Durante ese momento en la mesa de nuestra casa hemos ido conociendo un poco más a nuestros hijos. Al principio a Rafa le daba tanta flojera —natural—, pero ahora él solo va a escoger la pregunta de la noche. ¡GENIAL!

Y pudiera seguir contándote todo lo que en esos cuantos segundos viendo a mi hijo leer estuve pensando, pero creo que te comenzaría a aburrir. Lo que sí quiero decirte es que vale la pena invertir en los buenos valores en nuestros hijos. No pretendo darte una imagen de que somos una familia ejemplar o perfecta; solo quiero mostrarte que sí se puede lograr formar hijos de bien que en un futuro darán buenas recompensas a tu inversión.

Por eso, en este tiempo en el que OBLIGATORIAMENTE estaremos refugiados en casa por causa del Coronavirus, te invito a que inviertas en tus hijos. Ya lo sé, se requiere de mucho esfuerzo y creatividad, pero créeme, los resultados son altamente satisfactorios. Si eres de los papás que prefieren darles el celular o cualquier dispositivo electrónico, detente a pensar un poco en eso y cámbiales la soledad que generan esos aparatos por tu preciada compañía.

Te invito a que lean, y lean mucho ¡JUNTOS! No hay nada mejor que lo que se hace en familia. Incentívalos a hacer un quiet time para que ellos pongan en práctica sus habilidades y tú puedas descansar un poco.

En fin, pudiera seguir y seguir, pero como me dijo una vez un buen amigo mío: «Tú escribes mucho y por eso casi no te leo». Así es que, por eso, aquí terminaré mi columna.

Gracias por leerme. Te dejo porque ya mis hijos me están esperando para jugar a las escondidas…

Para servir…

Resistiendo al tiempo

Por.- Aridait Candanoza

En nuestro caminar por la vida nos damos cuenta que el tiempo causa un efecto sobre nuestro físico. Nadie permanece del mismo tamaño como nació; y nadie muere con la misma fuerza que se tiene cuando se es joven —a menos que sea por muerte prematura—. 

Así como nuestro cuerpo nos da una señal del tiempo que ha pasado sobre nosotros, nuestra mente debe estar acorde con el mismo. Al respecto, el apóstol Pablo dijo: «Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.». (1Corintios 13:11)

Lo que nos da a entender que debemos disfrutar al máximo cada etapa de nuestra vida y también reconocer que algunas ya han pasado y debemos dejarlas ir. Hoy en día podemos ver una sociedad resistiéndose a aceptar que esto es parte de la vida. Hombres y mujeres de edad avanzada se niegan a dejar la juventud y recurren a cirugías estéticas y frecuentan lugares que, por lo que se vive ahí, corresponden a los jóvenes.

Siendo honestos con nosotros mismos, debemos reconocer que hay cosas que aún podemos hacer y cosas que ya no podemos. Si estamos en una posición de liderazgo,

debemos estar conscientes que llegará un momento en que habrá cosas que ya no podemos hacer y es necesario dar parte a las nuevas generaciones que con su fuerza y vigor harán la tarea que para nosotros se nos hace difícil por el paso de los años —me refiero a trabajos que demandan fuerza y vigor, además de una visión actual de lo que se está viviendo—.

El rey David saltó al salón de la fama por matar a Goliat y, posteriormente, luchar con más gigantes; pero, en 2 Samuel 21:15-17, podemos ver a un hombre que se cansa con más facilidad que un joven, a tal grado que estuvo a punto de ser aniquilado por un gigante, a no ser por Abisai que llegó en su ayuda. Miramos en dicha escritura que su ejército le pidió que ya no saliera más a la batalla para no ser muerto, ya que si David moría, el ejército se quedaba sin guía, ni mentor, en el área bélica. Si seguimos leyendo los versículos 18-22 del mismo capítulo, nos daremos cuenta que David no fue el único que mató gigantes, sino que sus pupilos también los mataron siguiendo el ejemplo del mentor.

Si traemos esto a la vida ministerial nos daremos cuenta que es muy necesario dar lugar a nuevas generaciones que tomen el liderazgo con una mente fresca y una visión nueva para llegar a lugares que algunos de nosotros nos sería casi imposible llegar —me refiero a limitaciones a causa del idioma, tecnología y, por supuesto, una visión actual del mundo en que vivimos—.

Si como líderes nos negamos a aceptar nuestras limitaciones y no cedemos nuestro lugar a las nuevas generaciones para seguir con el trabajo ministerial, con el tiempo las Iglesias caerán en la rutina de hacer siempre lo mismo sin esperanza de que haya un cambio. Ceder el lugar es una muestra de que nosotros no somos dueños de las congregaciones, ni mucho menos, que nos pertenecen. Con esto no estoy sugiriendo que abandonemos el ministerio, pero sí que cedamos el lugar a nuevos ministros y nosotros convertirnos en consejeros al igual que lo hizo David.

Cuando alguien no está dispuesto a ceder su lugar, verá a los jóvenes con liderazgo como una amenaza o incluso como enemigos —al igual que lo hizo Saúl cuando le atribuyeron mil y David 10 mil (1 Samuel 18:6-9)—. 

Amados santos de Dios, no tratemos de adueñarnos del tiempo, ni mucho menos de la Iglesia del Señor. Recordemos que un buen líder nunca verá a otro líder como enemigo, sino como coadjutor en las cosas del Señor. Formemos líderes y, en el momento indicado, cedamos el paso a las nuevas generaciones. No hay nada más satisfactorio para un líder que mirar que sus discípulos continúan con el trabajo del Señor.