Una vida eficaz

Por: José Luis Anleu.-

Juan 15:8-16 dice:

«8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.
10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.
13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.
14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.
16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.»

En estos versos Jesús nos anima a ser discípulos que llevemos mucho fruto para la gloria de Dios el padre. Y es por eso que cada uno de nosotros somos responsables de llevar una vida que glorifi-que a Dios y ser verdaderamente testigos de Él.

Ahora, las preguntas importantes son ¿cómo? ¿por dónde comenzar? ¿qué implicaciones hay? ¿cómo puedo vivir una vida eficaz, una vida que dé mucho fruto?

Bueno, en esta ocasión quiero referirme a un personaje del Antiguo Testamento de quien podemos aprender de su ejemplo para poder responder a todas éstas preguntas. Su nombre es Josué.

La vida de este hombre, para mí, es un ejemplo de conquistador. Creció en Egipto como esclavo, ya que en ese tiempo el pueblo de Israel vivía en esclavitud; fue siervo de Moisés (Josué 1:1), y siempre estuvo a su disposición; fue quien repartió la tierra prometida al pueblo de Israel después de la muerte del mismo, etc.

Pero para poder lograr todo esto, existían en Josué cualidades importantísimas que lo llevaron al éxito.

(1:7) Primero: Josué fue un hombre de ORACIÓN. Cuando Moisés subía al monte a encontrarse con Dios, la Biblia dice que Josué estaba en el templo orando (Éxodo 33:11).

La oración diaria te conecta con Dios para seguir Su dirección, escuchar Su voz y saber que es Él quién te habla. La oración te da la oportunidad de tener intimidad espíritual con el Espíritu Santo y ser ministrado por Él en esos momentos a solas. (Efesios  6:18).

“Mucha oración, mucho poder; poca oración, poco poder”. El enemigo sabe que cuando el creyente ora se hace fuerte en el Señor, y por eso busca distraerlo y así disminuir el tiempo de oración (teléfono, internet, mucha TV, sueño, etc.). El no orar diariamente aísla al creyente del contacto con Dios.

Segundo: Josué era un hombre de FE. O sea, le creyó a Dios para hacer cosas grandes, para conquistar.

Hebreos 11:6 dice que sin fe es imposible agradar a Dios.

La fe te da firmeza en lo que Dios te ha dicho que hagas. Abraham se movió en fe. Dios le dijo: sal de tu tierra y tu parentela, a la tierra que YO te mostraré (Génesis 12:1).

“Muévete en fe”, te dice Dios. Créele a Él y no dudes.  

Tercero: Josué fue un hombre ESFORZADO. Sin esfuerzo te paralizas. Josué fue un hombre VALIENTE. Sin valentía no conquistas.

Con todos estos elementos y cualidades podremos cumplir con el llamado de Dios y así ser fructíferos y vivir una VIDA EFICAZ. ∞

 

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